La Comisión Europea ha rechazado las críticas relacionadas con la aplicación del sistema Entry–Exit (EES) en las fronteras Schengen, en el contexto de las protestas anunciadas por asociaciones de transportistas y trabajadores de los Balcanes Occidentales, subrayando que el nuevo sistema no introduce nuevas reglas de entrada y que ya existen flexibilidades previstas en la legislación Schengen.
En resumen
Se anuncian protestas en las fronteras Schengen por parte de trabajadores y transportistas de los Balcanes Occidentales.
La Comisión afirma que el Sistema Entry–Exit no modifica las reglas de entrada en el espacio Schengen.
Existen flexibilidades para los trabajadores transfronterizos frecuentes y para los permisos locales.
La decisión sobre los controles en la frontera corresponde a los Estados miembros, no a la Comisión.
En respuesta a las preguntas durante la rueda de prensa diaria de la Comisión Europea sobre las protestas anunciadas en las fronteras entre los Balcanes Occidentales y el espacio Schengen, generadas por la introducción del sistema Entry–Exit, la Comisión declaró que está "monitoreando la situación de cerca" y que está en contacto con los socios de la región.
Un portavoz de la Comisión precisó que el sistema Entry–Exit no añade nuevas obligaciones respecto a la duración de la estancia: "El sistema Entry–Exit no introduce ningún requisito nuevo sobre la duración de las estancias cortas en el espacio Schengen." Explicó que el papel del sistema es asegurar una aplicación más eficiente de las reglas existentes y detectar irregularidades, lo que hace que el sistema garantice una mejor aplicación de las reglas existentes y la detección sistemática de irregularidades.
La Comisión recordó que, de acuerdo con las reglas Schengen, los ciudadanos de países con régimen de viaje sin visa pueden permanecer en el espacio Schengen un máximo de 90 días en un período de 180 días, y superar este plazo requiere una visa de larga estancia o un permiso de residencia emitido por un Estado miembro. En lo que respecta a los trabajadores transfronterizos, la Comisión subrayó que la legislación Schengen ya prevé flexibilidades. El portavoz declaró: "Las reglas Schengen ya prevén flexibilidad para los trabajadores transfronterizos frecuentes, que cruzan el mismo punto de frontera, siendo estos sujetos solo a controles aleatorios."
Además, las personas que poseen un permiso de tráfico local en la frontera no están obligadas a registrarse en el sistema Entry–Exit. La Comisión subrayó que la decisión sobre cómo realizar los controles en las fronteras externas corresponde a los Estados miembros: "La decisión de realizar controles aleatorios o no en las fronteras externas es responsabilidad de los Estados miembros, no de la Comisión."
El ejecutivo europeo también precisó que sigue en contacto con las autoridades de los Balcanes Occidentales y que está monitoreando los desarrollos relacionados con las protestas, insistiendo en que el marco jurídico Schengen no ha sido modificado por la introducción del EES y que el sistema ya incluye mecanismos de adaptación para situaciones específicas.
El sistema Entry–Exit está diseñado para registrar automáticamente las entradas y salidas de los ciudadanos de fuera de la UE que viajan en el espacio Schengen, reemplazando el sellado manual de los pasaportes. Las autoridades europeas sostienen que su objetivo es aumentar la seguridad y la aplicación uniforme de las reglas existentes, no restringir los derechos de movilidad. En los Balcanes Occidentales, los temores sobre el impacto en los transportistas y trabajadores transfronterizos han generado llamados a protestas y bloqueos en la frontera.
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