Un análisis del European Policy Centre firmado por Fabian Zuleeg sostiene que los partidos mainstream de Europa continúan adoptando ideas, retórica y políticas de la extrema derecha, aunque los estudios muestran que esta estrategia rara vez les aporta ganancias electorales. En lugar de recuperar votantes, los partidos tradicionales pueden legitimar las narrativas populistas y hacer que los temas de la extrema derecha sean más visibles. Los votantes preocupados por esos temas tienden a elegir el original, no la copia.
Los partidos mainstream de Europa continúan tomando prestadas ideas, retórica y políticas de la extrema derecha, aunque esta estrategia rara vez les ayuda electoralmente y puede reforzar precisamente las narrativas que intentan combatir, sostiene un análisis publicado por el European Policy Centre.
En resumen
EPC dice que los partidos mainstream han pasado años enteros adoptando temas y fórmulas políticas de la extrema derecha.
La estrategia parte de la idea de que los votantes atraídos por promesas radicales pueden ser recuperados mediante posiciones más duras.
Los estudios citados en el análisis sugieren que los partidos mainstream rara vez se benefician electoralmente de esta táctica.
La adopción de temas populistas puede legitimar las narrativas de la extrema derecha y hacerlas más visibles.
Fabian Zuleeg dice que el cambio de estrategia requiere alternativas políticas creíbles, no simples advertencias morales.
El análisis, firmado por Fabian Zuleeg, Director Ejecutivo y Economista Jefe del European Policy Centre, parte de una tendencia visible en la política europea: los partidos tradicionales de centro-derecha, centro-izquierda o liberales intentan responder al ascenso de la extrema derecha mediante la adopción de temas, fórmulas y políticas asociadas a ella.
La lógica política es directa. Si los votantes se inclinan hacia partidos que prometen acciones radicales, los partidos mainstream creen que pueden reducir las pérdidas adoptando algunas de esas posiciones. Esta estrategia se utiliza principalmente en temas donde la extrema derecha ha ganado visibilidad y presión electoral.
EPC sostiene, sin embargo, que los resultados van en la dirección opuesta. Aunque los contrafactuales políticos son difíciles de demostrar con certeza, los estudios mencionados en el análisis muestran que los partidos mainstream rara vez ganan electoralmente cuando copian a la extrema derecha. La estrategia puede hacer que los temas populistas sean más importantes en el debate público, y los votantes preocupados por ellos tienden a votar por el partido que los promovió inicialmente.
Este es uno de los principales problemas de la imitación política. Cuando un partido tradicional adopta el lenguaje o los temas de la extrema derecha, no necesariamente neutraliza ese espacio político. Puede confirmar que esos temas son centrales y que la forma en que han sido formulados por la extrema derecha es legítima. En este contexto, la copia puede fortalecer al original.
El análisis rechaza la idea de que los partidos mainstream continúan esta estrategia por falta de información. Los partidos tienen acceso a encuestas, investigaciones, consultores y análisis electorales. Si, sin embargo, repiten una táctica sobre la que existen indicios de que no funciona, la explicación debe buscarse en otros estímulos políticos.
Un primer estímulo es la presión interna. Dentro de los partidos, los líderes pueden ser empujados a responder rápidamente a temas populistas para evitar la acusación de ignorar las preocupaciones de los votantes. El ala más dura de un partido puede exigir posiciones más firmes, y la dirección puede considerar que un cambio de tono es la forma más fácil de evitar conflictos internos.
Un segundo estímulo es el miedo a parecer desconectados de la realidad. Los políticos mainstream temen que, si rechazan completamente los temas de la extrema derecha, serán presentados como indiferentes a los problemas de la gente común. En este marco, adoptar una retórica más dura puede parecer una forma de protección política.
Un tercer motivo es la dificultad de construir alternativas convincentes. Es más fácil adoptar una fórmula ya visible en el debate público que construir una política propia, creíble y clara. Los partidos mainstream pueden llegar a creer que no tienen tiempo o espacio político para una estrategia más compleja.
Fabian Zuleeg sostiene que la simple crítica a los partidos mainstream no cambiará esta dinámica. Si el objetivo es detener la carrera hacia la extrema derecha, no es suficiente decirles a los partidos tradicionales que la estrategia es arriesgada. Deben ser convencidos de que existen otras estrategias que pueden responder a las preocupaciones de los ciudadanos, pueden ganar votos y pueden fortalecer la democracia.
La apuesta es política y democrática. Si los partidos mainstream continúan copiando a la extrema derecha, pueden mover el centro del debate público hacia temas e interpretaciones populistas. Si quieren cambiar de dirección, deben demostrar que pueden abordar problemas reales sin adoptar narrativas que socavan la política democrática.
La conclusión del análisis es que los partidos tradicionales continuarán repitiendo una estrategia que ha fracasado en múltiples ocasiones si las alternativas no son percibidas como viables políticamente. Para detener esta tendencia, necesitan respuestas propias, no solo reacciones a la agenda de la extrema derecha.
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