Algunos de los robos recientes en museos indican la aparición de un perfil criminal diferente al de las redes tradicionales especializadas en bienes culturales. Europol dice que los ejecutores pueden ser reclutados localmente a través de redes sociales y aplicaciones de mensajería, a veces sin conocerse previamente, en un posible modelo de tipo "crimen como servicio".
Europol investiga la aparición de un nuevo perfil de delincuentes involucrados en robos en museos, en el que los ejecutores pueden ser reclutados a través de redes sociales y aplicaciones de comunicación para operaciones organizadas puntuales. La agencia dice que algunas de las personas detenidas en casos recientes no tenían vínculos previos entre ellas, lo que difiere de las redes tradicionales de tráfico de bienes culturales, que generalmente se construyen en torno a un grupo estable y un líder.
En resumen
1. Europol dice que algunos grupos involucrados en los robos recientes en museos parecen estar formados ad-hoc y no tener la estructura estable de las redes tradicionales.
2. En ciertos casos, los ejecutores habrían sido reclutados localmente a través de redes sociales y canales de comunicación instantánea, sin relaciones previas entre ellos.
3. La agencia analiza la posibilidad de un modelo de tipo "crimen como servicio", en el que personas son reclutadas para llevar a cabo una operación concreta.
4. Otro escenario es la entrada en los robos de patrimonio de delincuentes ya activos en otros mercados criminales, atraídos por el alto potencial de beneficio.
5. Europol subraya que existe aún un déficit de información y no afirma que este modelo haya reemplazado a las redes tradicionales de tráfico cultural.
El perfil tradicional del traficante de bienes culturales descrito por Europol es el de un especialista que intenta evitar la violencia, trabaja en una red relativamente estable y utiliza experiencia específica en robos de patrimonio y criminalidad organizada contra la propiedad. El objetivo es, generalmente, que la desaparición de los bienes sea descubierta lo más tarde posible y que la operación atraiga la menor atención posible.
Sin embargo, algunos casos recientes presentan una estructura diferente. Europol dice que entre las personas detenidas aparecen individuos con experiencia en otras formas de criminalidad, y algunos equipos parecen haber sido constituidos solo para llevar a cabo un determinado robo.
Las redes sociales y los canales de comunicación instantánea aparecen en la evaluación de la agencia como herramientas a través de las cuales tales personas pueden ser reclutadas localmente. Los participantes no necesariamente tienen que haber formado parte anteriormente de la misma organización y pueden ser reunidos para roles concretos en una operación.
Europol describe esta posibilidad como un modelo cercano a "crimen como servicio". En lugar de una organización que mantiene a los mismos miembros y controla toda la cadena, desde el robo hasta la valorización de los objetos, ciertas tareas podrían ser ejecutadas por personas reclutadas puntualmente.
La agencia no dice que este mecanismo ya esté confirmado como modelo dominante. El informe precisa que existe aún un déficit de información y presenta el reclutamiento ad-hoc como una de las explicaciones posibles para el cambio de perfiles observados.
Otra explicación es la entrada en este mercado de redes que operan en otros ámbitos criminales. Europol considera posible que estas hayan identificado los robos en museos como una actividad con una relación atractiva entre beneficio y riesgo percibido.
Esta evolución coincide con un uso más frecuente de la violencia. A diferencia de los traficantes tradicionales, que intentan evitar el enfrentamiento, algunos de los nuevos grupos están dispuestos a utilizar barras, hachas, explosivos y, en ciertos casos, armas de fuego para llegar rápidamente a los objetos deseados.
El informe los describe como grupos más descentralizados y oportunistas, que pueden combinar la experiencia de otros ámbitos criminales con información sobre el valor y la accesibilidad de los objetos expuestos en museos.
El cambio no solo afecta a las personas que entran en el museo. Una operación puede implicar reconocimiento previo, identificación exacta de los objetos, transporte, almacenamiento y encontrar un mercado para los bienes robados, lo que significa que los ejecutores visibles pueden representar solo una parte del mecanismo.
Europol continúa monitoreando si estas estructuras ad-hoc se consolidan en un modelo repetitivo. La agencia advierte, sin embargo, que la aparición de delincuentes provenientes de otros mercados y la disponibilidad de reclutamiento rápido pueden modificar el perfil de la criminalidad que afecta al patrimonio cultural.
El tráfico de bienes culturales ha sido tradicionalmente asociado con redes especializadas, construidas en torno a relaciones de confianza y al conocimiento del mercado del arte. Los nuevos casos analizados por Europol indican la posibilidad de que esta estructura coexista con grupos más flexibles y más violentos.
El informe no cuantifica la proporción de robos realizados a través de reclutamiento en línea y no identifica plataformas concretas. La conclusión de Europol es que existen suficientes indicios para que el reclutamiento ad-hoc y la participación de delincuentes de otros mercados criminales sean tratados como evoluciones que deben ser monitoreadas.
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