Las fuerzas de la OTAN llevaron a cabo el ejercicio anual Northern Viking cerca de Islandia, para detectar y seguir a los submarinos rusos que atraviesan el Atlántico Norte. Las maniobras se realizaron sin la participación directa de buques o aeronaves estadounidenses, por primera vez desde el inicio del ejercicio, organizado desde hace décadas.
En la operación participaron aviones alemanes de vigilancia, buques canadienses y aeronaves de combate belgas, bajo el mando del contraalmirante francés Nicolas Molitor. Los militares practicaron el intercambio de información, misiones antisubmarinas y la vigilancia del fondo marino, incluida la infraestructura submarina.
La zona forma parte del llamado GIUK Gap, la región marítima entre Groenlandia, Islandia y el Reino Unido, considerada una ruta estratégica para los submarinos rusos que parten de la península de Kola hacia el Atlántico. Los funcionarios de la OTAN sostienen que el control de esta zona es esencial para la seguridad de Europa y América del Norte.
El ejercicio tiene lugar en un contexto de creciente preocupación por la actividad de Rusia, la protección de los cables y conductos submarinos y la posible reducción de la presencia militar estadounidense en Europa.
Aunque Estados Unidos contribuyó a la planificación, este año el papel operativo fue asumido en mayor medida por los aliados europeos y Canadá.
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