La Agencia Europea de Medio Ambiente advierte que la inteligencia artificial y la digitalización pueden traer beneficios para el clima, el consumo sostenible y las compras públicas verdes, pero también pueden aumentar la presión sobre la energía, el agua y las materias primas críticas.
La Agencia Europea de Medio Ambiente advierte que la IA y la digitalización pueden apoyar la transición verde de Europa solo si están gobernadas por políticas que limiten el consumo de recursos.
En resumen
La Agencia Europea de Medio Ambiente ha publicado dos informes sobre el papel de la IA y la digitalización en la transición verde.
La IA puede apoyar decisiones más sostenibles en consumo, compras públicas, industria, energía, transporte y cadenas de suministro.
La Agencia advierte que la digitalización puede aumentar la demanda de energía, agua y materias primas críticas, especialmente a través de la expansión de los centros de datos.
El consumo en línea se vuelve cada vez más importante, y el 75% de los europeos han comprado o pedido en línea bienes o servicios para uso personal en 2024.
La Agencia pide una gobernanza prudente, con objetivos de sostenibilidad claros, para que la digitalización no refuerce modelos económicos intensivos en recursos.
La Agencia Europea de Medio Ambiente ha publicado dos informes que analizan cómo la inteligencia artificial y la digitalización pueden influir en la transición verde de Europa, el consumo sostenible y la competitividad económica.
El primer informe analiza la relación entre la inteligencia artificial y el consumo sostenible en Europa. El segundo examina las oportunidades y riesgos de la transición gemela, es decir, la interacción entre la transición verde y la digital.
La Agencia muestra que la IA y la digitalización pueden traer beneficios ambientales si están orientadas hacia objetivos explícitos de sostenibilidad. Estas tecnologías pueden mejorar la recolección y análisis de datos ambientales, pueden apoyar procesos industriales más eficientes, pueden ayudar a que los sistemas energéticos y de transporte se vuelvan más inteligentes y pueden influir en el consumo y las compras hacia opciones con menores emisiones y menor consumo de recursos.
Al mismo tiempo, la Agencia advierte que los beneficios no son automáticos. Sin dirección política, la IA y la digitalización pueden aumentar el consumo de energía, agua y materias primas críticas, pueden reforzar modelos de negocio basados en el consumo intensivo de recursos, pueden profundizar las dependencias estratégicas y pueden acentuar las desigualdades sociales.
La Agencia subraya que la eficiencia tecnológica no es suficiente para reducir las presiones sobre el medio ambiente. Las ganancias de eficiencia pueden ser anuladas por efectos rebote, cuando servicios más baratos, rápidos o convenientes llevan a un aumento del consumo total.
En el ámbito del consumo, el informe sobre la IA muestra que los cambios de comportamiento y de compras públicas o privadas pueden tener un papel importante en la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero. Según la Agencia, las transformaciones relacionadas con el estilo de vida y el consumo pueden reducir las emisiones entre un 40% y un 70% para 2050.
La Agencia señala, sin embargo, que la huella de consumo de los ciudadanos de la UE está proyectada para volver a crecer hasta 2030, tras un aumento del 6,3% entre 2020 y 2022. Al mismo tiempo, el consumo en línea se vuelve dominante: el 75% de los europeos han comprado o pedido en línea bienes o servicios para uso personal en 2024.
En este contexto, la IA se vuelve relevante para las políticas ambientales ya que influye en las recomendaciones comerciales, la búsqueda de productos, la interacción con chatbots de compras, los precios y la forma en que los consumidores acceden a bienes y servicios. La Agencia muestra que la IA puede promover elecciones más sostenibles si ofrece información clara, relevante y confiable, pero también puede fomentar el consumo excesivo si está diseñada solo para maximizar las ventas.
El informe menciona también el papel del pasaporte digital del producto, que busca proporcionar a los consumidores y empresas información sobre la composición de los materiales, la huella de carbono, el impacto ambiental, la durabilidad, la reparabilidad y el final del ciclo de vida de los productos.
La Agencia destaca también el impacto de la IA en las compras corporativas. Las compras corporativas son responsables del 92% al 96% de las emisiones totales de una organización, lo que hace que la integración de criterios de sostenibilidad en esta área sea importante para combatir el cambio climático.
La IA puede ayudar a las empresas a analizar proveedores, identificar opciones circulares o con menores emisiones, anticipar riesgos climáticos y geopolíticos en las cadenas de suministro y optimizar la logística.
Para las compras públicas, la Agencia recuerda que los gobiernos de la UE gastan anualmente casi 2 billones de euros, aproximadamente el 15% del PIB de la Unión, y que las compras públicas están asociadas con aproximadamente el 10% de las emisiones de gases de efecto invernadero de la UE. La IA podría ayudar a las autoridades a aplicar criterios ambientales y sociales en licitaciones y a monitorear mejor el impacto de los contratos a tiempo.
Los riesgos más directos provienen de la infraestructura digital. La Agencia muestra que los centros de datos representaron aproximadamente el 1,5% del consumo global de electricidad en 2024 y aproximadamente el 3% del de Europa. En algunos estados, la presión es mucho mayor: en Irlanda, los centros de datos superan el 20% del consumo total de electricidad.
El consumo de electricidad de los centros de datos se estima que alcanzará los 1.050 teravatios-hora en 2026. Comparado con el consumo de algunos estados, este nivel colocaría a los centros de datos en el quinto lugar a nivel mundial, entre Japón y Rusia.
La Agencia muestra que Europa ya representa el 15% del consumo global de electricidad de los centros de datos, mientras que Estados Unidos representa el 45% y China el 25%. El rápido crecimiento de los centros de datos, impulsado en gran parte por la IA, se espera que lleve a casi duplicar las necesidades de electricidad del sector en Europa para 2030.
Otro riesgo es el consumo de agua. La IA genera demanda de agua a través de la refrigeración de los centros de datos, la producción de electricidad y la fabricación de semiconductores. Según el informe, los centros de datos alimentados por IA podrían aumentar el consumo anual de agua para refrigeración y producción de electricidad a aproximadamente 1.068 mil millones de litros para 2028, en un escenario base, once veces más que las estimaciones para 2024.
La Agencia advierte que este aumento puede intensificar la competencia entre los usuarios industriales, agrícolas y domésticos del agua, especialmente en regiones ya afectadas por el estrés hídrico. Por ello, las políticas digitales deben correlacionarse más estrechamente con las normas sobre agua, energía y medio ambiente.
Los informes también llaman la atención sobre las materias primas críticas. La infraestructura de IA depende de materiales como galio, germanio, indio, paladio y tantalio, utilizados en semiconductores avanzados, microelectrónica y comunicaciones por fibra óptica. La alta dependencia de Europa de las importaciones y la concentración global de la minería y refinación aumentan los riesgos geopolíticos y de suministro.
La Agencia muestra que la extracción y procesamiento de estos materiales tienen un impacto en el medio ambiente y la sociedad, incluyendo un alto consumo de energía, contaminación, pérdida de biodiversidad y riesgos relacionados con los derechos humanos.
En el ámbito de la gobernanza, la Agencia vincula las conclusiones con el Acta de la UE sobre inteligencia artificial, el Plan de acción para el continente de IA, el futuro acto sobre el desarrollo de la nube y la IA y los objetivos del Pacto Verde Europeo. El Acta sobre IA introduce obligaciones de transparencia para los modelos de uso general, incluyendo la documentación y reporte del consumo de energía, pero la Agencia señala que la energía utilizada en la fase de uso de los modelos, llamada inferencia, sigue estando solo parcialmente cubierta.
Los informes piden un enfoque prudente, basado en objetivos claros de sostenibilidad, evaluaciones integradas y coherencia entre las políticas digitales, climáticas, energéticas, de consumo y de economía circular. La Agencia muestra que las decisiones tomadas ahora determinarán si la IA contribuye a una Europa más sostenible, competitiva y segura o si amplifica las presiones que debería reducir.
La Agencia Europea de Medio Ambiente sitúa estos análisis en el marco de la transición gemela de Europa, es decir, la transformación simultánea de la economía a través de la descarbonización y la digitalización. Esta transición está relacionada con la competitividad, la resiliencia y la autonomía estratégica, en un contexto de competencia geopolítica, altos costos energéticos y dependencias externas en energía, tecnologías y materias primas críticas.
Las políticas de la UE buscan utilizar la digitalización para apoyar el Pacto Verde Europeo, la neutralidad climática, la protección de la biodiversidad, la reducción de la contaminación y la economía circular. La Agencia advierte, sin embargo, que la digitalización no es automáticamente verde y que debe ser guiada por estándares, reglas de transparencia, compras públicas sostenibles, criterios de ecodiseño y protección del consumidor.
Para la UE, la apuesta es doble: utilizar la IA y la digitalización para la innovación, la competitividad y mejores decisiones, pero evitar que la infraestructura digital y los modelos de consumo en línea aumenten las presiones sobre el medio ambiente. La Agencia recomienda que la política digital y la política ambiental sean tratadas conjuntamente, no por separado.
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La Agencia Europea de Medio Ambiente advierte que la IA y la digitalización pueden apoyar la transición verde de Europa solo si están gobernadas por políticas que limiten el consumo de recursos.
En resumen
La Agencia Europea de Medio Ambiente ha publicado dos informes sobre el papel de la IA y la digitalización en la transición verde.
La IA puede apoyar decisiones más sostenibles en consumo, compras públicas, industria, energía, transporte y cadenas de suministro.
La Agencia advierte que la digitalización puede aumentar la demanda de energía, agua y materias primas críticas, especialmente a través de la expansión de los centros de datos.
El consumo en línea se vuelve cada vez más importante, y el 75% de los europeos han comprado o pedido en línea bienes o servicios para uso personal en 2024.
La Agencia pide una gobernanza prudente, con objetivos de sostenibilidad claros, para que la digitalización no refuerce modelos económicos intensivos en recursos.
La Agencia Europea de Medio Ambiente ha publicado dos informes que analizan cómo la inteligencia artificial y la digitalización pueden influir en la transición verde de Europa, el consumo sostenible y la competitividad económica.
El primer informe analiza la relación entre la inteligencia artificial y el consumo sostenible en Europa. El segundo examina las oportunidades y riesgos de la transición gemela, es decir, la interacción entre la transición verde y la digital.
La Agencia muestra que la IA y la digitalización pueden traer beneficios ambientales si están orientadas hacia objetivos explícitos de sostenibilidad. Estas tecnologías pueden mejorar la recolección y análisis de datos ambientales, pueden apoyar procesos industriales más eficientes, pueden ayudar a que los sistemas energéticos y de transporte se vuelvan más inteligentes y pueden influir en el consumo y las compras hacia opciones con menores emisiones y menor consumo de recursos.
Al mismo tiempo, la Agencia advierte que los beneficios no son automáticos. Sin dirección política, la IA y la digitalización pueden aumentar el consumo de energía, agua y materias primas críticas, pueden reforzar modelos de negocio basados en el consumo intensivo de recursos, pueden profundizar las dependencias estratégicas y pueden acentuar las desigualdades sociales.
La Agencia subraya que la eficiencia tecnológica no es suficiente para reducir las presiones sobre el medio ambiente. Las ganancias de eficiencia pueden ser anuladas por efectos rebote, cuando servicios más baratos, rápidos o convenientes llevan a un aumento del consumo total.
En el ámbito del consumo, el informe sobre la IA muestra que los cambios de comportamiento y de compras públicas o privadas pueden tener un papel importante en la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero. Según la Agencia, las transformaciones relacionadas con el estilo de vida y el consumo pueden reducir las emisiones entre un 40% y un 70% para 2050.
La Agencia señala, sin embargo, que la huella de consumo de los ciudadanos de la UE está proyectada para volver a crecer hasta 2030, tras un aumento del 6,3% entre 2020 y 2022. Al mismo tiempo, el consumo en línea se vuelve dominante: el 75% de los europeos han comprado o pedido en línea bienes o servicios para uso personal en 2024.
En este contexto, la IA se vuelve relevante para las políticas ambientales ya que influye en las recomendaciones comerciales, la búsqueda de productos, la interacción con chatbots de compras, los precios y la forma en que los consumidores acceden a bienes y servicios. La Agencia muestra que la IA puede promover elecciones más sostenibles si ofrece información clara, relevante y confiable, pero también puede fomentar el consumo excesivo si está diseñada solo para maximizar las ventas.
El informe menciona también el papel del pasaporte digital del producto, que busca proporcionar a los consumidores y empresas información sobre la composición de los materiales, la huella de carbono, el impacto ambiental, la durabilidad, la reparabilidad y el final del ciclo de vida de los productos.
La Agencia destaca también el impacto de la IA en las compras corporativas. Las compras corporativas son responsables del 92% al 96% de las emisiones totales de una organización, lo que hace que la integración de criterios de sostenibilidad en esta área sea importante para combatir el cambio climático.
La IA puede ayudar a las empresas a analizar proveedores, identificar opciones circulares o con menores emisiones, anticipar riesgos climáticos y geopolíticos en las cadenas de suministro y optimizar la logística.
Para las compras públicas, la Agencia recuerda que los gobiernos de la UE gastan anualmente casi 2 billones de euros, aproximadamente el 15% del PIB de la Unión, y que las compras públicas están asociadas con aproximadamente el 10% de las emisiones de gases de efecto invernadero de la UE. La IA podría ayudar a las autoridades a aplicar criterios ambientales y sociales en licitaciones y a monitorear mejor el impacto de los contratos a tiempo.
Los riesgos más directos provienen de la infraestructura digital. La Agencia muestra que los centros de datos representaron aproximadamente el 1,5% del consumo global de electricidad en 2024 y aproximadamente el 3% del de Europa. En algunos estados, la presión es mucho mayor: en Irlanda, los centros de datos superan el 20% del consumo total de electricidad.
El consumo de electricidad de los centros de datos se estima que alcanzará los 1.050 teravatios-hora en 2026. Comparado con el consumo de algunos estados, este nivel colocaría a los centros de datos en el quinto lugar a nivel mundial, entre Japón y Rusia.
La Agencia muestra que Europa ya representa el 15% del consumo global de electricidad de los centros de datos, mientras que Estados Unidos representa el 45% y China el 25%. El rápido crecimiento de los centros de datos, impulsado en gran parte por la IA, se espera que lleve a casi duplicar las necesidades de electricidad del sector en Europa para 2030.
Otro riesgo es el consumo de agua. La IA genera demanda de agua a través de la refrigeración de los centros de datos, la producción de electricidad y la fabricación de semiconductores. Según el informe, los centros de datos alimentados por IA podrían aumentar el consumo anual de agua para refrigeración y producción de electricidad a aproximadamente 1.068 mil millones de litros para 2028, en un escenario base, once veces más que las estimaciones para 2024.
La Agencia advierte que este aumento puede intensificar la competencia entre los usuarios industriales, agrícolas y domésticos del agua, especialmente en regiones ya afectadas por el estrés hídrico. Por ello, las políticas digitales deben correlacionarse más estrechamente con las normas sobre agua, energía y medio ambiente.
Los informes también llaman la atención sobre las materias primas críticas. La infraestructura de IA depende de materiales como galio, germanio, indio, paladio y tantalio, utilizados en semiconductores avanzados, microelectrónica y comunicaciones por fibra óptica. La alta dependencia de Europa de las importaciones y la concentración global de la minería y refinación aumentan los riesgos geopolíticos y de suministro.
La Agencia muestra que la extracción y procesamiento de estos materiales tienen un impacto en el medio ambiente y la sociedad, incluyendo un alto consumo de energía, contaminación, pérdida de biodiversidad y riesgos relacionados con los derechos humanos.
En el ámbito de la gobernanza, la Agencia vincula las conclusiones con el Acta de la UE sobre inteligencia artificial, el Plan de acción para el continente de IA, el futuro acto sobre el desarrollo de la nube y la IA y los objetivos del Pacto Verde Europeo. El Acta sobre IA introduce obligaciones de transparencia para los modelos de uso general, incluyendo la documentación y reporte del consumo de energía, pero la Agencia señala que la energía utilizada en la fase de uso de los modelos, llamada inferencia, sigue estando solo parcialmente cubierta.
Los informes piden un enfoque prudente, basado en objetivos claros de sostenibilidad, evaluaciones integradas y coherencia entre las políticas digitales, climáticas, energéticas, de consumo y de economía circular. La Agencia muestra que las decisiones tomadas ahora determinarán si la IA contribuye a una Europa más sostenible, competitiva y segura o si amplifica las presiones que debería reducir.
La Agencia Europea de Medio Ambiente sitúa estos análisis en el marco de la transición gemela de Europa, es decir, la transformación simultánea de la economía a través de la descarbonización y la digitalización. Esta transición está relacionada con la competitividad, la resiliencia y la autonomía estratégica, en un contexto de competencia geopolítica, altos costos energéticos y dependencias externas en energía, tecnologías y materias primas críticas.
Las políticas de la UE buscan utilizar la digitalización para apoyar el Pacto Verde Europeo, la neutralidad climática, la protección de la biodiversidad, la reducción de la contaminación y la economía circular. La Agencia advierte, sin embargo, que la digitalización no es automáticamente verde y que debe ser guiada por estándares, reglas de transparencia, compras públicas sostenibles, criterios de ecodiseño y protección del consumidor.
Para la UE, la apuesta es doble: utilizar la IA y la digitalización para la innovación, la competitividad y mejores decisiones, pero evitar que la infraestructura digital y los modelos de consumo en línea aumenten las presiones sobre el medio ambiente. La Agencia recomienda que la política digital y la política ambiental sean tratadas conjuntamente, no por separado.
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