La Unión Europea aplica desde el viernes el Acta sobre situaciones de emergencia y resiliencia del mercado interno, conocido por sus siglas IMERA, un marco destinado a proteger la libre circulación de bienes, servicios y personas dentro del mercado único en tiempos de crisis.
El instrumento fue concebido tras las crisis recientes, incluida la pandemia de Covid-19 y la invasión de Rusia en Ucrania, que mostraron cuán rápidamente pueden verse afectadas las cadenas de suministro, la movilidad y el funcionamiento del mercado único cuando los Estados miembros adoptan medidas nacionales descoordinadas. La Comisión Europea señala que IMERA busca asegurar la circulación ininterrumpida de bienes, servicios y personas en la Unión durante una crisis y la disponibilidad de suministros críticos cuando la UE enfrenta una situación de emergencia.
En resumen
El Acta sobre situaciones de emergencia y resiliencia del mercado interno se aplica desde el 29 de mayo de 2026. El marco introduce un sistema europeo de preparación, monitoreo y reacción para crisis que pueden afectar el mercado único. IMERA tiene tres niveles: planificación de contingencia, vigilancia y emergencia. En caso de perturbaciones graves, la Comisión puede coordinar adquisiciones de bienes relevantes para la crisis, puede solicitar información a las empresas y puede apoyar procedimientos acelerados para la introducción de productos esenciales en el mercado. La primera reunión formal del Consejo IMERA está programada para el 4 de junio y incluirá discusiones sobre las implicaciones de la situación en Oriente Medio sobre las cadenas de suministro.
El nuevo marco establece una arquitectura de preparación y reacción construida en torno a un Consejo IMERA, formado por la Comisión y los Estados miembros. Su función es coordinar los esfuerzos con los países de la UE y asesorar sobre las medidas necesarias para prevenir o gestionar los efectos de una crisis sobre el mercado único.
En la fase habitual de contingencia, la Comisión y los Estados miembros pueden utilizar protocolos de crisis, capacitaciones, ejercicios, simulaciones y sistemas de alerta temprana para identificar perturbaciones potenciales del mercado único. El Consejo de la Unión Europea precisó, en el momento de la adopción final del acto, que el ejecutivo europeo organizará pruebas de estrés y simulaciones para evaluar el impacto de las crisis sobre la libre circulación de bienes, servicios y personas.
Si los riesgos aumentan, el Consejo puede activar el modo de vigilancia. Esta etapa permite un monitoreo más atento de las cadenas críticas de suministro de bienes y servicios, antes de que las perturbaciones se conviertan en una crisis de gran escala. Según la Comisión, el marco de vigilancia busca precisamente identificar vulnerabilidades antes de que estas afecten el funcionamiento del mercado único.
En situaciones de crisis severa, se puede activar el modo de emergencia. En esta fase, IMERA permite medidas más fuertes, pero dirigidas, incluyendo adquisiciones coordinadas de la Comisión con la participación de los Estados miembros, solicitudes de información dirigidas a los operadores económicos, órdenes prioritarias para productos relevantes en crisis y procedimientos acelerados para la introducción de productos esenciales en el mercado.
La apuesta política y económica del nuevo marco es evitar la repetición de situaciones en las que las medidas nacionales adoptadas en crisis fragmentan el mercado único. Durante la pandemia, varios Estados impusieron restricciones a la circulación, controles en fronteras o limitaciones a las exportaciones de productos esenciales, lo que afectó las cadenas de suministro y el funcionamiento del mercado interno. IMERA crea procedimientos comunes mediante los cuales los Estados miembros deben actuar de manera más transparente y coordinada.
Para las empresas, el marco trae dos tipos de consecuencias. Por un lado, ofrece más predictibilidad en una crisis, ya que limita las medidas nacionales desproporcionadas que podrían bloquear el mercado único. Por otro lado, en situaciones de emergencia, las empresas relevantes para las cadenas críticas de suministro pueden recibir solicitudes de información o solicitudes prioritarias sobre productos necesarios para la gestión de la crisis.
IMERA fue adoptado el 9 de octubre de 2024 y se aplica desde el 29 de mayo de 2026. El paquete incluye el reglamento principal, un reglamento omnibus y una directiva omnibus, que adapta la legislación existente sobre el mercado interno a situaciones de crisis.
El Consejo de la Unión Europea dio la aprobación final al acto el 26 de septiembre de 2024, después de que la Comisión propusiera inicialmente un instrumento para situaciones de emergencia en el mercado único en septiembre de 2022, y el Parlamento Europeo y el Consejo llegaran a un acuerdo provisional el 1 de febrero de 2024. Durante las negociaciones, el instrumento recibió su nombre actual, el Acta sobre situaciones de emergencia y resiliencia del mercado interno.
El instrumento fue concebido tras las crisis recientes, incluida la pandemia de Covid-19 y la invasión de Rusia en Ucrania, que mostraron cuán rápidamente pueden verse afectadas las cadenas de suministro, la movilidad y el funcionamiento del mercado único cuando los Estados miembros adoptan medidas nacionales descoordinadas. La Comisión Europea señala que IMERA busca asegurar la circulación ininterrumpida de bienes, servicios y personas en la Unión durante una crisis y la disponibilidad de suministros críticos cuando la UE enfrenta una situación de emergencia.
En resumen
El Acta sobre situaciones de emergencia y resiliencia del mercado interno se aplica desde el 29 de mayo de 2026. El marco introduce un sistema europeo de preparación, monitoreo y reacción para crisis que pueden afectar el mercado único. IMERA tiene tres niveles: planificación de contingencia, vigilancia y emergencia. En caso de perturbaciones graves, la Comisión puede coordinar adquisiciones de bienes relevantes para la crisis, puede solicitar información a las empresas y puede apoyar procedimientos acelerados para la introducción de productos esenciales en el mercado. La primera reunión formal del Consejo IMERA está programada para el 4 de junio y incluirá discusiones sobre las implicaciones de la situación en Oriente Medio sobre las cadenas de suministro.
El nuevo marco establece una arquitectura de preparación y reacción construida en torno a un Consejo IMERA, formado por la Comisión y los Estados miembros. Su función es coordinar los esfuerzos con los países de la UE y asesorar sobre las medidas necesarias para prevenir o gestionar los efectos de una crisis sobre el mercado único.
En la fase habitual de contingencia, la Comisión y los Estados miembros pueden utilizar protocolos de crisis, capacitaciones, ejercicios, simulaciones y sistemas de alerta temprana para identificar perturbaciones potenciales del mercado único. El Consejo de la Unión Europea precisó, en el momento de la adopción final del acto, que el ejecutivo europeo organizará pruebas de estrés y simulaciones para evaluar el impacto de las crisis sobre la libre circulación de bienes, servicios y personas.
Si los riesgos aumentan, el Consejo puede activar el modo de vigilancia. Esta etapa permite un monitoreo más atento de las cadenas críticas de suministro de bienes y servicios, antes de que las perturbaciones se conviertan en una crisis de gran escala. Según la Comisión, el marco de vigilancia busca precisamente identificar vulnerabilidades antes de que estas afecten el funcionamiento del mercado único.
En situaciones de crisis severa, se puede activar el modo de emergencia. En esta fase, IMERA permite medidas más fuertes, pero dirigidas, incluyendo adquisiciones coordinadas de la Comisión con la participación de los Estados miembros, solicitudes de información dirigidas a los operadores económicos, órdenes prioritarias para productos relevantes en crisis y procedimientos acelerados para la introducción de productos esenciales en el mercado.
La apuesta política y económica del nuevo marco es evitar la repetición de situaciones en las que las medidas nacionales adoptadas en crisis fragmentan el mercado único. Durante la pandemia, varios Estados impusieron restricciones a la circulación, controles en fronteras o limitaciones a las exportaciones de productos esenciales, lo que afectó las cadenas de suministro y el funcionamiento del mercado interno. IMERA crea procedimientos comunes mediante los cuales los Estados miembros deben actuar de manera más transparente y coordinada.
Para las empresas, el marco trae dos tipos de consecuencias. Por un lado, ofrece más predictibilidad en una crisis, ya que limita las medidas nacionales desproporcionadas que podrían bloquear el mercado único. Por otro lado, en situaciones de emergencia, las empresas relevantes para las cadenas críticas de suministro pueden recibir solicitudes de información o solicitudes prioritarias sobre productos necesarios para la gestión de la crisis.
IMERA fue adoptado el 9 de octubre de 2024 y se aplica desde el 29 de mayo de 2026. El paquete incluye el reglamento principal, un reglamento omnibus y una directiva omnibus, que adapta la legislación existente sobre el mercado interno a situaciones de crisis.
El Consejo de la Unión Europea dio la aprobación final al acto el 26 de septiembre de 2024, después de que la Comisión propusiera inicialmente un instrumento para situaciones de emergencia en el mercado único en septiembre de 2022, y el Parlamento Europeo y el Consejo llegaran a un acuerdo provisional el 1 de febrero de 2024. Durante las negociaciones, el instrumento recibió su nombre actual, el Acta sobre situaciones de emergencia y resiliencia del mercado interno.
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