Los bosques de Europa están debilitados por sequías, incendios, enfermedades y ataques de insectos, y los investigadores financiados por la Unión Europea están probando una solución que comienza con semillas: bosques genéticamente más diversos y menos dependientes de unas pocas especies comerciales. El proyecto OptFORESTS planta y monitorea plántulas en 28 ubicaciones de Europa, utilizando 12 especies de árboles, para ver qué combinaciones pueden resistir mejor en los climas futuros.
En resumen
Los bosques cubren aproximadamente el 43% del territorio de la Unión Europea.
El proyecto OptFORESTS prueba 12 especies de árboles en 28 ubicaciones de Europa.
Los investigadores quieren diversificar los bosques e incluir especies menos utilizadas en la silvicultura comercial.
La diversidad genética puede aumentar la probabilidad de que algunos ejemplares resistan a la sequía, plagas, enfermedades o incendios.
La investigación está financiada a través del programa Horizon de la Unión Europea.
En el pueblo de Suonenjoki en Finlandia, en el Instituto de Recursos Naturales de Finlandia, Luke, los suelos son pobres, y el pino es casi la única especie que puede crecer de forma natural en los bosques circundantes. En el vivero del instituto, se están cultivando plántulas provenientes de material genético traído de varias partes de Europa: alerce europeo, cerezo silvestre y pino silvestre.
Esta diversidad se está probando en el marco de OptFORESTS, un proyecto europeo que busca cambiar la forma en que se restauran y gestionan los bosques. Los investigadores no solo buscan árboles que crezcan rápido, sino combinaciones de especies y fuentes genéticas que puedan sobrevivir en un clima con episodios más frecuentes de calor extremo, sequía, incendios y enfermedades.
Katri Himanen, investigadora en Luke, dice que el objetivo es diversificar los bosques europeos y poner en primer plano especies ignoradas en la silvicultura convencional. Santiago González-Martínez, investigador en el Instituto Nacional Francés de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, INRAE, que coordina la investigación de OptFORESTS, dice que el proyecto busca guiar la transición hacia ecosistemas forestales más resilientes y productivos.
Los bosques son esenciales para la biodiversidad, la regulación del clima y el almacenamiento de carbono. Sin embargo, la presión sobre ellos está aumentando rápidamente. En Alemania, Chequia y Austria, los bosques de abeto noruego han sufrido pérdidas masivas tras sequías repetidas y ataques de insectos que comenzaron en 2018.
El problema no es solo la pérdida de árboles. Cuando un bosque se vuelve vulnerable, disminuye su capacidad para almacenar carbono, proteger los suelos, mantener la biodiversidad y sostener industrias que dependen de la madera, papel o materiales de construcción.
González-Martínez describe la diversidad genética como un sistema biológico de reserva. Si un bosque incluye árboles con perfiles genéticos diferentes, aumenta la probabilidad de que al menos algunos de ellos resistan a la sequía, plagas o nuevas enfermedades.
La diversidad también ayuda en caso de incendios. Los bosques de pino pueden arder intensamente, ya que contienen mucho material inflamable. Cuando los robles crecen junto a los pinos, los incendios tienden a ser menos severos y a causar menos daños. González-Martínez dice que los bosques mixtos pueden ralentizar la propagación del fuego y permitir la supervivencia de algunas especies más tolerantes al fuego.
François Lefèvre, genetista en INRAE, señala que la diversidad debe pensarse en múltiples niveles: dentro de un bosque, a escala de paisaje y a nivel de país. Un bosque diverso en un solo lugar no es suficiente si áreas enteras siguen dominadas por las mismas especies vulnerables.
Una de las dificultades es que muchos bosques europeos son monocultivos o están formados por un número reducido de especies. Estos son más fáciles de gestionar, cosechar y procesar económicamente, pero se vuelven más vulnerables cuando el clima cambia o cuando aparece un nuevo plaga.
La silvicultura europea se construye, en gran parte, en torno a unas pocas especies comerciales bien estudiadas, como el abeto noruego o el haya. La mayoría de las especies de árboles en Europa siguen siendo poco analizadas desde la perspectiva de su uso en la gestión de bosques.
El cambio comienza con el material de reproducción: frutos, semillas, conos y partes de plantas que determinan qué se planta efectivamente. Los investigadores de OptFORESTS evalúan el sector europeo de viveros, estiman las necesidades futuras de material de plantación y trabajan con los viveros para desarrollar capacidad de producción para una gama más amplia de especies.
Este cambio requiere tiempo e inversiones. Los viveros deben recolectar y mantener más tipos de semillas, adaptar las prácticas de cultivo a diferentes especies y cubrir las lagunas de conocimiento sobre árboles menos utilizados en silvicultura.
El proyecto también desarrolla herramientas de planificación para los administradores forestales. Estas pueden ayudarles a explorar qué especies y combinaciones genéticas son más adecuadas para las condiciones locales y para escenarios climáticos futuros.
Algunos resultados ya se están aplicando. En Noruega, los administradores forestales están plantando plántulas resistentes a la enfermedad del fresno, el ash dieback. En Eslovenia, se están realizando plantaciones experimentales con fuentes de semillas y plántulas desarrolladas a través del proyecto.
Los investigadores también están buscando integrar la información genética en los modelos tradicionales de cultivo de bosques. Las simulaciones pueden mostrar cómo diferentes estrategias influyen en la resiliencia a largo plazo y qué tipo de gestión puede reducir los riesgos.
La colaboración transfronteriza es importante, ya que los cambios no afectan a todos los bosques al mismo tiempo. Lefèvre dice que algunos países enfrentan hoy problemas que otros encontrarán en la próxima década.
Para la economía, el riesgo es directo. Si los árboles no se desarrollan bien, disminuye la cantidad y calidad de la madera disponible para construcciones, papel y otras industrias. Himanen dice que el estado de los bosques se convierte así en un problema económico práctico, no solo uno ecológico.
Las decisiones tomadas ahora tendrán efectos durante décadas. Lefèvre recuerda que un administrador forestal no planta para un solo año, como en la agricultura. Himanen dice que los plantadores toman decisiones genéticas para un siglo, y la mejor garantía es incluir la mayor diversidad genética posible.
OptFORESTS está financiado a través del programa Horizon de la Unión Europea. El proyecto está conectado a los objetivos de la UE sobre la restauración de bosques, biodiversidad y adaptación al cambio climático.
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