Un artículo de The Telegraph revela que las cámaras de video con componentes fabricados en China, instaladas en los drones navales K3 Scout de la Marina Real Británica, enviaban comunicaciones a una dirección de internet en China. Estos drones se utilizan para la vigilancia y protección de las fuerzas.
Una evaluación de seguridad identificó que las cámaras enviaban señales de tipo 'heartbeat', confirmando su funcionamiento. El Ministerio de Defensa aseguró que no se habían comprometido datos sensibles y que los procedimientos de prueba habían identificado la vulnerabilidad a tiempo. Las cámaras fueron proporcionadas por un contratista externo, que afirmó que cumplía con los estándares de seguridad.
Tras el descubrimiento, el Ministerio interrumpió la conexión a internet de las cámaras. Persisten las preocupaciones sobre la posible captura de imágenes o información sensible. Gran Bretaña ha adquirido 20 barcos K3 Scout para integrar sistemas autónomos en sus operaciones marítimas.
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