Wendy Duffy, una mujer de Gran Bretaña, ha decidido recurrir a la eutanasia en Suiza, después de haber sufrido profundamente por la pérdida de su hijo hace cuatro años. Aunque está sana, ella afirma que no puede vivir sin él y ha anunciado a su familia que pagará 10,000 libras por este proceso. Su decisión ha generado un intenso debate en el Reino Unido, donde el derecho al suicidio asistido ha sido discutido recientemente en el Parlamento. Wendy ha probado diversos tratamientos, incluidos antidepresivos, pero no ha encontrado consuelo.
Ella ha declarado que no se va a arrepentir y ha preparado detalles para sus últimos momentos, incluida la música que escuchará. Sus seres queridos están devastados, subrayando que la pérdida de un hijo es insoportable, pero que la ayuda adecuada podría ayudarla a superar este período. La ley suiza permite a las clínicas no informar a los familiares sobre las decisiones de los pacientes, lo que ha generado controversia. Los activistas por la muerte asistida están presionando para legalizar estas prácticas en Gran Bretaña, y el debate continúa captando la atención del público.
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