La Comisión de Asuntos Exteriores del Parlamento Europeo pide a la Unión Europea que refuerce su acción exterior contra el uso del agua como instrumento de presión política, coerción y guerra.
El informe adoptado el miércoles, con 47 votos a favor, 12 en contra y 15 abstenciones, advierte que la presión sobre los recursos hídricos se está convirtiendo cada vez más en un problema de seguridad internacional, no solo de desarrollo, medio ambiente o infraestructura.
En resumen
La Comisión de Asuntos Exteriores pide a la Unión Europea que trate el agua como una prioridad diplomática, estratégica y de seguridad.
Los eurodiputados advierten que el agua se utiliza cada vez más como instrumento de coerción, presión política y guerra.
El informe pide capacidades más fuertes de monitoreo y alerta temprana para los conflictos relacionados con el agua.
Los parlamentarios piden financiación adecuada para la gobernanza del agua en el futuro presupuesto a largo plazo de la UE, incluyendo a través de Global Europe y Global Gateway.
El texto insiste en la responsabilidad por los ataques deliberados a la infraestructura y el suministro de agua en conflictos.
El informe parte de una realidad global con impacto directo sobre la estabilidad: aproximadamente 2,2 mil millones de personas no tienen acceso a agua potable segura, 3,5 mil millones no tienen servicios de saneamiento gestionados de manera segura, y aproximadamente 4 mil millones enfrentan un déficit severo de agua al menos un mes al año.
Los eurodiputados señalan que la presión sobre los recursos hídricos está alimentada por el crecimiento de la población, el desarrollo industrial insostenible, la gestión deficiente de aguas residuales y el uso insostenible del agua. Estos desarrollos contribuyen al déficit de agua, inseguridad alimentaria y conflicto.
El texto adoptado en comisión pide que los riesgos relacionados con el agua se integren mejor en la prevención de conflictos y en los esfuerzos de consolidación de la paz. En este enfoque, el agua ya no se trata solo como un recurso natural o un problema humanitario, sino como un factor que puede amplificar la inestabilidad, la migración, la violencia y las tensiones regionales.
El ponente Leoluca Orlando, eurodiputado de los Verdes/EFA de Italia, dijo que el acceso al agua es un derecho humano y una condición para la paz y la estabilidad.
"El acceso al agua es un derecho humano y una condición previa para la estabilidad y la paz", dijo Orlando.
Una de las principales conclusiones del informe es que la gobernanza transfronteriza del agua sigue siendo insuficiente. Aunque 153 estados miembros de la Organización de las Naciones Unidas comparten aguas transfronterizas, solo existen 43 acuerdos en vigor.
Los eurodiputados piden a la Unión Europea que apoye a los países socios en la negociación y aplicación de tales acuerdos. Argumentan que una gobernanza transnacional eficaz del agua puede reducir las tensiones, promover la cooperación regional y apoyar la gestión sostenible de los recursos naturales.
Esta dimensión es importante porque los ríos, lagos, cuencas hidrográficas y acuíferos no siguen las fronteras políticas. Sin reglas claras, la presión sobre el agua puede convertirse en una fuente de disputa entre estados, comunidades o regiones.
El informe menciona dos ejemplos de riesgo e inestabilidad. El primero es la destrucción por parte de Rusia de la infraestructura hídrica de Ucrania. El segundo se refiere a las desigualdades en el control de los recursos hídricos en Oriente Medio, que afectan a las comunidades palestinas.
A través de estos ejemplos, el texto indica dos formas diferentes de vulnerabilidad: el ataque directo a la infraestructura crítica en guerra y el control desigual de los recursos en un contexto de conflicto prolongado y tensión política.
El informe pide capacidades europeas más fuertes de monitoreo y alerta temprana para los conflictos relacionados con el agua. Los eurodiputados quieren que estos riesgos se integren en el sistema de prevención de conflictos del Centro de Respuesta a Crisis del Servicio Europeo de Acción Exterior.
Esta propuesta significaría que los ataques a las fuentes de agua, el deterioro de la infraestructura, la restricción del acceso, la sequía severa o las tensiones relacionadas con cuencas transfronterizas se consideren indicadores de seguridad.
Para la política exterior de la UE, tal integración cambiaría la forma en que se evalúan las crisis. Una región con alta presión sobre el agua, infraestructura vulnerable e instituciones débiles podría ser tratada más temprano como un riesgo de conflicto o desplazamiento forzado.
El informe también pide el fortalecimiento de las herramientas de diplomacia del agua. La Unión Europea debería utilizar asociaciones, financiación, asistencia técnica y diálogo diplomático para apoyar acuerdos, mecanismos regionales y capacidades administrativas en los países socios.
La apuesta es la prevención. Los eurodiputados no solo piden una respuesta después del estallido de los conflictos, sino la inclusión del agua en el análisis temprano de riesgos y en las herramientas externas de la Unión Europea.
La componente financiera es igualmente importante. El informe pide financiación adecuada para la gobernanza del agua en el futuro presupuesto a largo plazo de la UE, incluyendo a través de los programas Global Europe y Global Gateway.
Los eurodiputados apoyan mayores inversiones de la UE y asociaciones público-privadas para la gestión del agua y la infraestructura de saneamiento resiliente al cambio climático.
El enfoque se centra especialmente en las regiones frágiles y afectadas por conflictos. En tales áreas, el acceso fiable al agua puede reducir el riesgo de desplazamiento, violencia e inseguridad alimentaria.
Este enfoque conecta el agua con la agenda más amplia de desarrollo y seguridad de la Unión Europea. La infraestructura hídrica no se presenta solo como una inversión técnica, sino como un instrumento de estabilización social, resiliencia climática y prevención de conflictos.
A través de Global Gateway, la UE intenta financiar infraestructura estratégica en países socios. El informe sugiere que el agua y el saneamiento deberían ocupar un lugar más importante en esta agenda, especialmente en regiones donde el estrés hídrico puede amplificar las tensiones existentes.
El informe insiste en la responsabilidad legal por los ataques deliberados a la infraestructura y el suministro de agua en situaciones de conflicto.
Los eurodiputados piden apoyo para iniciativas legales que aseguren justicia y compensaciones para las comunidades afectadas. Subrayan la importancia de fortalecer el derecho internacional y el papel de los tribunales penales competentes.
Esta formulación es relevante en el contexto de conflictos en los que la infraestructura civil es atacada o bloqueada. Si el agua se convierte en un arma militar o instrumento de presión sobre la población civil, el problema trasciende el marco humanitario y entra en la zona de responsabilidad por violaciones graves del derecho internacional.
El informe también enfatiza los mecanismos regionales de cooperación, descritos como el principal medio de prevención y resolución de disputas sobre recursos hídricos comunes.
Esta dimensión jurídica e institucional es esencial. Sin mecanismos de arbitraje, monitoreo y aplicación, los acuerdos sobre agua pueden seguir siendo frágiles, y la infraestructura civil puede continuar siendo vulnerable en conflictos.
Leoluca Orlando afirmó que más de la mitad de los recursos mundiales de agua dulce cruzan fronteras nacionales, y su gestión a menudo está insuficientemente regulada. Indicó la sobreexplotación, la contaminación, el crecimiento de la población y el cambio climático como factores que provocan un severo déficit de agua en muchas regiones y alimentan crisis, desigualdades, inestabilidad, migración y conflictos armados. "El informe establece propuestas de acción para prevenir crisis y conflictos a largo plazo y pide el fortalecimiento y mejor integración de las herramientas existentes de política exterior", dijo Orlando.
Para la Unión Europea, el informe es una señal de que el agua está cada vez más en el ámbito de la política exterior y de seguridad. En un mundo marcado por el cambio climático, la urbanización, la presión demográfica y los conflictos regionales, el control del agua puede influir en la seguridad alimentaria, la salud pública, la migración y la estabilidad política.
Para el Parlamento Europeo, la respuesta debe combinar diplomacia, inversiones, monitoreo, derecho internacional y apoyo a las comunidades. En esta lógica, la gobernanza del agua se convierte en parte de la capacidad de la Unión Europea para prevenir conflictos y ejercer su influencia externa.
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