Comunicación estratégica en tiempos de guerra
Las autoridades rumanas aún no comunican de manera ideal y es normal que sean criticadas. Sin embargo, veo una frenética actividad de algunos comentaristas públicos de aquí en lanzar, a toda costa, anatemas y bombas reputacionales incendiarias contra las autoridades rumanas en relación con los incidentes con el dron de Galați, es decir, el dron marítimo que explotó en el Puerto de Constanța
Si el dron hubiera apuntado a un petrolero ruso que habría salido de Năvodari a las 9 a.m., ¿cómo se explica que el dron ucraniano fue identificado en el puerto de Constanța a las 6 a.m.? El dron debería haber esperado horas enteras en una zona portuaria congestionada para interceptar un barco que ni siquiera estaba en movimiento. Esto no es técnicamente imposible, pero es una forma de operar muy arriesgada y deberíamos averiguar si los ucranianos podrían haber planeado tal locura. De lo contrario, la pregunta sobre qué hace un petrolero ruso en un puerto rumano es legítima y precisamente por eso, la comunicación oficial del estado rumano debe cambiar a modo turbo, con coordinación, vectores serios y un flujo más ágil de información clara.
Sin embargo, sigo pensando que la propaganda de guerra llevada a cabo en el territorio de Rumanía, independientemente de qué lado venga, se intensifica y debe ser tratada como tal en las condiciones en que vulnerabiliza innecesariamente a instituciones clave del país. Parece que demasiados ciudadanos rumanos están activamente involucrados en su promoción, con una energía, recursos y fuerza al menos curiosos.
La lección principal de los incidentes de Galați (el dron ruso del que los rusos siguen mintiendo que no era suyo) y Constanța (el dron ucraniano del que los ucranianos han reconocido transparentemente que les pertenece) es que los líderes políticos, en primer lugar, deben salir todos del modo pasivo de los últimos 4 años en el que han promovido una narrativa absurda centrada en dos líneas de comunicación erróneas: la guerra en Ucrania no nos afecta y que, en cualquier problema, nos defiende la OTAN. La población debe estar preparada para entender que estamos en la proximidad de una guerra dura, que existen riesgos de seguridad reales para Rumanía, que algunos no pueden ser combatidos y que la primera línea de defensa de la OTAN en el territorio de nuestro país es precisamente el Ejército Rumano junto con las otras instituciones del sistema nacional de defensa y orden público.
Este enfoque es vital no solo para aumentar la resiliencia de los ciudadanos, para salir todos, y ciudadanos y comentaristas, de la atmósfera de histeria, sino también para formar una nueva cultura y reflejos de reacción dentro de las instituciones que dependen, en última instancia, de las direcciones políticas estratégicas del país delineadas por el factor político y el mando civil natural en un régimen democrático.
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