El Tribunal de la Unión Europea ha anulado la exclusión de la fabricación de aeronaves destinadas a la aviación privada o comercial de negocios de la categoría de actividades "en transición" de la taxonomía verde de la UE. La decisión llega tras una acción presentada por Dassault Aviation contra la Comisión Europea y puede afectar la forma en que los fabricantes de aviones de negocios producen e informan sobre su actividad en los informes de sostenibilidad y sus condiciones de acceso a financiación. El tribunal determinó que el Ejecutivo europeo no podía utilizar el criterio de emisiones de CO₂ por pasajero-kilómetro, ya que este se refiere a la operación de las aeronaves, no a su fabricación.
El Tribunal de la Unión Europea ha anulado la exclusión de la fabricación de aeronaves destinadas a la aviación privada o comercial de negocios de la categoría de actividades "en transición" de la taxonomía verde de la Unión Europea. La resolución se refiere a un caso abierto por Dassault Aviation contra la Comisión Europea y toca un área sensible de la política europea de financiación sostenible: quién puede decir a los inversores que su actividad contribuye, al menos temporalmente, a la transición climática.
En resumen
El Tribunal de la Unión Europea admitió la acción de Dassault Aviation y anuló la exclusión impugnada del reglamento delegado de la Comisión.
La exclusión obligaba al fabricante a presentar la fabricación de aviones de negocios como una actividad no alineada con la taxonomía verde en su información de sostenibilidad.
El tribunal determinó que el análisis de la Comisión se basó en el criterio de emisiones de CO₂ por pasajero-kilómetro, aunque este criterio se refiere al uso de las aeronaves, no a su fabricación.
El tribunal sostuvo que el Ejecutivo europeo no tuvo en cuenta elementos relevantes, incluida la capacidad de estas aeronaves para utilizar combustibles sostenibles para la aviación.
La taxonomía verde de la UE es el sistema mediante el cual las actividades económicas se clasifican en función de su contribución a los objetivos medioambientales. No prohíbe actividades económicas, pero influye en la presentación de informes de sostenibilidad, las decisiones de los inversores y el acceso de las empresas a financiación. Una actividad considerada alineada o elegible en la taxonomía puede ser presentada de manera más favorable en los informes de sostenibilidad y puede volverse más atractiva para financiamientos relacionados con la transición verde.
El reglamento sobre la taxonomía, adoptado en 2020, creó un sistema común a nivel de la UE para establecer cuándo una actividad económica puede considerarse sostenible desde el punto de vista medioambiental. En 2023, la Comisión Europea adoptó un reglamento delegado con criterios técnicos para varias actividades, incluida la fabricación de aeronaves. A través de ese acto, los aviones destinados a la aviación privada o comercial de negocios fueron excluidos de la categoría de actividades consideradas capaces de contribuir a la mitigación del cambio climático.
Dassault Aviation, un grupo francés activo en el diseño, fabricación y venta de aviones de negocios, impugnó la exclusión ante el Tribunal de la Unión Europea. La empresa argumentó que la exclusión es ilegal, y el tribunal le dio la razón, anulando la parte impugnada del acto de la Comisión.
El tribunal confirmó primero que Dassault Aviation tenía interés en presentar la acción. La exclusión obligaba a la empresa a presentar, en la información de sostenibilidad que publica, la fabricación de aviones de negocios como una actividad no alineada con la taxonomía. La anulación de esta exclusión elimina esta obligación y puede tener efecto sobre las condiciones de acceso a financiación.
Esta parte de la resolución es importante para cualquier empresa en un sector difícil de descarbonizar. La taxonomía no es solo una lista técnica, sino una herramienta que puede influir en la forma en que los inversores, los bancos y los mercados ven una actividad económica. Si una actividad es tratada como no alineada, el costo del capital y la reputación de sostenibilidad pueden verse afectados.
La Comisión Europea había excluido la fabricación de aviones de negocios teniendo en cuenta la huella de CO₂ por pasajero-kilómetro, en comparación con otros modos de transporte disponibles. El tribunal rechazó este enfoque. El tribunal señaló que el Ejecutivo europeo no podía considerar que esos otros modos de transporte son necesariamente alternativas con bajas emisiones a los aviones de negocios, teniendo en cuenta sus particularidades en cuanto a emisiones, flexibilidad, velocidad y conectividad.
La diferencia entre la fabricación de un avión y su uso fue decisiva. El tribunal determinó que el criterio de emisiones de CO₂ por pasajero-kilómetro se refiere a la operación de las aeronaves, no a su fabricación. Sin embargo, el acto impugnado se refería a la clasificación de la actividad de fabricación de aeronaves, y la Comisión no podía basar la evaluación en un criterio que no está previsto en el Reglamento sobre la taxonomía y que se refiere a una etapa diferente de la cadena económica.
El tribunal también sostuvo que el Ejecutivo europeo no tuvo en cuenta factores relevantes. Entre ellos se encuentra la capacidad de los aviones de negocios para utilizar combustibles sostenibles para la aviación. El tribunal observó también que incluso la Comisión reconoció que era necesaria un análisis adicional.
La resolución no significa que la aviación de negocios sea automáticamente declarada sostenible. Significa que la exclusión decidida por la Comisión no fue jurídicamente y técnicamente justificada correctamente. La institución deberá cubrir el vacío jurídico creado por la anulación, si la resolución permanece definitiva, y deberá tener en cuenta las razones indicadas por el tribunal.
La Comisión puede presentar un recurso ante el Tribunal de Justicia de la Unión Europea en un plazo de dos meses y diez días a partir de la notificación de la resolución. El recurso solo puede abordar cuestiones de derecho, no un nuevo juicio completo de los hechos. Hasta que se aclare definitivamente, la resolución crea presión sobre la forma en que se construyen los criterios técnicos de la taxonomía para sectores industriales complejos.
El caso tiene implicaciones más amplias para la taxonomía verde. La transición climática incluye sectores que no pueden volverse neutros de la noche a la mañana, pero en los que las tecnologías, combustibles, materiales y procesos pueden reducir las emisiones con el tiempo. La categoría de actividades "en transición" existe precisamente para actividades que aún no son completamente sostenibles, pero pueden contribuir a reducir el impacto climático cuando no hay alternativas con bajas emisiones suficientemente disponibles.
Para la industria aeronáutica, la decisión pone de relieve los combustibles sostenibles para la aviación y la diferencia entre diseño, producción y uso. Para los inversores, muestra que las etiquetas de la taxonomía verde deben basarse en criterios previstos por la ley y en un análisis completo de la actividad económica en cuestión. Para la Comisión, la resolución es una advertencia de que los objetivos climáticos deben traducirse en criterios técnicos robustos, no en exclusiones insuficientemente motivadas.
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