La nueva directiva europea sobre la lucha contra la corrupción ha entrado en vigor y establece un marco penal más coherente para todos los Estados miembros. Las reglas armonizan delitos como el soborno, la malversación, el tráfico de influencias, el ejercicio ilegal de funciones públicas, la obstrucción de la justicia y la enriquecimiento relacionado con la corrupción, y los Estados miembros tendrán la obligación de transponerlas en su legislación nacional.
La nueva directiva europea sobre la lucha contra la corrupción ha entrado en vigor, abriendo el período en el que los Estados miembros deben adaptar su legislación penal a un marco común para la prevención, investigación y sanción de los actos de corrupción.
La directiva establece definiciones armonizadas para varios delitos de corrupción, introduce niveles mínimos para las sanciones aplicables a personas físicas y empresas, y exige a los Estados miembros que aseguren herramientas de investigación suficientes para fiscales y autoridades de aplicación de la ley.
En resumen La nueva directiva armoniza las definiciones de varios delitos de corrupción en los Estados miembros de la Unión Europea. Las reglas cubren el soborno, la malversación, el tráfico de influencias, el ejercicio ilegal de funciones públicas, la obstrucción de la justicia y el enriquecimiento relacionado con la corrupción. La directiva establece requisitos mínimos sobre las sanciones para personas físicas y empresas. Los Estados miembros deben asegurar plazos de prescripción que permitan la investigación y el enjuiciamiento efectivo de los actos de corrupción. La Comisión Europea también está preparando una estrategia anticorrupción de la UE, para la cual la consulta pública está abierta hasta el 6 de julio. Las nuevas reglas intentan reducir las diferencias entre las legislaciones penales nacionales en un ámbito donde la falta de coherencia puede afectar las investigaciones transfronterizas, la protección de los fondos públicos y la capacidad de las autoridades para perseguir los delitos cometidos en múltiples jurisdicciones.
La directiva cubre tanto el sector público como el sector privado. Incluye delitos como el soborno activo y pasivo, la malversación, el tráfico de influencias, el abuso o el ejercicio ilegal de funciones públicas, la obstrucción de la justicia, la ocultación de actos de corrupción y el enriquecimiento relacionado con tales delitos.
Para las personas físicas, los Estados miembros deben prever penas penales efectivas, proporcionales y disuasorias. Para las empresas, la directiva introduce requisitos comunes sobre responsabilidad y sanciones, de modo que las personas jurídicas puedan ser sancionadas cuando los actos de corrupción se cometen en su beneficio.
El Consejo de la Unión Europea ha señalado, al adoptar el acto, que las personas condenadas pueden enfrentar penas máximas de entre tres y cinco años de prisión, dependiendo del delito. Las empresas pueden ser sancionadas con multas de entre el 3% y el 5% de su cifra de negocios mundial total o con sumas de entre 24 millones y 40 millones de euros, dependiendo del tipo de delito.
La directiva también introduce reglas sobre los plazos de prescripción, para dar a las autoridades tiempo suficiente para investigar y llevar a juicio los actos de corrupción. Esta parte del expediente es importante para las investigaciones complejas, en las que las rutas financieras, los intermediarios, los conflictos de interés y la cooperación entre Estados pueden prolongar la duración de las investigaciones.
Los Estados miembros deben proporcionar a las autoridades herramientas adecuadas de investigación. La directiva también exige el fortalecimiento de la prevención, incluyendo estrategias nacionales anticorrupción, organismos especializados y medidas de concienciación pública.
Henna Virkkunen, vicepresidenta ejecutiva para soberanía tecnológica, seguridad y democracia, ha dicho que "la corrupción socava nuestras democracias y la seguridad de nuestras sociedades". Afirmó que las nuevas reglas son parte del compromiso de la Comisión con el estado de derecho y que, junto con la futura estrategia anticorrupción de la UE, "transmiten un mensaje claro: esta Comisión tomará medidas decisivas contra quienes traicionan la confianza pública".
Michael McGrath, comisario para democracia, justicia, estado de derecho y protección de los consumidores, ha dicho que "la corrupción no es un delito sin víctimas". Afirmó que drena recursos públicos, distorsiona la competencia justa y erosiona la confianza de los ciudadanos en las instituciones democráticas.
"Con estas nuevas reglas, fortalecemos nuestra capacidad para prevenir la corrupción, perseguir más eficazmente a los responsables y asegurar un enfoque más coherente en toda la UE", dijo McGrath. Según él, el objetivo es proteger la integridad de las democracias y garantizar que el poder público se ejerza en interés público.
La entrada en vigor de la directiva no significa que todas las reglas se apliquen automáticamente en el derecho penal nacional. Los Estados miembros tienen, en general, 24 meses para la transposición. Para las disposiciones sobre evaluaciones de riesgo y estrategias nacionales anticorrupción, el plazo es de 36 meses.
La nueva directiva reemplaza dos instrumentos más antiguos de la UE: el marco de 2003 sobre la corrupción en el sector privado y la convención de 1997 sobre la corrupción que involucra a funcionarios de las Comunidades Europeas o de los Estados miembros. La actualización era necesaria para cubrir mejor las formas modernas de corrupción y reducir la fragmentación en la aplicación de las reglas.
Para las empresas, el cambio puede tener efectos directos sobre los programas de cumplimiento, controles internos, procedimientos de debida diligencia y gestión de riesgos en adquisiciones, contratos públicos, relaciones con intermediarios y operaciones transfronterizas. Para las autoridades, la directiva ofrece una base común para la cooperación penal y para la persecución de delitos que trascienden las fronteras de un solo Estado miembro.
La directiva forma parte de una agenda anticorrupción más amplia. La Comisión está preparando una estrategia anticorrupción de la UE, para la cual la consulta pública y la solicitud de contribuciones están abiertas hasta el 6 de julio. La estrategia debería complementar el marco penal mediante un enfoque más amplio sobre prevención, integridad, transparencia y cooperación institucional.
La corrupción es tratada por la Comisión como un problema de estado de derecho, seguridad, competitividad y protección del dinero público. En la propuesta legislativa de 2023, la Comisión señalaría que el fenómeno afecta a las instituciones democráticas, reduce la eficiencia del gasto público, crea incertidumbre para el entorno empresarial y puede facilitar el crimen organizado o las injerencias hostiles. En las orientaciones políticas para el período 2024-2029, la lucha contra la corrupción aparece en relación con el estado de derecho, la protección de los intereses financieros de la UE y la capacidad de la Fiscalía Europea para abordar casos transfronterizos graves que afectan a los fondos de la Unión.
https://2eu.brussels/ro/stiri/uniunea-europeana-intareste-regulile-penale-impotriva-coruptiei-in-toate-statele-membre
Últimas noticias
23:05
23:03
22:55
22:48
22:44
Ver más noticias