Las autoridades de Pekín pidieron a Francia que detenga la aplicación de la nueva ley contra la industria de la moda ultrarrápida, que entró en vigor el martes, acusando a París de imponer restricciones comerciales discriminatorias a las empresas chinas. Pekín advierte que podría tomar medidas para proteger los intereses de plataformas como Shein, Temu y AliExpress. La solicitud fue formulada el jueves por Huang Ling, portavoz del Ministerio de Comercio de China. La funcionaria declaró que Pekín está «profundamente insatisfecho» con la decisión de Francia y sostiene que la legislación utiliza los argumentos relativos al medio ambiente y la sostenibilidad para aplicar un doble rasero.
La ley francesa establece contribuciones adicionales de entre 0,25 y 12 euros por cada producto en 2026. El límite máximo llegará a 20 euros en 2030. La tasa la pagan los productores, pero las empresas podrían trasladar los costes a los consumidores mediante un aumento de los precios. La normativa define la moda ultrarrápida por el gran número de productos lanzados y por la medida en que se anima a los clientes a reemplazar, en lugar de reparar, los artículos. París pretende reducir el impacto medioambiental y proteger la industria francesa de la confección.
China considera que la medida podría infringir las normas de la Organización Mundial del Comercio sobre la no discriminación. Shein, una de las empresas afectadas, trasladó su sede central a Singapur en 2022 y se enfrenta a controles relativos a las cadenas de suministro en China.
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