En las últimas semanas, funcionarios de la Casa Blanca y del Departamento de Estado han comunicado a los directores de las grandes compañías petroleras estadounidenses que el regreso a Venezuela y las inversiones en el sector energético son condiciones esenciales para la recuperación de las compensaciones relacionadas con los activos expropiados en los últimos dos decenios. Venezuela expropió los activos de varias compañías internacionales en los años 2000, y algunas, como Chevron, han permanecido a través de asociaciones con PDVSA, mientras que otras, como Exxon Mobil, han recurrido al arbitraje internacional.
El presidente Donald Trump ha declarado que las empresas estadounidenses están preparadas para regresar a Venezuela tras la destitución de Nicolás Maduro. Los funcionarios han subrayado que, sin Maduro, las compañías deberían asumir inicialmente los costos de la recuperación de la industria petrolera, y la recuperación de las deudas podría venir posteriormente. Los costos para empresas como ConocoPhillips y Exxon Mobil son significativos, y el regreso efectivo de las compañías dependerá de la evaluación de riesgos en un país con un historial inestable. Aunque Venezuela tiene grandes reservas de petróleo, la producción ha disminuido drásticamente debido a la mala gestión y las sanciones.
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