El 13% de las empresas de la zona euro analizadas por el BCE han introducido terminales de auto-checkout, pero en el 48% de estas, ninguno de los terminales automáticos acepta efectivo. El BCE advierte que la automatización puede reducir la posibilidad efectiva de pagar en efectivo incluso en tiendas que continúan declarando que aceptan billetes y monedas.
La automatización de los pagos puede hacer que el efectivo sea más difícil de usar incluso en las empresas que continúan aceptándolo. Una encuesta del Banco Central Europeo muestra que el 13% de las empresas de la zona euro han introducido terminales de auto-checkout, pero en casi la mitad de ellas, el pago en efectivo no está disponible en ningún terminal automático.
En resumen
1. El 13% de las empresas analizadas por el BCE han introducido terminales de auto-checkout en los puntos de venta físicos.
2. Solo el 52% de las empresas con auto-checkout permiten el pago en efectivo en al menos una parte de los terminales automáticos, lo que significa que el 48% no acepta efectivo en ninguno de ellos.
3. El BCE advierte que un comerciante puede continuar aceptando efectivo en general, pero ofrecer cada vez menos posibilidades prácticas de uso a medida que automatiza el pago.
4. El 25% de las empresas han introducido medidas para fomentar los pagos digitales o reducir el uso de efectivo.
5. El 92% de las empresas que actualmente aceptan efectivo dicen que tienen la intención de seguir aceptándolo en los próximos cinco años.
Los terminales de auto-checkout aún están presentes en una minoría de las empresas analizadas por el BCE, pero la forma en que están configurados muestra una de las maneras en que la digitalización puede modificar las posibilidades reales de pago de los consumidores. De las 13% de empresas que han introducido tales terminales, solo poco más de la mitad permiten el uso de efectivo en al menos una parte de ellos.
Para el resto del 48%, los terminales automáticos funcionan exclusivamente con métodos sin efectivo. El consumidor puede seguir teniendo la posibilidad de pagar en efectivo en una caja tradicional, lo que permite a la empresa declarar que acepta efectivo, pero el número de puntos efectivos donde esta opción está disponible puede ser menor.
El BCE destaca esta diferencia entre la aceptación declarada y el acceso práctico. A nivel de la zona euro, el 92% de las empresas que reciben pagos en locales físicos dicen que aceptan efectivo, sin embargo, este indicador no muestra cuán fácil es para un cliente encontrar efectivamente una caja donde pueda usar billetes y monedas.
La automatización puede reducir esta disponibilidad sin que un comerciante renuncie oficialmente al efectivo. Si una parte cada vez mayor de los compradores se dirige hacia el auto-checkout, y estos terminales solo aceptan tarjetas o pagos móviles, el efectivo permanece disponible formalmente, pero puede volverse más difícil de usar en la experiencia habitual de compra.
Por esta razón, el BCE considera que el desarrollo de la automatización debe ser monitoreado de manera que no reduzca involuntariamente el efectivo al estatus de una opción difícil de acceder. Mantener una alta tasa de aceptación no es suficiente si la infraestructura de pago utilizada por los consumidores limita en la práctica la posibilidad de elegir efectivo.
Los terminales de auto-checkout representan solo una parte del proceso de digitalización. Una cuarta parte de las empresas de la zona euro declara que ha tomado en el último año medidas para fomentar los pagos digitales o reducir los pagos en efectivo.
Los cambios más comunes se refieren a la infraestructura de las cajas registradoras. De las empresas que han introducido medidas para estimular los pagos digitales, el 37% ha adquirido cajas que permiten pagos sin efectivo o han reducido el número de cajas que aceptan efectivo, y el 30% ha promovido y publicitado métodos de pago sin efectivo.
Estos cambios ocurren simultáneamente con la fuerte expansión de los pagos móviles, aceptados ahora por el 68% de las empresas con puntos físicos de pago, frente al 36% en el mismo periodo hace dos años. Las tarjetas son aceptadas por el 88%, lo que significa que un número cada vez mayor de comerciantes puede ofrecer más opciones digitales en paralelo.
Sin embargo, la encuesta no indica una intención generalizada de eliminar el efectivo. De las empresas que actualmente lo aceptan, el 92% dice que espera seguir aceptándolo en los próximos cinco años, mientras que el 6% anticipa que renunciará a él y el 2% no está seguro.
La tensión entre las dos tendencias es visible en la infraestructura de pago: el efectivo sigue siendo ampliamente aceptado, pero las empresas invierten simultáneamente en terminales y procesos que favorecen los métodos digitales. Para el consumidor, esta combinación puede significar que la posibilidad de pagar en efectivo sigue existiendo, pero no necesariamente en todos los puntos de pago disponibles.
La automatización del efectivo también existe en sentido inverso. De las empresas que aceptan efectivo, el 38% utiliza sistemas automáticos de gestión de efectivo en el punto de pago, y el 37% utiliza dispositivos de seguridad tipo "smart safe", que cuentan, validan y monitorean automáticamente el dinero depositado.
Estas tecnologías muestran que la digitalización de las operaciones no implica necesariamente la eliminación de billetes y monedas. Una empresa puede automatizar tanto los pagos electrónicos como la gestión del efectivo, siendo la diferencia si la infraestructura puesta a disposición del cliente mantiene ambas opciones.
El acceso a los servicios bancarios representa otro factor que puede influir en las decisiones de los comerciantes. De las empresas que no aceptan efectivo, el 35% dice que depositar o retirar efectivo es difícil o incómodo, un aumento respecto al 22% en 2024.
Esta evolución puede hacer que los métodos digitales sean más atractivos para los comerciantes incluso si el efectivo sigue siendo utilizado por los clientes. Manejar dinero implica recolección, almacenamiento, transporte y depósito, y un acceso más difícil a los servicios necesarios puede aumentar los costos operativos.
La encuesta del BCE incluyó 8,205 empresas de los 21 estados de la zona euro, concentradas en comercio, restaurantes y cafeterías, hoteles y el sector de artes, entretenimiento y recreación. Los resultados sobre el auto-checkout se refieren a las empresas que aceptan efectivo y tienen puntos físicos donde los clientes pueden realizar pagos.
El efectivo sigue siendo el método de pago más ampliamente aceptado en los sectores analizados por el BCE, pero la encuesta de 2026 muestra que la simple tasa de aceptación no describe completamente la experiencia del consumidor. La configuración de los terminales, el número de cajas que aceptan efectivo y la expansión de los sistemas de auto-checkout pueden modificar la disponibilidad efectiva de billetes y monedas.
El BCE advierte en las conclusiones del estudio que la automatización de los pagos no debería impedir involuntariamente el uso del efectivo. Este problema se vuelve más relevante a medida que las empresas amplían la infraestructura digital, incluso si la mayoría declara que tiene la intención de mantener el efectivo en los próximos cinco años.
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