La Universidad Sheffield Hallam en Gran Bretaña ordenó a la profesora Laura Murphy que detuviera sus investigaciones sobre las cadenas de suministro y el trabajo forzado en China, especialmente en el contexto de la persecución de los uigures. El trabajo de Murphy ha sido reconocido internacionalmente, influyendo en políticas destinadas a eliminar los productos fabricados mediante trabajo forzado. En febrero, la universidad justificó la decisión por problemas administrativos, pero investigaciones posteriores sugirieron que esta fue influenciada por la presión de las autoridades chinas.
Después de ocho meses, la universidad levantó las restricciones sobre el trabajo de Murphy, pero ella sigue siendo cautelosa respecto al apoyo que recibirá. La decisión de suspensión fue influenciada por preocupaciones relacionadas con la seguridad del personal y un proceso en curso con una empresa china.