La Comisión de Seguridad y Defensa identifica la cooperación con la OTAN y una alianza formal con Ucrania como esenciales para la autonomía estratégica del bloque.
Bruselas, 15 de enero de 2026 – En un nuevo informe adoptado hoy, la Comisión de Seguridad y Defensa (SEDE) del Parlamento Europeo afirmó que la Unión Europea debe fortalecer significativamente sus asociaciones de seguridad y defensa (SDP) para responder de manera efectiva a un entorno global cada vez más volátil. Aunque el informe es recibido como un signo de realismo político, los miembros de la comisión también destacaron lagunas críticas en la financiación y la implementación industrial.
En resumen
El informe de la comisión identifica a Rusia como la principal amenaza para la seguridad europea y solicita una reevaluación de las relaciones con China.
Los eurodiputados subrayan que, aunque la OTAN sigue siendo la piedra angular de la defensa colectiva, la UE debe construir un pilar de defensa capaz, con capacidades militares interoperables.
El texto propone formalizar una asociación estratégica con Ucrania, tratándola como un proveedor de experiencia militar, no solo como un beneficiario de ayuda.
El informe, aprobado con 25 votos a favor, 6 en contra y una abstención, subraya que la UE se enfrenta actualmente a la situación de seguridad más grave desde la Segunda Guerra Mundial. Esta inestabilidad es determinada principalmente por la guerra de agresión de Rusia contra Ucrania, pero se ve agravada por amenazas híbridas, ciberataques y riesgos asociados a la infraestructura crítica. El texto identifica de manera explícita a Rusia – apoyada por aliados como Irán, Corea del Norte y Bielorrusia – como la principal amenaza para la seguridad europea. Además, describe a China como un "competidor estratégico", instando a la UE a reevaluar sus relaciones económicas y a fortalecer la resiliencia frente a Pekín.
"Madurez política" y carencias operativas
El eurodiputado Vasile Dîncu, quien contribuyó con enmiendas al texto, caracterizó el informe como un momento de "madurez política" para la UE. Elogió el documento por afirmar claramente lo que muchos documentos europeos evitan: que "Europa se encuentra en una crisis de seguridad estructural". Dîncu subrayó la correcta identificación de Rusia como la principal amenaza y la reafirmación saludable del papel de la OTAN, mencionando que "un pilar europeo más capaz refuerza a la OTAN, no la socava". También destacó el cambio de perspectiva sobre Kiev: "Ucrania ya no es solo un estado asistido. Se convierte en un proveedor de experiencia militar real. La guerra de alta intensidad ofrece lecciones que ninguna simulación puede igualar".
Sin embargo, Dîncu advirtió sobre límites claros en el texto adoptado. Avertió que el informe carece de "la dimensión operativa", citando la ausencia de calendarios precisos y de hitos intermedios. "Los presupuestos se tratan de manera vaga", anotó Dîncu, añadiendo que, sin abordar la fragmentación de los más de 200 mil millones de euros gastados anualmente por la UE en defensa, estas sumas permanecen ineficaces. También criticó la "excesiva prudencia" en relación con la industria de defensa, argumentando que, sin pedidos comunes a largo plazo, las capacidades no crecerán. "Si este informe produce políticas concretas, la UE refuerza su credibilidad estratégica. Si no, la diferencia entre el discurso y la realidad se volverá aún más visible", concluyó.
Una parte significativa del informe se centra en la expansión de asociaciones con naciones que comparten los mismos valores, incluidos aliados de la OTAN como Noruega, el Reino Unido y Canadá. El ponente Michal Szczerba (PPE, Polonia) mencionó que "la seguridad de Europa ya no puede considerarse un hecho" y que los Estados miembros deben invertir más para cubrir las lagunas críticas de capacidad.
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