La variante BA.3.2 de COVID-19 ha sido recientemente identificada en Gran Bretaña y Estados Unidos, según las autoridades sanitarias. Esta fue descubierta inicialmente en muestras nasales de cuatro viajeros estadounidenses y en muestras clínicas de cinco pacientes de cuatro estados. Análisis adicionales sugieren una propagación extensa, siendo detectada también en muestras de agua residual de aeronaves.
Clasificada por la OMS como "variante bajo monitoreo", BA.3.2 proviene de la variante Ómicron y ha sido reportada en 23 países. Esta presenta aproximadamente 70-75 modificaciones genéticas en la proteína espiga, lo que podría influir en la eficacia de las vacunas. Aunque no existen pruebas de que BA.3.2 cause formas más severas de la enfermedad, los especialistas británicos la consideran, por el momento, una variante que requiere monitoreo, sin representar una amenaza mayor para la población. Las evaluaciones continúan para determinar el impacto en las pruebas de diagnóstico y la necesidad de actualizar las vacunas.