A partir del 19 de julio, las grandes empresas del sector textil y de confección de la Unión Europea ya no podrán destruir artículos de ropa, calzado y accesorios no vendidos, de acuerdo con una regulación adoptada por la Comisión Europea.
La destrucción solo estará permitida en casos especiales, como motivos de seguridad o deterioro del producto. Las empresas deberán declarar los volúmenes de bienes no vendidos que eliminan en un formato estandarizado, a partir de febrero de 2027. La medida busca reducir los desechos textiles, que generan emisiones significativas de CO₂.
En Francia, por ejemplo, ya está prohibido desechar productos no alimentarios nuevos.
El impacto de estas reglas también se sentirá en Rumanía, donde las empresas deberán adaptarse a los nuevos requisitos de reporte y gestión de inventarios.
Aunque las nuevas regulaciones pueden parecer una carga, a largo plazo, pueden traer ventajas competitivas al estimular el control de calidad y el desarrollo de asociaciones con la economía social.
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