Antigüedades de porcelana de cientos de años y objetos de las épocas Ming y Qing aparecen entre las categorías afectadas en los robos recientes analizados por Europol. La agencia vincula el interés de los delincuentes con la alta demanda de tales artefactos y la posibilidad de su reventa en el mercado del arte.
Los valiosos artefactos chinos se han convertido en una categoría distinta de objetos en algunos robos recientes de museos europeos, según Europol. La agencia menciona porcelanas de los siglos XII–XIII, objetos de la dinastía Ming y jarrones de bronce con esmaltes coloridos de las épocas Ming y Qing, y considera que el interés de los delincuentes está alimentado por la demanda en el mercado del arte.
En resumen
1.Europol identifica los objetos culturales chinos entre las categorías cada vez más frecuentemente afectadas en ciertos robos de museos. 2.Los ejemplos incluyen porcelanas de los siglos XII–XIII, objetos de la dinastía Ming y jarrones de bronce con esmaltes de las épocas Ming y Qing. 3.La agencia considera que la alta demanda y la posibilidad de reventa en el mercado del arte hacen que estos bienes sean atractivos para los traficantes. 4.Los robos analizados no parecen ser oportunistas: los objetos son seleccionados previamente, y los ataques incluyen reconocimiento y planificación. 5.Europol separa este mercado del de oro y joyas, donde el valor del material permite la fundición o desmembramiento de los objetos.
En la evaluación de Europol sobre el cambio en los robos de museos, los artefactos chinos aparecen junto a metales y piedras preciosas como una de las categorías que atraen la atención de los delincuentes. La lógica es, sin embargo, diferente: en el caso de un objeto de oro, el metal puede ser valorizado por separado, mientras que para un artefacto chino, el valor está relacionado precisamente con su autenticidad y procedencia.
El informe ofrece ejemplos concretos de objetos perseguidos: platos de porcelana china de los siglos XII–XIII, recipientes de la dinastía Ming y jarrones de bronce con esmaltes coloridos provenientes de las dinastías Ming y Qing.
Europol incluye también objetos robados del Keramiekmuseum Princessehof en Leeuwarden, en los Países Bajos, entre los ejemplos que ilustran esta tendencia. Entre ellos se encuentra un jarrón de porcelana datado aproximadamente en 1680 y un recipiente chino con forma de tartaleta doble de alrededor de los años 1500–1520.
La agencia considera que la razón principal es financiera y vincula los robos con la demanda existente por objetos chinos antiguos. Si hay compradores interesados y canales a través de los cuales los bienes pueden ser introducidos en el mercado, los artefactos pueden convertirse en objetivos deliberados para las redes de tráfico cultural.
Europol no afirma que todos los objetos chinos robados lleguen al mercado legal de arte y no identifica un país específico como destino final. El informe habla sobre la posibilidad de reventa y sobre la demanda que hace que esta categoría sea atractiva.
Un elemento importante es el carácter intencionado de las operaciones. En los casos analizados, los autores no parecen haber elegido al azar los bienes tras la entrada en el museo, y Europol identifica reconocimiento y preparación previa.
Esta selección implica un cierto nivel de conocimiento de los objetos o acceso a información sobre su valor. En un mercado en el que el aspecto y la antigüedad de un artefacto influyen fuertemente en el precio, la elección de piezas precisas puede indicar que los delincuentes saben lo que buscan antes de llevar a cabo el robo.
La situación es diferente de los robos de metales preciosos en cuanto a la forma de valorización. La fundición de un objeto de oro puede destruir su identidad cultural, mientras que la destrucción de una porcelana Ming eliminaría precisamente el valor que los delincuentes buscan explotar.
Para estos bienes, la red de reventa se vuelve así esencial. El objeto debe mantenerse lo suficientemente intacto para tener valor comercial, pero al mismo tiempo su procedencia debe ser oculta o falsificada para reducir el riesgo de identificación como bien robado.
Europol trata los robos de artefactos chinos como parte del mercado más amplio del tráfico ilegal de bienes culturales. El informe no ofrece una estadística sobre el número de objetos chinos robados ni el valor total de este mercado.
La novedad radica en que la agencia identifica esta categoría de manera separada entre los bienes observados en casos recientes y vincula la selección con la demanda existente y la posibilidad de reventa.
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