Rumanía no ha adoptado medidas nuevas para investigar y perseguir penalmente los hechos de corrupción cometidos dentro del sistema judicial, aunque importantes casos siguen siendo cerrados o condenas son anuladas debido a la prescripción. La Comisión Europea pide a las autoridades que corrijan las deficiencias restantes y que aseguren que los magistrados y otras personas del sistema puedan ser investigados efectivamente cuando existan sospechas de delitos.
En resumen
La Comisión constata que Rumanía ha mantenido su actividad de persecución penal en los casos de corrupción menor y a alto nivel, sin un deterioro general frente al año anterior.
Los tribunales inferiores han continuado cerrando casos y anulando condenas, incluyendo en causas de corrupción a alto nivel, tras las decisiones de la Alta Corte de Casación y Justicia sobre los plazos de prescripción.
El número de casos pendientes se ha reducido significativamente, pero esta disminución no significa que todos los casos hayan sido resueltos mediante el establecimiento de responsabilidad. Algunos han cesado porque la responsabilidad penal ya no podía ser comprometida tras la expiración del plazo legal.
La Comisión dice que Rumanía no ha tomado medidas adicionales para investigar y perseguir penalmente los delitos cometidos en el sistema judicial, incluyendo los hechos de corrupción.
La recomendación europea se refiere a la capacidad práctica de las instituciones para investigar tales casos, no solo a la existencia de delitos y procedimientos en la legislación.
La evaluación de la Comisión separa los resultados generales de la lucha contra la corrupción del problema más específico de los delitos cometidos dentro del sistema judicial. Rumanía ha mantenido su balance en la persecución penal de los casos de corrupción menor y a alto nivel, pero no ha intervenido sobre las deficiencias que pueden impedir la investigación de magistrados u otras personas que trabajan en las estructuras judiciales.
El informe no afirma que la actividad de las fiscalías anticorrupción se haya detenido ni que todos los casos importantes estén perdidos. Muestra que los resultados generales han permanecido comparables a los del año anterior, mientras que un problema distinto, ya señalado por la Comisión, no ha recibido una nueva respuesta por parte de las autoridades.
La recomendación se refiere a los delitos en el sistema judicial en un sentido amplio. Estos pueden implicar jueces, fiscales, personal auxiliar u otras personas que utilizan su posición para obtener ventajas, influir en procedimientos, comprometer pruebas o intervenir ilegalmente en un caso.
La investigación de tales hechos es más sensible que un caso ordinario de corrupción, ya que las personas sospechosas conocen los procedimientos judiciales, pueden tener acceso a información confidencial y trabajan en instituciones que deben cooperar con los investigadores. Por esta razón, la independencia de los fiscales, la protección de las pruebas, la evitación de conflictos de interés y la existencia de competencias claras son esenciales para la credibilidad de la investigación.
La Comisión dice que no se han adoptado medidas para resolver las deficiencias restantes y recomienda a Rumanía que asegure la investigación y persecución penal efectiva de los delitos cometidos en el sistema judicial, con una referencia expresa a la corrupción. El documento no exige la creación de una sección específica ni impone una única estructura institucional, dejando a las autoridades la elección del modelo.
El problema se superpone con los efectos de las decisiones sobre la prescripción de la responsabilidad penal. Los tribunales inferiores han continuado cerrando causas y anulando condenas tras las decisiones de la Alta Corte de Casación y Justicia que han establecido la forma de aplicación de los plazos de prescripción.
La prescripción establece el período en el que el estado puede llevar a una persona a responsabilidad penal. Tras la expiración del plazo, el proceso no puede continuar hasta una decisión sobre la culpabilidad, incluso si la investigación ha durado años y el caso ya está en el tribunal.
El cierre por prescripción no equivale a una absolución basada en la conclusión de que el hecho no existió o que el acusado no lo cometió. El tribunal cesa el proceso porque el tiempo en el que la responsabilidad podría ser establecida ha expirado, sin pronunciar necesariamente una solución definitiva sobre el fondo de la acusación.
El informe muestra que los efectos se han sentido también en causas de corrupción a alto nivel. Algunas condenas han sido anuladas, y otros casos han sido cerrados, lo que afecta tanto a la sanción de las personas acusadas como a la recuperación de daños cuando esta depende del resultado del proceso penal.
La significativa disminución del número de casos pendientes debe interpretarse en este contexto. La reducción del stock puede provenir de la resolución de los procesos mediante condenas o absoluciones, pero también de su cesación como resultado de la prescripción. El informe no ofrece en el resumen publicado un desglose entre estas categorías.
Los retrasos pueden ocurrir en la fase de investigación, en la sala preliminar, en el juicio de fondo o en los recursos. Los casos complejos implican el análisis de flujos financieros, peritajes, interceptaciones, cooperación internacional y la audiencia de un gran número de personas, y cada etapa consume parte del tiempo disponible antes de la expiración del plazo.
Las modificaciones sucesivas de la legislación y jurisprudencia sobre la interrupción de la prescripción han añadido una dificultad adicional. Los tribunales han estado obligados a establecer qué reglas se aplican a los hechos cometidos en diferentes períodos y qué variante es más favorable para la persona juzgada.
El informe de la Comisión no reanaliza la legalidad de las decisiones de los tribunales rumanos y no exige a los jueces que ignoren las reglas sobre la prescripción. El problema planteado es si el sistema puede investigar y juzgar los casos en un intervalo que permita pronunciar una solución definitiva antes de la expiración de los plazos.
La Comisión sigue, en sus evaluaciones anticorrupción, no solo el número de investigaciones abiertas, sino también el recorrido completo de los casos. Un balance sólido implica investigaciones, remisiones a juicio y decisiones definitivas, incluyendo en los casos que implican a personas con funciones importantes.
La existencia de un alto número de casos abiertos no compensa la situación en la que los casos se cierran tras años de procedimientos sin una decisión sobre las acusaciones. Al mismo tiempo, el número de condenas no puede ser analizado aisladamente de la duración de los procesos, la calidad de las pruebas y el respeto de los derechos de los acusados.
Rumanía está preparando una nueva estrategia nacional anticorrupción para el período 2026–2030, tras la finalización de la evaluación de la estrategia anterior. El informe no presenta en el resumen el contenido del nuevo documento ni las medidas concretas mediante las cuales este debería abordar la corrupción en el sistema judicial.
Se han adoptado por separado reglas sobre el paso de funcionarios entre el sector público y el privado, así como un código de ética para el Gobierno que prohíbe la recepción de regalos. Estas medidas se refieren a la integridad de la administración y a la prevención de conflictos de interés, sin resolver directamente la capacidad de investigar los hechos cometidos en tribunales o fiscalías.
La Comisión pide una intervención orientada hacia el funcionamiento de las investigaciones. Esto puede implicar reglas sobre la competencia de las fiscalías, la evitación de conflictos de interés, el acceso a documentos, la protección de denunciantes y los recursos de los fiscales que gestionan casos en los que están implicados magistrados.
El informe no establece que todo el sistema judicial rumano esté afectado por la corrupción y no presenta una estimación de la magnitud del fenómeno. La constatación es más precisa: la recomendación anterior no ha recibido nuevas medidas, y las autoridades deben asegurar que las sospechas puedan ser investigadas y perseguidas penalmente de manera efectiva.
La próxima evaluación seguirá si Rumanía ha cambiado el marco institucional o procedural y si las nuevas medidas producen resultados. La Comisión también analizará la evolución de los casos de corrupción, incluyendo la capacidad de las autoridades para obtener decisiones definitivas antes de que la responsabilidad penal prescriba.
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