Los investigadores han analizado más de 1.700 canciones de 51 países y han constatado que el idioma inglés, el género pop, la capacidad de baile y las letras más numerosas han sido factores de éxito, pero con el tiempo se han convertido en el estándar de la competencia.
Un estudio que abarca casi 70 años de Eurovision muestra que las canciones pop en inglés, con un ritmo bailable y más letras, se han asociado con mejores resultados en la competencia, pero que esta fórmula se ha vuelto tan común que ya no ofrece una ventaja decisiva.
En resumen
Investigadores de Suiza y Estados Unidos han analizado las participaciones de Eurovision desde 1956 hasta 2024.
El estudio abarcó más de 1.700 canciones de 51 países.
Los investigadores utilizaron datos de audio de Spotify, inteligencia artificial para clasificar géneros y analizar temas emocionales en las letras.
Los resultados muestran que las canciones en inglés, pop, bailables y con más letras se han asociado con el éxito.
Sin embargo, los investigadores dicen que no hay una fórmula que garantice la victoria, ya que Eurovision está en constante cambio.
Un estudio publicado en la revista Royal Society Open Science y presentado por CORDIS, el servicio de la UE para los resultados de la investigación, ha analizado casi siete décadas de participaciones en el Concurso de Canción de Eurovision para entender cómo han aprendido los países y organizadores unos de otros y cómo ha cambiado la competencia.
Investigadores de Suiza y Estados Unidos han estudiado las canciones participantes entre 1956 y 2024, abarcando más de 1.700 canciones de 51 países. Utilizaron datos de audio de Spotify para evaluar características como la capacidad de baile y el nivel de acústica, así como herramientas de inteligencia artificial para clasificar géneros musicales e identificar temas emocionales en las letras.
Los resultados indican que ciertas elecciones se han asociado con el éxito en la competencia. Las canciones cantadas en inglés, enmarcadas en el género pop, con un alto nivel de capacidad de baile y más letras han tenido, con el tiempo, mejores oportunidades de desempeñarse bien.
Según los investigadores, los países participantes han ido aprendiendo gradualmente estas lecciones observando tanto las canciones ganadoras como las que han perdido. Posteriormente, muchas delegaciones han adaptado sus composiciones en función de estos patrones.
El estudio muestra, sin embargo, que a medida que esta fórmula se ha vuelto más utilizada, ha perdido su estatus de ventaja competitiva. En lugar de asegurar la victoria, ha llegado a funcionar más bien como un nivel mínimo necesario para seguir siendo competitivo.
"Lo que alguna vez fue una ventaja competitiva es ahora el estándar", dijo Arthur Capozzi, investigador postdoctoral en ETH Zúrich. "Las canciones pop en inglés, con un ritmo bailable, se están convirtiendo en un requisito básico."
El estudio también identifica países que parecen haber resistido deliberadamente la ventaja del idioma inglés. España, Francia, Italia y Portugal se presentan como ejemplos de estados que continúan cantando en sus propios idiomas, aunque esta elección no forma parte de los factores consagrados de éxito estadístico.
Los autores del estudio sostienen que esta opción refleja una prioridad dada a la cultura nacional y la promoción de su propio idioma, en lugar de una estrategia orientada exclusivamente a maximizar las oportunidades de victoria.
"Son excepciones, en el sentido de que continúan cantando en su propio idioma, incluso si esto no es uno de los factores de éxito establecidos", dijo Capozzi. En la interpretación de los investigadores, estos países utilizan la identidad cultural para diferenciarse del resto de la competencia.
El análisis también muestra que los organizadores de Eurovision se adaptan y cambian con el tiempo. Según Dirk Helbing, profesor de ciencias sociales computacionales en ETH Zúrich, no hay una fórmula de éxito que funcione de manera permanente, ni para los países participantes ni para los organizadores.
"No hay una única fórmula de éxito que funcione siempre, ni para las naciones participantes ni para los organizadores", dijo Helbing.
Agregó que Eurovision debe implementar cambios necesarios para mantener el fuerte interés del público. La competencia sigue evolucionando y, según el investigador, debe hacerlo para seguir siendo interesante.
"No hemos encontrado una fórmula que garantice el éxito", dijo Helbing.
El Concurso de Canción de Eurovision comenzó en 1956 como un experimento televisivo y se ha convertido en una de las competiciones musicales más seguidas del mundo. Según el artículo de CORDIS, el evento atrae a aproximadamente 160 millones de espectadores a nivel global.
A lo largo del tiempo, Eurovision ha lanzado o consolidado carreras internacionales, incluyendo las de artistas como ABBA y Celine Dion, y se ha hecho conocido tanto por el espectáculo visual y las actuaciones excéntricas, como por tensiones geopolíticas, controversias y boicots.
El estudio presentado por CORDIS muestra que la influencia de Eurovision no es solo musical o televisiva, sino que también puede ser analizada como un proceso de aprendizaje colectivo, en el que los países participantes aprenden y adaptan sus estrategias, mientras que los organizadores cambian la competencia para mantenerla impredecible y relevante.
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