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El primer ministro húngaro Viktor Orban acusa a los ucranianos de conspirar para atacar a su familia, jugando la carta de las amenazas a su seguridad, mientras que la última encuesta de opinión muestra una diferencia de 14 puntos porcentuales entre Fidesz y Tisza antes de las elecciones parlamentarias del próximo mes.
Orban y sus aliados parecen estar utilizando la disputa entre Hungría y Ucrania para obtener máximas ganancias políticas antes de las elecciones del próximo mes, que podrían poner fin a 16 años de gobierno de su partido nacionalista, escribe The Guardian.
Orbán publicó en Facebook el miércoles por la noche una grabación que afirma que lo muestra hablando con sus hijas por teléfono.
“Estoy seguro de que verán en las noticias que los ucranianos me han amenazado no solo a mí, sino también a ustedes”, dijo, aparentemente emocionado. “Mis hijos y mis nietos... Debemos tomar esto en serio, pero no debemos tener miedo.”
Orban respondía, al parecer, a las palabras del político Hrihoriy Omelchenko, ex oficial del SBU. Lanzó amenazas contra Orban en una entrevista televisada de esta semana, sugiriendo que los fiscales podrían perseguir al líder húngaro si no cambia su postura anti-ucraniana.
Kiev se distancia de tales afirmaciones, pero el episodio es utilizado por el entorno de Orban para perfilar la imagen de un primer ministro bajo ataque directo por parte de Ucrania.
Además, una reciente declaración de Volodimir Zelenski – quien dijo que si alguien de la UE bloquea los 90 mil millones de euros para Ucrania, “el ejército recibirá la dirección de esa persona” – fue reinterpretada en Budapest como una amenaza personal, aunque el presidente ucraniano no nombró explícitamente a Orban.
Drujba, el dinero y las acusaciones mutuas de sabotaje y "estado terrorista"
El conflicto político está alimentado por la disputa sobre el oleoducto Drujba, una infraestructura crítica para las refinerías húngaras, cuyas entregas fueron interrumpidas tras un ataque con drones rusos sobre el hub de Brody, en el oeste de Ucrania.
Budapest sostiene que Kiev está retrasando deliberadamente las reparaciones para afectar la economía húngara y las posibilidades electorales de Fidesz, mientras que expertos citados por BBC indican que la detención del flujo está relacionada con una maniobra técnica necesaria para evitar un desastre ecológico, estimándose que el proceso tomará alrededor de seis semanas.
La tensión aumentó después de que las tropas antiterroristas húngaras detuvieron y retuvieron un convoy bancario de Oschadbank, el banco estatal ucraniano, que transportaba decenas de millones de euros y 9 kg de oro, acusando posibles operaciones de lavado de dinero.
Kiev habla de "toma de rehenes" y "estado terrorista", denunciando presiones psicológicas y físicas sobre los siete ciudadanos ucranianos, mientras que Budapest sugiere que el dinero podría estar relacionado con una supuesta "mafia de guerra" ucraniana.
“Peligro mortal” y pánico electoral: cómo se utiliza Ucrania en el mensaje de Fidesz
A un mes de las elecciones, el tema de Ucrania se ha convertido en el centro de gravedad de la campaña de Fidesz. Según un análisis citado por HotNews, algunos analistas ven en la escalada de acusaciones de sabotaje energético y complots de asesinato una señal de pánico en el entorno de Orban, que se enfrenta por primera vez en 16 años a un riesgo real de perder el poder.
Paneles gigantes de Fidesz lo muestran junto a Zelenski pidiendo dinero a los líderes de la UE, o junto a Peter Magyar, líder de Tisza, bajo el mensaje de que representan un “riesgo” para Hungría, mientras que la oposición es presentada como la fuerza que empujará al país a la guerra – acusación que Tisza rechaza y reivindica a su vez la etiqueta de “verdadero partido de la paz”.
La campaña incluye también un clip generado con inteligencia artificial, que sugiere ejecuciones y violencias contra húngaros si la oposición gana, alimentando la narrativa de un “peligro existencial” relacionado con Ucrania y el cambio de poder.
Tisza, frente a Fidesz: la apuesta de la distancia de 14 puntos porcentuales
En este contexto, la última encuesta realizada por 21 Research Centre entre el 2 y el 6 de marzo muestra a Tisza con el 53% de los votos de los decididos, frente al 39% de Fidesz – una distancia de 14 puntos porcentuales, ligeramente reducida frente a los 16 puntos registrados en enero. A nivel del electorado total, Tisza es acreditada con el 38%, mientras que Fidesz se sitúa en el 30%, y el único otro partido que pasaría el umbral del 5% sería la formación radical Mi Hazank, según Reuters.
La modelización de la proyección parlamentaria indica un escenario en el que Tisza podría obtener 115 mandatos de 199, dejando a Fidesz con 78 escaños, lo que significaría una inversión espectacular de la relación de poder en el parlamento de Budapest. En respuesta, Fidesz invoca otras encuestas, realizadas por institutos cercanos al poder, que lo mantendrían a la cabeza, sin embargo, la credibilidad de estas mediciones es cuestionada por la oposición precisamente por los vínculos financieros o personales con el partido de gobierno.
Desinformación pro-rusa, seguridad y la apuesta de Orban por “el único garante de la paz”
En el contexto de la guerra en Ucrania y las sanciones contra Rusia, Orban se posiciona como el único garante de la paz, insistiendo en que una victoria de Peter Magyar “llevaría” a Hungría al lado de Kiev en el conflicto. Al mismo tiempo, un material del Financial Times muestra que un think-tank cercano al Kremlin habría elaborado planes para una campaña de desinformación a favor de Orban, lo que alimenta las acusaciones de que Budapest está explotando narrativas pro-rusas en la campaña interna.
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Análisis realizado con el apoyo de Perplexity
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