El informe sobre el estado de derecho constata que Rumanía no ha modificado la legislación para proteger mejor la dirección de las fiscalías de influencias políticas y para clarificar la organización de los policías que trabajan en las investigaciones penales bajo la coordinación de los fiscales. La Comisión pide la reanudación de la reforma, después de que el debate más amplio sobre el sistema judicial fue suspendido tras una decisión de la Alta Corte de Casación y Justicia.
Rumanía no ha progresado en la adopción de garantías adicionales para la independencia de los fiscales de alto rango ni en la reforma de la forma en que se organiza la policía judicial, según el Informe de la Comisión Europea sobre el estado de derecho de 2026. El ejecutivo europeo pide la reanudación de los trabajos legislativos, en un ámbito que influye en quién dirige las grandes fiscalías y en qué condiciones pueden los fiscales coordinar a los policías que recogen pruebas en los casos penales.
En resumen
La Comisión constata que Rumanía no ha adoptado nuevas garantías legislativas para la independencia de los fiscales que ocupan funciones de liderazgo ni nuevas reglas sobre la organización y funcionamiento de la policía judicial.
Los fiscales de alto rango dirigen estructuras importantes del Ministerio Público y pueden influir en las prioridades administrativas y operativas de las fiscalías. Las garantías solicitadas buscan que el nombramiento, el ejercicio del mandato y la eventual revocación estén protegidos de influencias políticas injustificadas.
La policía judicial está compuesta por policías que realizan actividades de investigación penal bajo la dirección y supervisión de los fiscales. La Comisión considera que la relación institucional, las responsabilidades y las garantías necesarias para su actividad deben ser reforzadas por ley.
La evaluación también muestra que la aplicación de las Leyes de justicia ha mejorado el marco general para la independencia y funcionamiento del sistema judicial, sin embargo, el análisis de algunos problemas que permanecen abiertos fue suspendido tras una decisión de la Alta Corte de Casación y Justicia.
La Comisión pide a Rumanía que continúe evaluando las Leyes de justicia mediante la consulta a los magistrados y a las demás partes interesadas y que reanude por separado la reforma sobre los fiscales de alto rango y la policía judicial.
El informe publicado por la Comisión Europea separa dos constataciones sobre la reforma de la justicia en Rumanía. La primera es que las Leyes de justicia continúan aplicándose y han contribuido a mejorar el marco legislativo para la independencia y funcionamiento del sistema. La segunda es que los problemas relacionados con la dirección de las fiscalías y la policía judicial han quedado sin respuesta legislativa, aunque ya figuraban entre las recomendaciones dirigidas a las autoridades rumanas.
La Comisión señala que un análisis más amplio de algunos aspectos controvertidos del sistema judicial ha sido puesto en espera tras una decisión de la Alta Corte de Casación y Justicia. En estas condiciones, el ejecutivo europeo recomienda que la evaluación de cómo funcionan las Leyes de justicia sea reanudada en estrecha consulta con los magistrados, las organizaciones profesionales y las demás partes interesadas, también para mejorar la eficiencia y gobernanza del sistema.
La constatación sobre los fiscales de alto rango se refiere a las funciones de liderazgo en el Ministerio Público y en las fiscalías especializadas. Estas posiciones tienen una importancia directa para la administración de las fiscalías, la distribución de recursos, el establecimiento de prioridades institucionales y la organización de la actividad de investigación penal, incluso si las soluciones en los casos individuales deben ser adoptadas por los fiscales en base a la ley y las pruebas.
El informe no dice que los fiscales nombrados en estas funciones hayan actuado por orden política ni cuestiona en bloque las selecciones realizadas por Rumanía. La Comisión constata que la legislación no ha sido reforzada adicionalmente para responder a las preocupaciones planteadas anteriormente sobre la independencia de las funciones de liderazgo.
En el período analizado se llevó a cabo un procedimiento de selección que resultó en el nombramiento de varios fiscales de alto rango. Sin embargo, la Comisión dice que no se han adoptado nuevas medidas legislativas para fortalecer las garantías aplicables a estas funciones. La diferencia es entre llevar a cabo un procedimiento en el marco de las normas existentes y modificar las normas de tal manera que la protección institucional sea más fuerte a largo plazo.
Las garantías pueden referirse al procedimiento de selección, el papel de las instituciones participantes, la transparencia de los criterios, la motivación de las decisiones, la estabilidad del mandato y las condiciones en las que un fiscal al frente de una fiscalía puede ser revocado. El informe publicado por la Comisión no prescribe a Rumanía un modelo único y no presenta en recomendación el texto exacto de las modificaciones que deben adoptarse, dejando a las autoridades nacionales la elección de la solución jurídica.
El segundo problema se refiere a la policía judicial. Esta no es una institución completamente separada de la Policía Rumana, sino que designa a los policías autorizados para realizar actividades de investigación penal, como la audición de personas, la recogida de documentos, la realización de verificaciones y la ejecución de las medidas dispuestas en el marco de las investigaciones.
En los casos penales, estos policías trabajan bajo la dirección y supervisión del fiscal, pero su carrera, recursos y administración permanecen vinculados a las estructuras policiales. Precisamente esta doble relación hace importantes las reglas sobre selección, designación, evaluación y responsabilidad, así como la delimitación de la autoridad del fiscal frente a la de la dirección administrativa de la policía.
La Comisión no afirma que la actividad de la policía judicial sea en general disfuncional. La recomendación se refiere a la falta de progreso legislativo en la organización y funcionamiento de esta y la necesidad de garantías que permitan llevar a cabo investigaciones sin intervenciones administrativas o políticas injustificadas.
El ejecutivo europeo pide a Rumanía que intensifique los trabajos legislativos tanto para proteger la independencia de los fiscales de alto rango como para organizar la policía judicial. Ambos elementos aparecen en la misma recomendación porque la independencia de las fiscalías también depende de la capacidad de los fiscales para dirigir efectivamente la actividad del personal que recoge pruebas y ejecuta los actos de investigación penal.
El informe también incluye constataciones más favorables sobre el funcionamiento de los tribunales. El grado de ocupación de los puestos de magistrado ha aumentado en 2025, se han adoptado medidas para reducir el déficit de personal, y el tiempo estimado para resolver los casos civiles, comerciales y administrativos ha disminuido significativamente. La digitalización sigue siendo una de las prioridades declaradas del Gobierno, aunque el sistema de asistencia jurídica sigue estando subfinanciado.
La Comisión menciona, sin embargo, que algunos magistrados continúan sintiendo presiones injustificadas desde dentro del sistema judicial. El informe también documenta situaciones en las que jueces han sido recusados después de haber intentado enviar preguntas a los tribunales europeos, sin presentar en el resumen publicado todas las circunstancias de estos casos.
La evaluación no desencadena por sí misma un procedimiento legal contra Rumanía y no establece un plazo obligatorio para la adopción de la reforma. La recomendación será seguida en el próximo ciclo, cuando la Comisión verificará si se han preparado y adoptado las modificaciones legislativas y si estas responden efectivamente a las preocupaciones sobre la independencia de las fiscalías y el control sobre las actividades de investigación penal.
La cuestión no se limita a la arquitectura interna del sistema judicial. La dirección de las fiscalías y la policía judicial están involucradas en investigaciones sobre corrupción, criminalidad organizada, fraudes, delitos económicos y ataques a los intereses financieros de la Unión Europea. La claridad de las responsabilidades y la protección frente a influencias externas afectan la capacidad de las investigaciones para avanzar y la credibilidad de las decisiones adoptadas.
La Comisión no pide la anulación de las Leyes de justicia ni la sustitución completa del sistema actual. La recomendación busca la continuación de la evaluación de las reformas ya aplicadas y la corrección de los ámbitos en los que las garantías se consideran insuficientes, con énfasis en las funciones de liderazgo en el Ministerio Público y en la relación operativa entre fiscales y policías judiciales.
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