La profundización de las relaciones entre la Unión Europea y Turquía depende de mantener la desescalada en las relaciones con Grecia, respetar la soberanía de los Estados miembros y avanzar hacia una solución para Chipre, transmitió la Comisión Europea el jueves 8 de octubre en el Parlamento Europeo. Raffaele Fitto, vicepresidente ejecutivo de la Comisión y representante especial para Chipre, reafirmó al mismo tiempo el interés estratégico de la UE en cooperar con Ankara, rechazando la idea de que esta cooperación pueda avanzar independientemente del comportamiento de Turquía en el Mediterráneo oriental.
En resumen
La Comisión afirma que la relación con Turquía solo puede avanzar de manera gradual, proporcional y reversible, también en función de la desescalada regional.
Ankara debe respetar la soberanía, la integridad territorial y los derechos soberanos de todos los Estados miembros, de conformidad con el Derecho de la UE y el derecho internacional.
Fitto afirma que no es posible una desescalada duradera en el Mediterráneo oriental sin una solución integral para la cuestión chipriota.
La Comisión sigue queriendo cooperar con Turquía en seguridad, migración, conectividad y política regional.
Varios eurodiputados pidieron sanciones, limitar la financiación o condicionar la cooperación en materia de defensa, pero estas medidas no fueron adoptadas en este debate.
Fitto presentó el Mediterráneo oriental como una región de importancia geoestratégica directa para la UE, tanto por la presencia de Grecia y Chipre como por las rutas comerciales, la migración, la seguridad y la conectividad. Turquía sigue siendo un país candidato a la adhesión, un aliado de la OTAN para la mayoría de los Estados miembros y un socio que la Comisión considera importante en relación con Ucrania, el mar Negro, el Cáucaso meridional, Asia Central y la gestión de la migración.
Sin embargo, esta cooperación tiene límites políticos explícitos. La Comisión reafirmó que Turquía debe respetar la soberanía y la integridad territorial de todos los Estados miembros y sus derechos soberanos, de conformidad con el Derecho de la UE y el derecho internacional, incluida la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar.
La posición retoma la línea establecida por el Consejo en su evaluación de la relación con Ankara. Los Estados miembros pidieron mantener la desescalada en el Mediterráneo oriental, relaciones de buena vecindad y la solución pacífica de las disputas, y subrayaron que Turquía debe normalizar sus relaciones con la República de Chipre.
La Comisión no propone congelar el diálogo con Ankara. Fitto afirmó que la UE tiene un interés estratégico en mantener a Turquía conectada con Europa y continuar la cooperación en ámbitos en los que coinciden los intereses. Sin embargo, el enfoque sigue siendo «gradual, proporcional y reversible», lo que permite a la Unión intensificar o reducir su implicación en función de la evolución política.
Esta fórmula implica que los avances no son automáticos. Un deterioro de la situación entre Turquía y los Estados miembros puede limitar el acercamiento, mientras que una cooperación constructiva y la reducción de las tensiones pueden permitir reanudar o ampliar algunos formatos de diálogo.
La Comisión también señaló como referencia la visita realizada a Ankara a finales de junio por Kaja Kallas, alta representante de la UE para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, junto con los comisarios Marta Kos y Magnus Brunner. En las conversaciones con las autoridades turcas, la parte europea insistió en la contención, la evitación de acciones unilaterales que puedan intensificar las tensiones y el respeto del principio de solución pacífica de las controversias.
La cuestión chipriota ocupa un lugar específico en esta ecuación. En julio, la Comisión nombró a Raffaele Fitto representante especial para Chipre, con la misión de apoyar el proceso auspiciado por la ONU y la reanudación de las negociaciones para una solución integral.
En el Parlamento, Fitto formuló explícitamente el vínculo entre ambas cuestiones: sin una solución integral para Chipre, no puede lograrse una desescalada duradera en el Mediterráneo oriental. La Comisión apoya una solución en el marco de la ONU, de conformidad con las resoluciones pertinentes del Consejo de Seguridad y compatible con los principios y el Derecho de la UE.
Esta posición también implica rechazar una solución para Chipre incompatible con los parámetros de la ONU y el acervo europeo. Jurídicamente, toda la isla forma parte de la UE, aunque la aplicación del acervo está suspendida en las zonas sobre las que el Gobierno de la República de Chipre no ejerce un control efectivo, y los chipriotas turcos son ciudadanos de la Unión.
Sin embargo, el debate mostró que parte de los eurodiputados considera insuficiente el enfoque europeo actual. Parlamentarios de varios grupos pidieron sanciones específicas contra Turquía, una condicionalidad más estricta de la financiación europea y excluir o limitar la participación de Ankara en iniciativas de cooperación en materia de defensa mientras continúen las disputas con Grecia y Chipre.
Varias intervenciones mencionaron las reivindicaciones marítimas turcas, el concepto de «Patria Azul», la disputa sobre la ampliación de las aguas territoriales de Grecia, la cuestión de la desmilitarización de algunas islas y los proyectos energéticos del Mediterráneo oriental. Estos elementos fueron expuestos por los eurodiputados durante el debate y no deben confundirse con nuevas conclusiones jurídicas adoptadas por el Parlamento o la Comisión.
El Great Sea Interconnector, el proyecto que conectaría eléctricamente la Grecia continental, Chipre y, en una etapa posterior, Israel, también apareció en el debate. Algunos eurodiputados sostuvieron que las tensiones con Turquía impiden ejecutar el proyecto. Sin embargo, la Comisión no anunció en este debate ninguna nueva medida sobre el interconector, por lo que la situación del proyecto requiere una documentación específica antes de presentarla como una nueva decisión europea.
Al mismo tiempo, Fitto rechazó la idea de tener que elegir entre la solidaridad con Grecia y Chipre y el diálogo con Turquía. La Comisión sostiene que la UE debe hacer ambas cosas: defender a sus Estados miembros y sus intereses, pero mantener los canales que permitan implicar a Ankara en la desescalada y la resolución de conflictos.
Al concluir el debate, Fitto reafirmó la «plena solidaridad» con Grecia y Chipre y afirmó que la solución integral de la cuestión chipriota es necesaria para reducir de forma duradera las tensiones regionales. Del debate del 8 de octubre no se derivaron automáticamente ninguna nueva sanción ni ninguna suspensión de la cooperación entre la UE y Turquía.
Por tanto, el factor político será el criterio con el que la Unión decidirá hasta dónde puede llegar la reactivación de la relación con Turquía. La Comisión sigue considerando a Ankara un socio estratégico, pero vincula explícitamente este acercamiento al respeto de los Estados miembros, del derecho internacional y a los resultados en la reducción de las tensiones en el Mediterráneo oriental y en el proceso de solución de la cuestión chipriota.
Por tanto, el factor político será el criterio con el que la Unión decidirá hasta dónde puede llegar la reactivación de la relación con Turquía. La Comisión sigue considerando a Ankara un socio estratégico, pero vincula explícitamente este acercamiento al respeto de los Estados miembros, del derecho internacional y a los resultados en la reducción de las tensiones en el Mediterráneo oriental y en el proceso de solución de la cuestión chipriota.
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