El Banco Central Europeo advierte que las stablecoins, aunque pueden hacer que los pagos y liquidaciones sean más rápidos, pueden crear riesgos para los bancos, la política monetaria y la posición del euro en un sistema financiero cada vez más digitalizado. Isabel Schnabel, miembro del Comité Ejecutivo del BCE, sostiene que los bancos centrales deben desarrollar infraestructuras públicas digitales, incluyendo el euro digital y dinero de banco central tokenizado para los mercados financieros.
El Banco Central Europeo advierte que las stablecoins pueden producir riesgos para la estabilidad financiera, pueden modificar la transmisión de la política monetaria y pueden consolidar la dominancia internacional del dólar, si se adoptan a gran escala sin reglas e infraestructuras públicas adaptadas a la nueva tecnología.
Isabel Schnabel, miembro del Comité Ejecutivo del BCE, ha sostenido que los bancos centrales no deben rechazar la innovación financiera, pero deben asegurarse de que las nuevas formas de dinero privado complementen, no reemplacen, el dinero público. En la visión del BCE, la respuesta europea pasa por el euro digital, dinero de banco central tokenizado para los mercados financieros y reglas que limiten los riesgos generados por las stablecoins.
En resumen
El BCE advierte que las stablecoins pueden producir una nueva forma de desintermediación bancaria, si los hogares y las empresas mueven dinero de depósitos bancarios hacia tokens privados.
El mercado global de stablecoins se acerca a los 300 mil millones de dólares, y Tether y USD Coin representan aproximadamente el 90% del total.
Las stablecoins denominadas en euros siguen siendo marginales, con una capitalización total de aproximadamente 500 millones de euros.
El BCE considera que las stablecoins pueden crear riesgos de retiros masivos, ventas forzadas de activos y contagio entre el sector cripto y el sistema bancario.
El BCE ve el euro digital y el dinero de banco central tokenizado como herramientas para mantener el papel del dinero público en la economía digital.
Las stablecoins son tokens digitales emitidos de forma privada, generalmente anclados a monedas oficiales y respaldados por carteras de activos tradicionales. Prometen liquidación casi instantánea, programabilidad, acceso global y costos más bajos para pagos transfronterizos, pero su uso sigue dominado por los mercados cripto. Según el BCE, aproximadamente el 85% del volumen de transacciones en plataformas cripto involucra intercambios entre stablecoins y otros criptoactivos.
Schnabel compara las stablecoins con los fondos monetarios, que han crecido fuertemente en Estados Unidos desde la década de 1970 y han ofrecido a los inversores rendimientos mejores y alternativas a los depósitos bancarios. Los fondos monetarios han ayudado al desarrollo de la financiación de mercado, pero también han hecho que el sistema financiero sea más dependiente de la financiación a corto plazo, más volátil y más sensible a retiros rápidos.
La principal preocupación del BCE es la estabilidad financiera. Si la población y las empresas reemplazan los depósitos bancarios con stablecoins, los bancos podrían llegar a depender más de la financiación mayorista, más concentrada y más inestable. Al mismo tiempo, las stablecoins pueden ser vulnerables a la pérdida de confianza en los activos que las respaldan, así como los fondos monetarios fueron vulnerables en la crisis financiera global, cuando los retiros masivos bloquearon segmentos de los mercados de financiación a corto plazo.
El riesgo depende de los activos que se encuentran en las reservas de los emisores. El BCE muestra que Tether posee partes de sus reservas en activos relativamente ilíquidos o arriesgados, incluyendo mercancías, préstamos y criptoactivos, mientras que USD Coin está respaldado principalmente por bonos soberanos y operaciones repo. En caso de grandes redenciones, las ventas forzadas de activos podrían afectar los mercados de deuda soberana y otros segmentos de los mercados de renta fija.
Las reglas europeas son diferentes. En la Unión Europea, el Reglamento sobre los mercados de criptoactivos exige que al menos el 30% de las reservas de las stablecoins se mantengan en forma de depósitos bancarios, porcentaje que aumenta al 60% para las stablecoins significativas. El BCE considera que esta regla puede aumentar la liquidez de las reservas y limitar la desintermediación, pero también puede crear nuevos canales de contagio entre los emisores de stablecoins y los bancos.
La segunda preocupación se refiere a la política monetaria. Las stablecoins pueden cambiar la forma en que las tasas de interés establecidas por el banco central llegan a la economía. Si los bancos pierden depósitos estables y utilizan más financiación de mercado, sus costos pueden ajustarse más rápidamente a las decisiones de política monetaria. Esto puede fortalecer la transmisión de las tasas de interés, pero también puede aumentar la incertidumbre sobre los efectos en el crédito.
Schnabel señala que las stablecoins sin interés se comportan de manera diferente a los fondos monetarios. Cuando las tasas de interés aumentan, los tenedores de stablecoins pueden preferir activos que ofrezcan rendimiento, incluyendo depósitos bancarios. El efecto neto depende de cómo se utilicen las stablecoins: como medio de pago o como reserva de valor.
La tercera preocupación se refiere al papel internacional de las monedas. El BCE advierte que casi todas las stablecoins en circulación están denominadas en dólares, mientras que otras monedas juegan un papel insignificante. Si las stablecoins en dólares se convierten en infraestructuras globales de pago y liquidación, pueden fortalecer la transmisión de la política monetaria estadounidense fuera de los Estados Unidos y limitar el papel del euro en la financiación tokenizada.
La respuesta del BCE es el desarrollo de infraestructuras públicas de pagos y liquidaciones. Schnabel dijo que el Eurosistema está trabajando en dos direcciones: el euro digital, como moneda digital de banco central para la población, y dinero de banco central tokenizado para transacciones mayoristas. En el área de retail, el euro digital mantendría el acceso de los ciudadanos al dinero público, reduciría la dependencia de proveedores de pagos no europeos y disminuiría la fragmentación del mercado europeo de pagos.
Para los mercados financieros, el BCE está trabajando en los proyectos Pontes y Appia. Pontes busca la liquidación de transacciones basadas en tecnología de registros distribuidos en dinero de banco central, a través de un puente con los servicios TARGET. Appia apunta a una arquitectura más amplia para un ecosistema financiero europeo tokenizado, incluyendo dinero de banco central tokenizado, política monetaria, colateral e interoperabilidad de activos tradicionales tokenizados.
El mensaje del BCE es que las stablecoins no deben ser tratadas solo como productos cripto. Si alcanzan una escala sistémica, pueden influir en la financiación de los bancos, los rendimientos de los bonos del estado, la política monetaria, los pagos transfronterizos y la competencia entre monedas. Para Europa, la apuesta es mantener el papel del euro en un sistema financiero en el que el dinero, los activos y las infraestructuras de pago se vuelven cada vez más digitales.
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