Europa cuenta con aproximadamente 60 refinerías, esenciales para el suministro de combustible. En una entrevista, Shena Britzen, gerente de Rheinmetall, subraya que las reservas actuales serían suficientes solo para tres meses en caso de un conflicto. Sin combustibles, tanto el ejército como la infraestructura civil no pueden funcionar de manera eficiente. Britzen menciona que los vehículos militares, como los tanques Leopard 2, tienen un alto consumo de diésel, y reemplazarlos con soluciones eléctricas sería impracticable debido al peso de las baterías.
En caso de una guerra prolongada, los depósitos de combustible se agotarían rápidamente, y los ataques a las refinerías podrían afectar gravemente la capacidad de defensa de un estado. Como solución, Britzen propone el desarrollo de un sistema europeo de producción descentralizada de combustibles sintéticos, utilizando hidrógeno verde y fuentes de energía renovable. Esto implicaría la construcción de "islas energéticas" autónomas, capaces de producir diésel y queroseno localmente.
Los costos para implementar esta solución son altos, estimándose en aproximadamente 400 mil millones de euros a nivel europeo, con una contribución significativa por parte de Alemania. Aunque los precios pueden disminuir con el tiempo, el apoyo político es esencial para acelerar la producción. Britzen subraya que la falta de combustible afecta no solo al ejército, sino también a los hospitales y los servicios de emergencia, convirtiendo la independencia energética en una cuestión de seguridad nacional. La conclusión de la entrevista es clara: Europa debe transformar rápidamente su sistema energético para evitar una crisis grave en caso de conflicto.
En caso de una guerra prolongada, los depósitos de combustible se agotarían rápidamente, y los ataques a las refinerías podrían afectar gravemente la capacidad de defensa de un estado. Como solución, Britzen propone el desarrollo de un sistema europeo de producción descentralizada de combustibles sintéticos, utilizando hidrógeno verde y fuentes de energía renovable. Esto implicaría la construcción de "islas energéticas" autónomas, capaces de producir diésel y queroseno localmente.
Los costos para implementar esta solución son altos, estimándose en aproximadamente 400 mil millones de euros a nivel europeo, con una contribución significativa por parte de Alemania. Aunque los precios pueden disminuir con el tiempo, el apoyo político es esencial para acelerar la producción. Britzen subraya que la falta de combustible afecta no solo al ejército, sino también a los hospitales y los servicios de emergencia, convirtiendo la independencia energética en una cuestión de seguridad nacional. La conclusión de la entrevista es clara: Europa debe transformar rápidamente su sistema energético para evitar una crisis grave en caso de conflicto.
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