Una operación conjunta de las autoridades de Ecuador y España, respaldada por Europol, llevó al arresto de 20 sospechosos y a 23 registros en Ecuador en un caso relativo a envíos de cocaína ocultos en cargamentos comerciales de frutas tropicales. La red investigada tenía vínculos con centros logísticos de Bélgica, España y los Países Bajos. Las más de 43 toneladas de cocaína mencionadas por Europol representan incautaciones acumuladas en 13 operaciones llevadas a cabo entre 2022 y 2026, no la cantidad incautada en la acción del 8 de octubre.
Veinte sospechosos fueron detenidos en Ecuador en una operación contra una red acusada de transportar cocaína desde América Latina hacia Europa ocultando la droga en cargamentos comerciales de frutas tropicales. La acción del 8 de octubre incluyó 23 registros en varios lugares de Ecuador y se llevó a cabo en el marco de una investigación conjunta de las autoridades ecuatorianas y españolas, con el apoyo de Europol.
La investigación tiene un componente europeo directo. Según Europol, la red había desarrollado bases y conexiones en importantes centros logísticos europeos, incluidos Bélgica, España y los Países Bajos, y tenía vínculos operativos también en Perú y los Emiratos Árabes Unidos. El caso muestra cómo los traficantes intentan integrar los envíos ilegales en los flujos comerciales normales entre América Latina y los puertos europeos.
En resumen
La operación del 8 de octubre resultó en 20 detenciones y 23 registros, todos en Ecuador.
Se sospecha que la red ocultaba cocaína en envíos comerciales de frutas tropicales destinados a Europa.
La investigación identificó vínculos con puertos y centros logísticos de Bélgica, España y los Países Bajos.
Más de 43 toneladas de cocaína fueron incautadas en 13 operaciones entre 2022 y 2026 en el curso de la investigación ampliada. Esta cantidad no fue incautada íntegramente el 8 de octubre.
La operación contó con el apoyo de Europol y del programa europeo EL PACCTO 2.0 para combatir la delincuencia organizada transnacional en América Latina y el Caribe.
La operación, denominada CANTABRIA, es el resultado de una investigación desarrollada durante varios años. Las autoridades españolas implicadas son la Guardia Civil y la Policía Nacional, mientras que en Ecuador la investigación se llevó a cabo junto con la policía ecuatoriana. Europol proporcionó apoyo para el intercambio de información, el análisis de datos y la coordinación operativa.
El modelo de tráfico identificado por los investigadores explotaba la infraestructura del comercio legal. Ecuador es uno de los principales exportadores mundiales de frutas tropicales y cuenta con puertos con grandes volúmenes de contenedores hacia Europa. Según Europol, la red utilizaba empresas de importación y exportación de este sector para introducir las drogas en los envíos comerciales y dificultar su identificación entre los grandes volúmenes de mercancías procesados en los puertos.
Este método permite a las organizaciones criminales evitar los transportes clandestinos separados y utilizar rutas, contenedores y empresas que forman parte del comercio internacional habitual. Para las autoridades europeas, la vulnerabilidad de los puertos y de las cadenas logísticas se ha convertido en uno de los principales problemas en la lucha contra el tráfico de cocaína hacia la UE.
La investigación identificó una estructura transnacional más amplia que la relación entre Ecuador y España. Los sospechosos habrían dispuesto de bases estratégicas en Perú y de conexiones en centros logísticos europeos de Bélgica, España y los Países Bajos. Europol también señala vínculos operativos en los Emiratos Árabes Unidos, lo que sugiere que la investigación sigue tanto las rutas físicas de las drogas como la infraestructura internacional utilizada por la red.
La cooperación policial también incluyó el desplazamiento de dos agentes ecuatorianos a la sede de Europol en La Haya. Estos trabajaron junto con las autoridades de los Estados miembros y con los analistas de la agencia para intercambiar información, analizar datos y apoyar a los investigadores sobre el terreno.
Europol afirma que, en el marco de la investigación ampliada, las autoridades incautaron más de 43 toneladas de cocaína en 13 operaciones importantes llevadas a cabo entre 2022 y 2026, incluida la Operación CANTABRIA. Esta cifra debe separarse del resultado de la acción del 8 de octubre: el comunicado no afirma que se encontraran 43 toneladas durante los 23 registros en Ecuador.
La agencia europea también señala incautaciones anteriores relacionadas con este mismo tipo de tráfico. En diciembre de 2020, las autoridades neerlandesas interceptaron dos contenedores de bananas procedentes de Ecuador en los que había casi cuatro toneladas de cocaína. Unos meses más tarde, las autoridades ecuatorianas detuvieron un envío de más de dos toneladas destinado a puertos belgas.
Por separado, Europol afirma que en 2023 y 2024 las autoridades incautaron más de 35 toneladas de cocaína en operaciones relacionadas con la investigación, incluida una incautación de 13 toneladas en España. Estas cifras describen la evolución de la investigación a lo largo del tiempo y no deben sumarse automáticamente a las 43 toneladas, ya que algunas de las incautaciones pueden formar parte del total acumulado comunicado por la agencia.
La importancia europea del caso va más allá del número de detenciones en Ecuador. Los puertos de Bélgica, España y los Países Bajos se encuentran entre los principales puntos de entrada del comercio transatlántico, y las organizaciones criminales intentan explotar precisamente la densidad de estos flujos para introducir cocaína en el mercado europeo.
La operación también contó con el apoyo de EL PACCTO 2.0, un programa financiado por la Unión Europea para la cooperación con América Latina y el Caribe en materia de justicia y seguridad. El programa tiene un presupuesto europeo de 58,8 millones EUR y funciona hasta finales de 2027, con énfasis en la delincuencia organizada transnacional, el tráfico de drogas, la trata de personas, el tráfico de armas, la ciberdelincuencia y el blanqueo de capitales.
Para la UE, el objetivo de esta cooperación es que la información y las investigaciones comiencen antes de que los envíos lleguen a los puertos europeos. En lugar de que las autoridades intervengan únicamente después de descubrir la cocaína en un contenedor en Europa, los policías y fiscales de las dos regiones intentan seguir a los organizadores, las empresas utilizadas, los envíos y los flujos financieros desde el origen hasta el destino.
Las detenciones del 8 de octubre representan una etapa operativa de la investigación, no una decisión sobre la culpabilidad de las personas implicadas. Los sospechosos gozan de la presunción de inocencia, y la determinación de la responsabilidad penal corresponde a las autoridades judiciales competentes.
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