El Instituto de la Unión Europea para Estudios de Seguridad advierte que Europa debe prepararse para un período en el que Rusia restablece sus capacidades militares, intensifica la presión híbrida y pone a prueba la resistencia de las sociedades europeas, mientras que el apoyo estadounidense ya no puede considerarse garantizado de la misma manera. El informe sostiene que Europa tiene los recursos económicos, tecnológicos e industriales para defenderse, pero debe transformarlos más rápidamente en capacidad militar, infraestructura resiliente y voluntad política.
Europa entra en un período en el que la defensa del continente ya no puede construirse sobre la suposición de que Estados Unidos seguirá siendo el mismo garante militar disponible en cualquier escenario. Un informe del Instituto de la Unión Europea para Estudios de Seguridad advierte que Rusia sigue siendo la principal amenaza para la defensa europea, incluso si ha sufrido enormes pérdidas en Ucrania, y los estados europeos deben prepararse para disuadirla con mucho menos apoyo estadounidense.
En resumen
El informe del EUISS afirma que Europa se enfrenta a "años de riesgo máximo", en el contexto de la agresión rusa y la incertidumbre sobre el futuro papel de Estados Unidos en la seguridad europea.
El documento sostiene que Rusia podría representar un desafío militar significativo para los aliados de la OTAN ya desde 2027, según evaluaciones de algunos servicios de inteligencia de estados miembros.
Europa ha aumentado sus gastos militares, y la producción de munición de 155 mm se acerca a 2 millones de proyectiles en 2025, pero persisten grandes lagunas en mando, control, inteligencia, defensa aérea, ataques a distancia y movilidad militar.
Los autores dicen que la disuasión creíble depende de tres fundamentos: recursos, preparación y voluntad política.
El informe pide a Europa que aprenda más rápido de Ucrania, que reduzca su dependencia de Estados Unidos y China y que transforme la resiliencia energética, digital y social en parte de la defensa.
El informe "Defendiendo Europa, Disuadiendo a Rusia", publicado como Chaillot Paper por el EUISS, parte de una constatación dura: Rusia no es solo un problema militar en la frontera este, sino una amenaza que combina la recuperación de fuerzas armadas, sabotaje, ciberataques, presión híbrida, intimidación nuclear y manipulación informativa. En esta lógica, el conflicto entre Rusia y Europa no solo es posible en el futuro, sino que ya se desarrolla en formas que a menudo permanecen por debajo del umbral de la guerra abierta.
Los autores muestran que Rusia es "la amenaza de ritmo" para Europa, ya que tiene grandes fuerzas armadas, está cerca de la Unión y ha demostrado que está dispuesta a usar la fuerza, la coerción y tácticas híbridas. A pesar de que la guerra en Ucrania ha consumido recursos, Moscú sigue adaptándose, produciendo, innovando y reconstruyendo su ejército para futuros enfrentamientos.
El informe advierte que una desaceleración de las hostilidades en Ucrania no eliminaría el riesgo para Europa. Por el contrario, una pausa podría dar a Rusia tiempo para recuperar sus capacidades militares y preparar un nuevo ciclo de presión sobre el continente, a lo largo de una línea extensa de vulnerabilidad, desde el norte remoto hasta el Mar Negro.
Uno de los mensajes centrales es que Europa tiene los medios para defenderse, pero aún no los utiliza de manera suficientemente coherente. La Unión y los estados miembros son ricos, poblados, tecnológicamente avanzados y tienen bases industriales importantes. El problema no es la ausencia de recursos, sino su transformación lenta y fragmentada en poder militar creíble.
El informe utiliza tres conceptos para explicar esta transformación: recursos, preparación y voluntad política. Los recursos significan dinero, armas, industria, tecnologías, materias primas, infraestructura y energía. La preparación significa la capacidad de transformar estos recursos en fuerzas que puedan actuar juntas, rápidamente y con menos apoyo estadounidense. La voluntad política significa la capacidad de los gobiernos y las sociedades europeas de mostrar a Rusia que están dispuestos a soportar los costos de la defensa colectiva.
En los últimos años, Europa ha hecho avances reales. Los gastos militares de los estados europeos han aumentado, la producción de defensa se está expandiendo y la capacidad de producción de munición de artillería de 155 mm se acerca a 2 millones de proyectiles en 2025. Al mismo tiempo, el informe muestra que Europa sigue dependiendo de Estados Unidos en áreas críticas como mando y control, inteligencia, vigilancia, reconocimiento, defensa aérea, capacidades espaciales y ataques de precisión a distancia.
Esta dependencia se vuelve más arriesgada a medida que el papel estadounidense en Europa está cambiando. El informe señala que Estados Unidos ha sido la columna vertebral de la disuasión europea después de la Segunda Guerra Mundial, pero las prioridades de Washington, la competencia con China, las crisis en otras regiones y las tensiones transatlánticas indican una reducción del papel estadounidense en el teatro europeo.
El documento no dice que la OTAN desaparezca o que Europa deba reproducir todo lo que hace el ejército estadounidense. El mensaje es más práctico: los europeos deben ser capaces de asumir todos los componentes de la disuasión convencional, desde armas y doctrina hasta mando, control, logística, inteligencia y la capacidad de operar juntos en caso de crisis.
La lección de Ucrania está presente en casi todos los capítulos. La guerra ha demostrado que los drones baratos, los sistemas modulares, la adaptación rápida, el software, la información integrada y la capacidad de producción cuentan tanto como los sistemas militares costosos y sofisticados. El informe advierte que Europa sigue siendo demasiado perfeccionista, comprando equipos costosos, producidos lentamente y en pequeñas cantidades, mientras que la guerra moderna exige también masa, velocidad, flexibilidad y soluciones "suficientemente buenas" que puedan mejorarse rápidamente.
Otra vulnerabilidad importante es la dependencia de materias primas críticas controladas por China. El informe muestra que los sistemas de armamento europeos, desde misiles de largo alcance y drones hasta aviones de combate, satélites y servidores para inteligencia artificial, dependen de materiales como galio, germanio, cobalto, litio y tierras raras, donde China domina etapas esenciales de refinación. Sin estos materiales, no hay motores, sensores, comunicaciones, baterías, electrónica de potencia o componentes para los sistemas modernos de defensa.
Los autores advierten que la dependencia de China puede bloquear el rearme europeo justo en el momento en que Europa necesita acelerar la producción. Pekín ya ha utilizado controles de exportación para restringir el acceso a materiales críticos, y el informe pide a Europa que invierta más en diversificación, reservas, asociaciones con aliados y apoyo financiero para cadenas de suministro que no puedan ser bloqueadas políticamente.
La defensa de Europa también depende de la energía. El informe muestra que la infraestructura energética no es solo un problema económico o climático, sino un componente de la disuasión. Si las redes de electricidad, gas, combustibles, cables submarinos, refinerías, terminales de GNL o infraestructuras offshore pueden ser golpeadas, saboteadas o paralizadas, entonces la industria de defensa, la movilidad militar y la vida civil pueden verse afectadas simultáneamente.
Los autores proponen que Europa reduzca su dependencia de las importaciones de combustibles, electrifique más el transporte, la calefacción y la industria, descentralice la producción de energía y construya redes más difíciles de paralizar. La lección invocada de Ucrania es que la infraestructura distribuida, como la energía solar, eólica y las microredes locales, puede ser más resiliente que las instalaciones grandes, centralizadas y fáciles de atacar.
El informe también habla sobre la defensa digital. La guerra moderna depende de lo que los autores llaman "infostructura": datos, nube, sensores, comunicaciones, software, mando, conectividad, análisis y sistemas que permiten a un ejército ver, decidir y atacar. Europa sigue siendo dependiente de proveedores externos, especialmente estadounidenses, para muchas de estas funciones, lo que puede limitar la autonomía operacional en caso de una crisis política o militar.
Otro capítulo subraya que las sociedades europeas deben estar preparadas, no solo los ejércitos. Rusia no solo ataca bases militares, sino también redes eléctricas, hospitales, transporte, instituciones públicas, infraestructura digital, confianza pública y moral de las sociedades. El informe muestra que la disposición de los ciudadanos europeos a luchar por su país varía mucho, incluso si la mayoría considera que la seguridad está amenazada y que la Unión debería desempeñar un papel más importante en la protección de los ciudadanos.
Los modelos nórdicos y bálticos se presentan como ejemplos de preparación de toda la sociedad. Suecia, Finlandia, Estonia, Letonia y Lituania han desarrollado formas de defensa total, resiliencia civil, educación para crisis, defensa psicológica, protección de infraestructura y participación voluntaria. Ucrania se presenta como el ejemplo más fuerte de una sociedad que ha movilizado al estado, el ejército, la administración local, las empresas, los voluntarios y los ciudadanos en torno a la defensa nacional.
El informe también pide la clarificación de la solidaridad europea en escenarios ambiguos. El artículo 42, apartado 7, del Tratado de la Unión Europea obliga a los estados miembros a brindar ayuda a un estado atacado, pero sigue siendo débilmente desarrollado política y operacionalmente. Los autores sostienen que Europa debe saber de antemano cómo responder a ataques híbridos, sabotajes, campañas por debajo del umbral de la guerra o ataques a un estado miembro que no está en la OTAN.
La conclusión del informe es que Europa no debe esperar aclaraciones de Washington para construir su defensa. Si Estados Unidos sigue involucrado, una Europa más fuerte será un aliado más creíble. Si el apoyo estadounidense disminuye, la falta de preparación europea se convertiría en una vulnerabilidad estratégica importante.
El informe del EUISS no presenta la defensa europea como una elección entre la Unión Europea y la OTAN. Sostiene que la OTAN seguirá siendo central mientras la Alianza funcione en su forma actual, pero la Unión Europea tiene un papel cada vez más importante como facilitador: coordinación industrial, financiación, infraestructura, movilidad militar, energía, cadenas de suministro, combate a las amenazas híbridas y resiliencia civil.
El mensaje final es que Europa puede disuadir a Rusia si alinea sus recursos, preparación y voluntad política. Los costos de la inacción se presentan como mayores que los costos del rearme: una Europa que no puede defender su infraestructura, industria, fronteras y sociedades será más vulnerable no solo a la agresión rusa, sino también a presiones externas provenientes de otras direcciones.
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