La producción a escala comercial de combustibles sintéticos para la aviación en la Unión Europea todavía depende de proyectos que no han superado la etapa de preparación de las inversiones, según muestra el nuevo informe de la Agencia de la Unión Europea para la Seguridad Aérea (EASA). Hasta junio de 2026, ninguna instalación comercial de la UE había llegado a la decisión final de inversión, aunque funcionaban instalaciones piloto y demostrativas. La diferencia importa para la obligación de suministrar combustibles sintéticos a partir de 2030: los proyectos anunciados pueden cubrir la necesidad estimada, pero su capacidad aún no está asegurada.
En resumen
La constatación de la EASA toma como referencia junio de 2026: ninguna instalación comercial de la UE había llegado a la decisión final de inversión. Las instalaciones piloto y demostrativas se tratan por separado.
La capacidad estimada de 600.000 toneladas en 2030 incluye proyectos que aún no han sido comprometidos definitivamente. Las cancelaciones y los aplazamientos han reducido la capacidad sintética anunciada frente a la evaluación anterior.
Austria, Alemania y Luxemburgo están preparando licitaciones para ofrecer a los productores ingresos más previsibles. El informe indica que hay más de 2,1 mil millones de euros disponibles para el mecanismo, sin equipararlos a inversiones finalizadas.
Los combustibles sintéticos para la aviación, conocidos como eSAF, se obtienen utilizando hidrógeno de fuentes renovables y carbono capturado. Forman parte de la categoría más amplia de combustibles de aviación sostenibles, SAF, que también incluye biocombustibles. La distinción es esencial para interpretar el informe: la perspectiva favorable respecto al cumplimiento de la cuota total del 6% de SAF en 2030 no significa que la producción de combustibles sintéticos ya esté preparada. Estos tienen un requisito específico en el reglamento ReFuelEU Aviation.
La EASA separa la capacidad existente de los proyectos en construcción o que han recibido la decisión final de inversión, y de aquellos que han quedado en la fase de anuncio, pero presentan información suficiente para ser considerados creíbles. Un proyecto anunciado indica la intención de producir; una decisión final de inversión marca el compromiso de llevarlo a cabo. Ninguna de las dos equivale a la entrega efectiva de combustible, que requiere construir y poner en funcionamiento la instalación.
En el escenario que también incluye los proyectos anunciados considerados creíbles, el informe estima una capacidad de aproximadamente 600.000 toneladas de combustibles sintéticos en 2030, suficiente para los requisitos europeos analizados. Sin embargo, se trata de una proyección condicionada, basada en el inventario de proyectos de finales de 2025. La EASA constata que esta capacidad anunciada ha disminuido frente a la evaluación anterior, en parte porque algunos proyectos fueron cancelados o aplazaron su puesta en funcionamiento después de 2030. El comunicado de la agencia indica que hay aproximadamente 50 proyectos a la espera de la decisión final de inversión.
Existen, en cambio, instalaciones que demuestran la tecnología. El informe menciona ERA ONE, puesta en funcionamiento por INERATEC en Fráncfort en 2025, con una capacidad máxima anunciada de unas 2.000 toneladas de SAF al año, y la instalación DAWN de Synhelion, en Jülich, que no produce volúmenes a escala comercial. El Banco Europeo de Inversiones describe el proyecto de INERATEC que financia como una instalación piloto, asociada a actividades de investigación y desarrollo. Estas inversiones muestran que la tecnología se utiliza, sin demostrar que los volúmenes necesarios en 2030 ya estén disponibles.
Una evolución posterior al periodo analizado por la EASA muestra qué más implica ampliar la producción. En un anuncio de septiembre, INERATEC y Ramboll precisan que trabajan en el diseño de ingeniería de una unidad adicional en ERA ONE. Esta transformaría la mezcla sintética de hidrocarburos producida por la instalación en combustibles de aviación conformes con las normas, directamente en el emplazamiento. De este modo, la empresa presenta una etapa de diseño e integración de procesos, sin anunciar una decisión final de inversión para la ampliación.
Para apoyar la transición a la producción comercial, Austria, Alemania y Luxemburgo están preparando una licitación con dos componentes: uno para comprar el combustible a los productores y otro para revenderlo. La iniciativa forma parte de la eSAF Early Movers Coalition, lanzada por ocho Estados miembros. El informe de la EASA menciona más de 2,1 mil millones de euros disponibles para la licitación piloto; la suma representa financiación prevista para el mecanismo, no inversiones ya realizadas en fábricas.
Según la explicación de la Comisión Europea, los contratos a largo plazo ofrecerían a los productores ingresos más previsibles, mientras que los compradores podrían obtener combustible mediante contratos competitivos a más corto plazo. El documento austriaco de consulta precisa que un intermediario compraría y revendería eSAF, y que los fondos públicos cubrirían la diferencia entre ambos precios. El mecanismo busca así reducir el riesgo comercial que impide financiar las primeras instalaciones.
El régimen aún no es un programa con resultados de producción confirmados. La página del ministerio austriaco indica como plazo de consulta el 18 de septiembre de 2026 y precisa que la medida requiere la aprobación de la Comisión Europea en materia de ayudas estatales. Los contratos, las decisiones de inversión y la puesta en funcionamiento de las instalaciones siguen siendo etapas distintas. Estas determinarán qué parte de la capacidad anunciada puede convertirse en combustible entregado para las obligaciones que comienzan en 2030.
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