Un estudio respaldado por la Unión Europea muestra que ninguna estrategia de adaptación puede mantener a Venecia indefinidamente en la forma en que la conocemos. Las barreras MOSE, que costaron 6 mil millones de euros y se volvieron operativas en 2020, se activan cada vez más a menudo, y los escenarios analizados van desde diques alrededor de la ciudad hasta la aislamiento de toda la laguna o, a muy largo plazo, la reubicación de una parte importante de la ciudad y su población.
Venecia ha vivido durante 1.500 años junto al mar, pero el aumento acelerado del nivel del agua y la subsidencia amenazan con cambiar la forma en que la ciudad existe hoy. Un estudio respaldado por proyectos financiados por la Unión Europea muestra que ninguna estrategia de adaptación puede conservar indefinidamente a Venecia tal como es ahora.
La conclusión es más dura que los mensajes habituales sobre la adaptación climática: no se trata solo de proteger a la ciudad de las inundaciones, sino de elegir el tipo de Venecia que podrá existir en el futuro. Las opciones analizadas implican diferentes sacrificios para los residentes, la economía, el turismo, el patrimonio, el ecosistema de la laguna y la cultura local.
En resumen
El estudio respaldado por los proyectos europeos P2R y CoCliCo analiza opciones a largo plazo para la adaptación de Venecia y la laguna al aumento del nivel del mar.
Las barreras MOSE costaron 6 mil millones de euros, son operativas desde 2020 y se han cerrado 108 veces entre 2020 y 2025.
En los primeros dos meses de 2026, las barreras ya se habían activado 30 veces, lo que indica un cambio de protección excepcional a uso frecuente.
Un anillo de diques alrededor de Venecia podría costar entre 500 millones y 4,5 mil millones de euros, pero separaría físicamente a la ciudad de la laguna.
Una solución extrema, con una barrera para toda la laguna y bombeo continuo, costaría más de 30 mil millones de euros, y la reubicación a muy largo plazo podría alcanzar los 100 mil millones de euros.
El sistema MOSE es la defensa actual de Venecia contra las aguas muy altas. Está formado por 78 compuertas móviles de acero, fijadas en el fondo del mar, que bloquean la entrada de mareas excesivas a la laguna. El sistema se volvió operativo en 2020 y es efectivo contra episodios puntuales de agua alta.
El problema es que los episodios puntuales se vuelven cada vez más frecuentes. Según el artículo de CORDIS, las barreras se han cerrado 108 veces entre 2020 y 2025, pero se activaron 30 veces solo en los primeros dos meses de 2026. Este cambio muestra que una infraestructura diseñada como un escudo ocasional corre el riesgo de convertirse en un cierre casi permanente de la laguna.
Una transformación así tendría efectos importantes. Los cierres frecuentes perturbarían la navegación y el turismo, cambiarían la ecología de la laguna y requerirían infraestructura adicional masiva para el tratamiento de aguas residuales y el bombeo de agua. Incluso con medidas adicionales, como la inyección de agua de mar en rocas profundas para reducir la subsidencia, la eficiencia del sistema MOSE disminuye después de aproximadamente un metro de aumento en el nivel del mar.
El estudio también analiza opciones más radicales. Una de ellas es construir un anillo de diques alrededor de Venecia, que podría volverse necesario hasta 2100. Los costos estimados varían entre 500 millones y 4,5 mil millones de euros. Tal solución protegería físicamente a la ciudad, pero cambiaría su relación fundamental con la laguna.
Una opción aún más extrema es cerrar toda la laguna en un sistema de diques de gran tamaño, respaldado por bombeo continuo. Esta opción podría resistir un aumento del nivel del mar de hasta 10 metros, pero costaría más de 30 mil millones de euros y afectaría gravemente el ecosistema de la laguna.
A muy largo plazo, más allá de un aumento de 5 metros en el nivel del mar, proyectado para después de 2300, la reubicación de una parte importante de la ciudad y su población a terrenos más seguros podría convertirse en la única opción viable. Los costos podrían alcanzar hasta 100 mil millones de euros.
Los investigadores citados por CORDIS subrayan que el problema no es solo financiero. Venecia no puede reducirse a costos de infraestructura, porque su valor cultural, histórico y simbólico no puede calcularse de manera simple. El estudio muestra que todos los caminos de adaptación implican pérdidas y compromisos, y ninguna opción mantiene la ciudad exactamente en su forma actual.
Esta es la verdadera apuesta del estudio: la adaptación puede gestionar el cambio hasta cierto punto, pero más allá de ese punto ya no conserva el presente. Proyecta un futuro diferente. Para Venecia, la diferencia entre salvación y transformación se vuelve cada vez más difícil de separar.
El estudio fue publicado en la revista Scientific Reports y fue respaldado por los proyectos europeos P2R, Pathways2Resilience, y CoCliCo, Coastal Climate Core Services. Según CORDIS, las implicaciones van más allá del caso de Venecia: todas las regiones costeras bajas deben reconocer la inevitabilidad del aumento a largo plazo del nivel del mar y comenzar a planificar con anticipación.
Venecia es un caso extremadamente visible, pero no uno aislado. Lo que se decide allí muestra el dilema al que se enfrentarán cada vez más ciudades costeras: ¿cuánto se puede proteger un lugar, cuánto se puede transformar y cuándo la adaptación se convierte, de hecho, en la aceptación de una pérdida parcial.
https://2eu.brussels/ro/stiri/venetia-nu-mai-poate-fi-salvata-asa-cum-este-astazi
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