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Un gato montés encontrado por casualidad en Bolivia ha sido identificado como una especie distinta, más de un siglo después de la última descripción de un nuevo felino. El animal, denominado Leopardus tigrinus tilcayo, podría cambiar la forma en que los científicos observan una de las ramas más difíciles de estudiar de la familia de los felinos.
Un descubrimiento que comenzó con «un gato extraño»La historia comienza en 2016, cuando un santuario de animales salvajes de Bolivia recibió un ejemplar descrito por los habitantes del lugar como «un gato extraño». El animal había sido encontrado cuando era una cría, al borde de una carretera cercana a un bosque. La persona que lo descubrió se lo llevó a casa, creyendo que era un gato doméstico inusual.
Al cabo de aproximadamente un año, el propietario se dio cuenta de que el animal era salvaje y de que no podía vivir adecuadamente en una vivienda. Así llegó al santuario Senda Verde, situado en la vertiente subtropical de los Andes bolivianos.
Allí lo vio Paola Nogales-Ascarrunz, bióloga e investigadora boliviana, fundadora del Programa Boliviano de Investigación de Felinos. La primera impresión fue contundente: el felino tenía el hocico pequeño y aparentemente «arrugado», orejas cortas y redondeadas, bigotes largos y el pelaje cubierto de manchas parecidas a rosetas de leopardo. La investigadora lo fotografió intensamente, sin sospechar entonces que el animal llegaría a representar la primera especie nueva de felino descrita en más de 100 años.
Confundido con una especie conocida
Al principio, la investigadora supuso que el animal pertenecía a la especie Leopardus tigrinus, conocida popularmente con nombres como tigrina, oncilla, tigrillo o «gato manchado pequeño». Esta especie había sido descrita en 1775, basándose en una única ilustración realizada a partir de un animal observado en la Guayana Francesa.
Durante mucho tiempo, los científicos consideraron que este felino se encontraba en gran parte de América Central y del Sur, incluida Bolivia. Sin embargo, en 2019, mientras preparaba una guía sobre los gatos monteses de Bolivia, Nogales-Ascarrunz observó que el ejemplar que había fotografiado no se parecía lo suficiente a las imágenes de referencia de Brasil.
La diferencia era visible sobre todo en el patrón del pelaje: las rosetas del cuerpo del animal boliviano eran mucho más grandes que las de las tigrinas conocidas de las regiones vecinas. El detalle planteó la pregunta de si los investigadores no estaban observando, en realidad, una forma distinta, pasada por alto hasta entonces.
El genoma ofreció la respuesta
El aspecto exterior no era suficiente para confirmar la existencia de una nueva especie. Los gatos monteses pequeños son difíciles de identificar en el campo, y las diferencias entre ellos pueden ser sutiles. Incluso las fotografías tomadas por cámaras trampa pueden no ofrecer indicios suficientes.
Para aclarar la situación, los investigadores analizaron genomas completos procedentes de 38 ejemplares del género Leopardus. El estudio fue realizado por un equipo internacional dirigido por Paola Nogales-Ascarrunz, Eduardo Eizirik, genetista de la Pontificia Universidad Católica de Rio Grande do Sul, y Jonas Lescroart, de la Universidad de Amberes.
Los resultados mostraron que el felino de Bolivia ocupa una posición diferenciada en el árbol evolutivo de los gatos. Se separó de los demás gatos tigre hace aproximadamente 1,4 millones de años, una distancia evolutiva comparable a la existente entre los leones actuales y los extintos leones de las cavernas.
Los investigadores propusieron el nombre Leopardus tigrinus tilcayo. «Tilcayo» es la denominación utilizada por los habitantes locales. Cuando los científicos preguntaron de dónde procedía la palabra, la respuesta fue sencilla: la usaban sus abuelos y la tradición se transmitió de generación en generación. El término no parece tener un significado claro ni en español ni en quechua.
No es un gato doméstico
Aunque el ejemplar fue criado durante un tiempo en un hogar, L. t. tilcayo no es una raza de gato doméstico y no debe confundirse con un animal de compañía.
Es un felino salvaje, adaptado a la vida en el bosque. El hecho de que una cría pueda ser llevada a casa y cuidada por personas no cambia su comportamiento, sus necesidades biológicas ni su condición. Los gatos monteses necesitan territorios extensos, alimento obtenido de forma natural, refugios y condiciones ambientales que una vivienda no puede reproducir.
El caso del ejemplar de Senda Verde también muestra lo fácil que puede ser confundir un animal salvaje pequeño con un gato doméstico inusual. Su reducido tamaño y su aspecto familiar ocultan, sin embargo, una biología completamente distinta.
Dónde vive
Hasta ahora, los investigadores han confirmado la presencia de este felino en la región de los Yungas de Bolivia, una zona boscosa situada en la vertiente oriental de los Andes. Los Yungas se caracterizan por un relieve abrupto, bosques subtropicales y rápidos cambios de altitud y clima.
Este tipo de hábitat ofrece numerosos refugios para los felinos pequeños, pero hace que la investigación sea extremadamente difícil. Los bosques densos, el terreno accidentado y el comportamiento discreto de los animales limitan las observaciones directas.
La información sobre la vida de L. t. tilcayo sigue siendo escasa. Los científicos no saben con certeza qué presas prefiere, cuáles son sus principales enemigos naturales, cuál es el tamaño del territorio de un individuo o cómo se desarrolla su reproducción. Tampoco se conoce el tamaño total de la población.
Qué lo diferencia de otros gatos
La individualización del nuevo felino no se basa en un único rasgo externo, sino en la combinación de aspecto, distribución y datos genéticos.
Entre los elementos que llamaron la atención se encuentran:
rosetas más grandes que las observadas en otros gatos tigre;
rostro pequeño y compacto;
orejas cortas y redondeadas;
bigotes largos;
adaptación a los bosques de las vertientes orientales de los Andes;
profunda separación genética respecto de las demás formas del género Leopardus.
Sin embargo, los especialistas advierten que la identificación en el campo no será sencilla. Algunos gatos pequeños y manchados, como el margay u otras formas de tigrina, pueden tener un aspecto similar. En ciertos casos, incluso ejemplares de museo han sido clasificados erróneamente. Un espécimen considerado inicialmente un margay fue reclasificado posteriormente como gato tigre después de analizar la dirección del pelo de la nuca.
Una sola especie que resultó ser varias
El descubrimiento no se refiere únicamente a un felino aislado. Forma parte de una reevaluación más amplia del género Leopardus.
Las investigaciones genéticas de los últimos años han sugerido que lo que se consideraba una sola especie de gato tigre es, en realidad, un complejo de especies. En 2013, los científicos presentaron pruebas de que Leopardus tigrinus incluía dos especies distintas. En 2024, otra forma genéticamente diferente fue propuesta como especie separada. Con tilcayo, el número de formas reconocidas de gato tigre llegó a cinco,
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