Los Estados miembros comienzan hoy la prueba armonizada para aplicar límites estrictos sobre "sustancias químicas eternas" y asegurar la seguridad del agua. Bruselas, 12 de enero de 2026 – Las nuevas regulaciones de la Unión Europea han entrado en vigor hoy, imponiendo la monitorización sistemática de las sustancias per- y polifluoroalquilicas (PFAS) – conocidas como "sustancias químicas eternas" – en el agua potable. Por primera vez, los Estados miembros están obligados a rastrear estos contaminantes persistentes de manera armonizada para asegurar el cumplimiento de los nuevos valores límite estrictos establecidos en base a la Directiva reformada sobre agua potable.
En resumen
Las nuevas reglas imponen por primera vez la monitorización sistemática de los niveles de PFAS en el agua potable en toda la UE.
Los Estados miembros deben informar a la Comisión sobre los datos relacionados con las superaciones y tomar medidas inmediatas para proteger la salud pública.
Las orientaciones técnicas emitidas en 2024 aseguran métodos de medición coherentes para estas "sustancias químicas eternas" en todas las naciones.
En el marco del nuevo régimen, las autoridades nacionales no solo deben monitorizar la calidad del agua, sino también informar sus hallazgos directamente a la Comisión Europea. Esta reportación incluye datos sobre cualquier caso en el que los valores límite sean superados, incidentes específicos de contaminación y cualquier derogación concedida. El sistema está diseñado para ser eficiente; aunque simplifica el volumen de datos que deben ser reportados en comparación con las directivas anteriores, aumenta significativamente la rigurosidad en lo que respecta a estas amenazas químicas específicas. Esta iniciativa es una respuesta directa a la Estrategia sobre la resiliencia del agua, sosteniendo el derecho fundamental a agua potable segura para todos los europeos.
Las consecuencias del incumplimiento son inmediatas y tangibles. Si la monitorización revela que los niveles de PFAS superan los límites permitidos, los Estados miembros están legalmente obligados a tomar medidas de remediación para proteger la salud pública. Estas medidas pueden variar desde la adición de etapas avanzadas de tratamiento para eliminar las sustancias químicas, hasta restringir el uso de ciertas fuentes de agua o incluso el cierre completo de los pozos contaminados hasta que se resuelva el problema. Al mismo tiempo, las autoridades deben informar al público sobre cualquier riesgo, asegurando la transparencia en lo que respecta a la calidad del agua.
Para asegurar que cada país mida estas sustancias químicas complejas de la misma manera, la monitorización se basa en las orientaciones técnicas emitidas por la Comisión en 2024. Estas orientaciones, elaboradas en estrecha consulta con expertos nacionales, definen los métodos analíticos para medir "PFAS total" y "suma de PFAS". La Comisaria de Medio Ambiente, Jessika Roswall, subrayó que, una vez que entren en vigor estos límites armonizados y la monitorización obligatoria, los Estados miembros finalmente disponen de las herramientas necesarias para detectar y abordar rápidamente la contaminación por PFAS, marcando un momento decisivo en la lucha del continente contra la contaminación del agua.
https://2eu.brussels/ro/stiri/noile-norme-ue-impun-monitorizarea-sistematica-a-pfas-in-apa-potabila
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