Bruselas está analizando la simplificación de las reglas que establecen dónde pueden ser juzgadas las disputas civiles y comerciales y cómo circulan las sentencias entre los Estados miembros. Entre las opciones se encuentran reglas comunes para los demandados de países terceros, las acciones colectivas y los procedimientos digitales, y se prevé una posible propuesta legislativa para 2027.
La Comisión Europea está analizando la modificación de las reglas que establecen dónde se juzgan las disputas civiles y comerciales transfronterizas y cómo se reconocen y ejecutan las sentencias entre los Estados miembros. Bruselas dice que el sistema actual funciona en general bien, pero ve problemas en los casos que involucran a demandados de fuera de la UE, en algunas disputas contractuales y de responsabilidad civil, en la protección de los consumidores y en las acciones colectivas. La consulta abierta el 1 de septiembre continuará hasta el 24 de noviembre, y la Comisión indica el cuarto trimestre de 2027 para una posible propuesta legislativa.
En resumen La Comisión revisa las reglas de Bruselas I, que establecen el tribunal competente en las disputas civiles y comerciales transfronterizas y permiten el reconocimiento de sentencias en los demás Estados miembros. La evaluación hasta ahora muestra que el sistema ha alcanzado en gran medida sus objetivos, pero existen incertidumbres y procedimientos que pueden ser simplificados o modernizados. Uno de los problemas se refiere a los demandados que se encuentran fuera de la UE, para los cuales las reglas de competencia no están armonizadas de la misma manera y pueden producir condiciones diferentes para las empresas europeas. La Comisión también está analizando reglas para las acciones colectivas, la digitalización de los procedimientos, las disputas contractuales y extracontractuales, los contratos con los consumidores y la relación con los procesos de tipo SLAPP. La consulta finaliza el 24 de noviembre de 2026, y una posible modificación legislativa está planificada orientativamente para finales de 2027.
Las reglas conocidas como Bruselas I se utilizan cuando una disputa civil o comercial tiene vínculos con varios Estados miembros. Establecen, por ejemplo, en qué país puede ser demandada una empresa en un conflicto contractual y permiten que una sentencia dictada en un Estado miembro sea reconocida y ejecutada en otro sin necesidad de reiniciar todo el proceso. Para las empresas que operan más allá de las fronteras, la previsibilidad de estas reglas puede influir en los costos legales y en la forma en que se redactan los contratos.
La Comisión ha evaluado el funcionamiento del sistema después de más de diez años de aplicación y ha concluido que este ofrece en general seguridad jurídica y facilita la ejecución de las sentencias. Al mismo tiempo, se han identificado áreas en las que las reglas son complejas, poco claras o menos adaptadas a los cambios tecnológicos y a los nuevos tipos de disputas. Bruselas busca especialmente reducir los costos y las cargas procesales para las empresas, los consumidores y otras personas involucradas en disputas transfronterizas.
Uno de los problemas más importantes se refiere a las disputas con personas o empresas domiciliadas fuera de la Unión Europea. Actualmente, las reglas europeas no ofrecen en todas estas situaciones el mismo grado de uniformidad, lo que puede significar que el acceso de una empresa europea a los tribunales depende más de la legislación nacional del Estado en el que se introduce el proceso. La Comisión considera que esta fragmentación puede generar costos adicionales y condiciones competitivas diferentes para las empresas que realizan actividades internacionales.
En la opción más amplia analizada, Bruselas podría introducir reglas europeas de competencia también para los demandados domiciliados en países terceros. Un cambio así iría más allá de la simple clarificación del texto actual y buscaría ofrecer un marco más predecible cuando una disputa involucra simultáneamente a una empresa de la UE y a un actor de fuera de la Unión. La Comisión analizará el impacto de esta opción antes de decidir si incluirla en una futura propuesta.
Otra área objetivo es la de las disputas contractuales y las reclamaciones de indemnización por daños. Las reglas actuales permiten, en ciertas situaciones, que un demandado sea llevado a juicio en un Estado diferente al de su domicilio, dependiendo del lugar donde el contrato debía ejecutarse o donde se produjo el daño. La jurisprudencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea ha aclarado algunas de estas situaciones, pero la Comisión considera que persisten incertidumbres que pueden ser reducidas mediante reglas más simples y coherentes.
Los contratos con los consumidores también están incluidos en la evaluación. Las normas europeas ofrecen protecciones especiales a los consumidores en disputas transfronterizas, incluida la posibilidad de presentar en ciertas condiciones una acción en su propio país. La Comisión está analizando si estas disposiciones deben ser simplificadas o adaptadas a la forma en que el comercio y los servicios digitales han cambiado las relaciones entre empresas y clientes que se encuentran en diferentes Estados.
La revisión también puede abordar las acciones colectivas, mediante las cuales varias personas buscan reparar daños similares. La Comisión examina si son necesarias reglas más claras sobre el tribunal competente para tales casos, especialmente cuando las víctimas, la empresa en cuestión y los efectos de una práctica están dispersos en varios Estados. En el escenario de reforma más ambicioso, podrían introducirse disposiciones específicas para tales acciones.
Bruselas también analizará la relación entre Bruselas I y los procesos estratégicos dirigidos contra la participación pública, conocidos como SLAPP. Estas acciones pueden ser utilizadas contra periodistas, activistas u organizaciones de la sociedad civil, incluso en litigios con dimensión transfronteriza. La Comisión se ha comprometido anteriormente a examinar si las reglas sobre jurisdicción deben adaptarse para responder mejor a tales situaciones.
La digitalización representa otra dirección posible de modificación. La Comisión está analizando si ciertos procedimientos pueden ser simplificados mediante el uso de herramientas digitales y si las normas actuales reflejan adecuadamente la forma en que se celebran los contratos y surgen disputas en una economía en la que la actividad comercial está cada vez menos vinculada a un lugar físico. El objetivo declarado es reducir costos y aumentar la previsibilidad para las empresas que operan en múltiples jurisdicciones.
La evaluación también incluye la relación entre Bruselas I y los mecanismos europeos paralelos para la ejecución transfronteriza de sentencias. La Comisión examinará si todos los instrumentos existentes son necesarios o si ciertos procedimientos pueden ser consolidados, simplificados o eliminados para evitar superposiciones. Este análisis se lleva a cabo junto con la evaluación de la Orden europea de ejecución. Bruselas está analizando tres escenarios. El primero mantendría las reglas actuales, y los problemas eventuales continuarían resolviéndose a través de la jurisprudencia del Tribunal de Justicia y otros instrumentos existentes. El segundo traería aclaraciones y simplificaciones puntuales, incluida la digitalización, mientras que el tercero permitiría una reforma más amplia que incluya reglas para los demandados de fuera de la UE y para las acciones colectivas. La Comisión vincula la revisión también a la competitividad europea. Los procesos transfronterizos complicados pueden generar costos desproporcionados para las pequeñas empresas y startups, que tienen menos recursos para litigios que se desarrollan simultáneamente o sucesivamente en múltiples jurisdicciones. Un sistema más predecible podría reducir estos costos y el riesgo jurídico asociado a la expansión en otro Estado miembro.
Para los ciudadanos y consumidores, el objetivo es que el acceso a los tribunales y la ejecución de una sentencia en otro Estado miembro sigan siendo lo más simples posible. La Comisión estima que las posibles modificaciones pueden fortalecer la protección judicial y el acceso a recursos, incluidos para las personas vulnerables y para los consumidores involucrados en acciones colectivas. La libertad de expresión se menciona por separado en la evaluación del impacto posible de las reglas sobre procesos transfronterizos.
La consulta está abierta a personas físicas, empresas, incluidas las pymes, abogados y otros profesionales del ámbito jurídico, tribunales, autoridades nacionales, asociaciones de consumidores, organizaciones empresariales e investigadores. Paralelamente, la Comisión organizará discusiones dirigidas con los Estados miembros y los puntos de contacto de la Red Judicial Europea en materia civil y comercial.
Las contribuciones se utilizarán junto con la evaluación de las reglas actuales y con un análisis de impacto para la elección de la opción final. El hecho de que se esté preparando una evaluación no significa que todas las opciones presentadas lleguen a una propuesta legislativa. El calendario indicativo prevé una posible iniciativa en el cuarto trimestre de 2027, tras la finalización del análisis y las consultas. El Reglamento Bruselas I se aplica desde 2015 y representa el principal marco europeo para la competencia de los tribunales y la circulación de sentencias en materia civil y comercial. El sistema se basa en el reconocimiento mutuo de las sentencias entre los Estados miembros y busca reducir las situaciones en las que la misma disputa debe reiniciarse en otro país. La consulta pública y la solicitud de contribuciones lanzadas el 1 de septiembre permanecerán abiertas durante 12 semanas, hasta el 24 de noviembre de 2026. La Comisión utilizará los resultados para decidir la magnitud de la posible revisión.
https://2eu.brussels/es/news/la-comision-prepara-cambios-para-los-procesos-civiles-transfronterizos-incluso-en-disputas-con-demandados-de-fuera-de-la-ue
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