El comisario apoya la preparación de una Unión más grande y la prevención de bloqueos mediante el veto, utilizando también las posibilidades de los tratados existentes. No nombra a los futuros miembros ni ofrece plazos individuales, y la adhesión sigue condicionada a las reformas y al acuerdo de los Estados de la UE.
Valdis Dombrovskis espera que la Unión Europea tenga nuevos Estados miembros para 2030 y advierte que las prolongadas discusiones sobre el cambio de los tratados no deben convertirse en un motivo para aplazar la ampliación. En la Conferencia de Riga, el comisario de Economía y Productividad se negó a indicar los países que podrían adherirse o plazos individuales, pero sostuvo que la UE debe preparar el funcionamiento de una Unión más grande.
En resumen
1.Dombrovskis expresó la expectativa de que la UE tenga nuevos miembros para 2030, pero se negó a nombrar países o plazos individuales. La declaración no constituye una promesa de adhesión para un candidato concreto.
2.El comisario advirtió que las dificultades provocadas por el veto serían más agudas en una Unión con 30 o más Estados. Pide garantías contra los bloqueos, sin años de negociaciones sobre los tratados que retrasen la ampliación.
3.Dombrovskis sostiene que la ampliación ofrece a las empresas mercados más grandes y refuerza la posición geopolítica de la UE. Estos argumentos representan su evaluación de los beneficios del proceso, no resultados garantizados para cada futura adhesión.
Cada candidato debe cumplir los requisitos políticos, económicos y administrativos de la adhesión. La conclusión de las negociaciones y la ratificación del tratado de adhesión siguen siendo necesarias, independientemente del horizonte político evocado para 2030.
El comisario afirmó que la invasión rusa de Ucrania cambió la perspectiva política sobre la ampliación. Presentó el estatuto de país candidato de Ucrania y la apertura de las negociaciones de adhesión como acontecimientos que habrían sido difíciles de imaginar hace unos años. En la misma intervención, consideró que las negociaciones con los países de los Balcanes Occidentales habían cobrado un nuevo impulso, después de procesos que llevan mucho tiempo.
Para Dombrovskis, la ampliación tiene una justificación tanto económica como geopolítica. Sostuvo que los nuevos miembros se benefician de un desarrollo económico más rápido, mientras que las empresas de los Estados ya miembros obtienen acceso a mercados más grandes. En el plano estratégico, abogó por evitar zonas de incertidumbre en la vecindad de la Unión y por consolidar la posición europea en un entorno internacional cada vez más dominado por las relaciones de fuerza.
Sin embargo, el mismo proceso plantea el problema de la toma de decisiones en una Unión con 30 o más Estados. Dombrovskis señaló que los derechos individuales de veto ya provocan dificultades con 27 miembros y que el problema se agravaría tras nuevas adhesiones. Pidió identificar garantías contra los bloqueos, sin que esta búsqueda abra una década de negociaciones sobre los tratados que impida la ampliación.
El comisario invocó la posibilidad de avanzar en distintos ámbitos utilizando los tratados existentes o ajustes que no requieran años de discusiones. En su intervención no presentó una nueva propuesta jurídica ni precisó qué decisiones quedarían fuera de la regla de la unanimidad. Su posición se refiere a la preparación de la Unión para la ampliación, no a una modificación ya acordada de las reglas de votación.
Para los países candidatos, la perspectiva política sigue condicionada al cumplimiento de los criterios de adhesión. Estos incluyen instituciones estables que garanticen la democracia y el Estado de derecho, una economía de mercado funcional y la capacidad de aplicar las obligaciones derivadas de la pertenencia a la UE. La Unión, a su vez, debe poder integrar a los nuevos miembros.
Las negociaciones establecen las condiciones en las que cada candidato adopta y aplica la legislación europea, incluidos posibles períodos de transición. El ritmo depende de las reformas de cada país, y comenzar las negociaciones al mismo tiempo no garantiza una adhesión simultánea. Al final, el tratado de adhesión debe ser aprobado y ratificado por todas las partes de acuerdo con sus procedimientos constitucionales.
La declaración de Dombrovskis ofrece así una expectativa política para el horizonte del año 2030, sin establecer un calendario obligatorio para Ucrania, la República de Moldavia o un Estado de los Balcanes Occidentales. La identidad de los nuevos miembros y la fecha de adhesión dependerán de la conclusión de las negociaciones, de las reformas exigidas y de los acuerdos necesarios para cada país.
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