El comisario europeo Andrius Kubilius ha pedido una transformación profunda de la defensa europea, sosteniendo que el simple aumento de los presupuestos no es suficiente y que la UE debe tomar decisiones institucionales importantes para garantizar su seguridad en un contexto geopolítico radicalmente cambiado.
El comisario europeo de defensa y espacio, Andrius Kubilius, declaró en la conferencia Folk och Försvar – National Conference 2026 que la Unión Europea se enfrenta a una elección histórica en materia de seguridad, advirtiendo que sin una reorganización profunda de la forma en que concibe su defensa, Europa corre el riesgo de seguir siendo vulnerable ante las amenazas actuales.
En resumen
Rusia es descrita como manteniendo una economía de guerra incluso en el eventual caso de una paz.
Estados Unidos pide a Europa que asuma plenamente la defensa convencional del continente.
Kubilius critica la fragmentación actual de la defensa europea, descrita como un conjunto de “ejércitos bonsái”.
El comisario sostiene la necesidad de estructuras europeas comunes de decisión y mando.
Ucrania es presentada como la prueba inmediata de la credibilidad estratégica de la UE.
En su discurso, Kubilius partió de la premisa de que el entorno de seguridad de Europa ha cambiado fundamentalmente. Afirmó que Rusia sigue en una lógica de confrontación a largo plazo y que, independientemente de la evolución de la guerra en Ucrania, Moscú continuará invirtiendo masivamente en capacidades militares. Al mismo tiempo, el comisario señaló que Estados Unidos transmite cada vez más claramente que Europa debe asumir la responsabilidad principal de la defensa convencional del continente.
En este contexto, Kubilius sostuvo que Europa ya no puede funcionar con la actual arquitectura defensiva, caracterizada por fuerzas armadas nacionales numerosas, pero débilmente coordinadas. Describió esta realidad con la metáfora de “ejércitos bonsái”, fuerzas que existen formalmente, pero que no están preparadas para un conflicto de alta intensidad. Según el comisario, el problema no es solo el nivel de inversiones, sino la falta de una organización común y de una voluntad política coherente.
El discurso relanzó explícitamente la idea de una fuerza militar europea permanente y de un mecanismo de liderazgo estratégico a nivel de la UE. Kubilius argumentó que la Unión necesita una estructura capaz de tomar decisiones de seguridad rápidamente y de coordinar las capacidades existentes, evocando la posibilidad de un Consejo Europeo de Seguridad que reúna a los Estados miembros y a las instituciones de la UE en un formato restringido y operativo.
Ucrania ocupa un lugar central en esta visión. El comisario afirmó que el apoyo actual corre el riesgo de volverse insuficiente y que la UE debe estar preparada para reaccionar si Rusia rechaza cualquier solución de paz creíble. Para Kubilius, la forma en que Europa gestiona el apoyo a Ucrania representa la primera prueba real de su capacidad para actuar como un actor de seguridad.
Kubilius subrayó que las iniciativas ya lanzadas a nivel de la UE, como la agenda Defence Readiness 2030, los instrumentos financieros para defensa y el fortalecimiento de la industria europea de defensa, son pasos importantes, pero incompletos. Sin decisiones políticas importantes sobre el mando, la coordinación y la responsabilidad común, estos instrumentos corren el riesgo de seguir fragmentados.
El discurso de Folk och Försvar se inscribe en un debate más amplio sobre el futuro de la defensa europea, intensificado tras la invasión de Rusia en Ucrania y en el contexto del cambio de prioridades estratégicas de Estados Unidos. Aunque la idea de una defensa europea integrada ha sido formulada varias veces en las últimas décadas, la intervención de Kubilius marca un cambio de tono, de cooperación y coordinación voluntaria a integración y decisión política común, sin anunciar aún un calendario o mecanismos jurídicos concretos.
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