Más de 170 solicitudes relacionadas con fraudes cometidos a través de canales bancarios han sido enviadas este año al Centro de Solución Alternativa de Litigios en el ámbito Bancario (CSALB). Las víctimas se han quedado con deudas de decenas de miles de euros después de que los delincuentes contrataran créditos a su nombre o las convencieran de pedir dinero prestado y transferirlo a cuentas controladas por los atacantes.
En muchos casos, los consumidores proporcionaron contraseñas, códigos, datos confidenciales o acceso a teléfonos y aplicaciones de banca por internet. Otras víctimas contrataron los préstamos por su cuenta, convencidas de que invertían en criptoactivos, acciones o de que protegían sus ahorros. Los perjuicios analizados por el CSALB ascienden hasta los 20.000 euros.
La mayoría de los créditos fraudulentos se obtuvieron en línea, después de llamadas en las que los delincuentes se presentaron como representantes de los bancos, la Policía o el BNR. En muchas situaciones, los bancos rechazan la conciliación, porque los casos están siendo investigados por la Policía y el acceso fue permitido por los titulares de las cuentas, no mediante la infiltración en los sistemas bancarios. El CSALB recomienda verificar las llamadas y los mensajes, evitar los enlaces sospechosos y las aplicaciones instaladas a petición de desconocidos. Los bancos nunca solicitan contraseñas, PIN, códigos CVV ni datos de autorización.
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