Un límite elevado puede llevar a algunos usuarios a mantener más dinero en un monedero digital, aunque el límite no les obligue a cambiar su saldo, según un experimento publicado por el Banco Central Europeo (BCE) el 15 de octubre de 2026. La investigación muestra que el diseño de un posible euro digital debe tener en cuenta también la reacción de las personas ante el límite comunicado, además del efecto mecánico de la limitación.
En resumen: En el experimento participaron 761 personas de Francia, Alemania, Italia y España, que distribuyeron fichas entre dos instrumentos de pago. El límite elevado aumentó los saldos medios de los participantes cuyas decisiones iniciales no estaban condicionadas por el límite. Con recarga automática desde una cuenta vinculada, más participantes asignaron dinero al instrumento digital, pero el saldo medio disminuyó. El estudio no establece una cantidad en euros para el futuro límite. La legislación aún se está negociando y el BCE no ha decidido emitir el euro digital.
El trabajo, firmado por Thomas Garcia, Claudia Lambert, Cosimo Pancaro, Claire Rimbaud y Alice Soldà, apareció en la serie Working Paper del BCE, con el número 3300. Los resultados y las interpretaciones pertenecen a los autores y no representan necesariamente la posición oficial de la institución.
Un euro digital sería una forma electrónica de dinero de banco central, destinada a los pagos cotidianos y disponible junto con el efectivo. A diferencia de un depósito en un banco comercial, representaría un derecho directo frente al banco central. El proyecto actual prevé un instrumento sin intereses, orientado a los pagos.
La posibilidad de transferir dinero de los depósitos bancarios a un monedero de este tipo plantea preguntas sobre la financiación de los bancos. El límite de tenencia pretende reducir la acumulación de grandes cantidades en euros digitales. Se aplicaría al saldo de ese monedero, no al total de los ahorros o del dinero de una persona en sus cuentas bancarias.
Qué probaron los investigadores
El experimento se realizó en línea, a través de la plataforma Prolific, en noviembre de 2025. Los 761 participantes tomaron decisiones remuneradas, distribuyendo diez fichas entre dos instrumentos de pago presentados con denominaciones neutras. Uno ofrecía una remuneración por las cantidades asignadas, pero no era aceptado por todos los vendedores simulados. El otro, inspirado en una moneda digital de banco central, no ofrecía intereses y era aceptado por todos los vendedores del experimento.
Los participantes fueron asignados aleatoriamente a dos grupos: uno con un límite de tres fichas y otro con un límite de ocho fichas. Cada participante pasó, en el mismo orden, por la situación sin límite, la situación con límite y la situación en la que el límite iba acompañado de una recarga automática. Las fichas y los límites probados no son cantidades en euros aprobadas para el futuro sistema.
Los investigadores compararon las decisiones iniciales con las tomadas después de introducir las reglas. Se centraron especialmente en los participantes cuyos saldos iniciales no superaban el límite, para distinguir la restricción directa del cambio producido por la simple comunicación de un límite.
Un límite puede convertirse en un punto de referencia
Con el límite de ocho fichas, los saldos medios aumentaron entre los participantes que no estaban condicionados por el límite. Con el límite de tres fichas, los efectos de atracción y rechazo se compensaron en este grupo. Los autores interpretan el resultado como una prueba de que un límite suficientemente elevado puede convertirse en un punto de referencia hacia el que se orientan las decisiones de algunos usuarios.
Esto no significa que cada participante eligiera un saldo mayor ni que cualquier límite elevado produjera automáticamente retiradas adicionales de los bancos. El resultado se refiere a asignaciones realizadas en un contexto experimental. Los efectos sobre los saldos y los depósitos tras el eventual lanzamiento de una moneda digital real deben evaluarse por separado.
Cómo cambia la recarga automática la elección del saldo
El estudio examina también la función denominada reverse waterfall, que completaría automáticamente desde una cuenta bancaria vinculada la cantidad necesaria para realizar un pago. En un ejemplo explicativo, si el monedero contiene 10 euros y el pago es de 30 euros, la diferencia de 20 euros podría proceder de la cuenta bancaria, si el usuario ha activado la vinculación y dispone de fondos suficientes. Estas cantidades ilustran el mecanismo y no son los valores probados en el experimento.
Los investigadores definieron la adopción del instrumento digital como la asignación de al menos una ficha a este. Con la recarga automática, la proporción de participantes que tomaban esta decisión aumentó del 85,2% al 92,1%, es decir, 6,9 puntos porcentuales. Al mismo tiempo, el saldo medio de toda la muestra disminuyó de 2,35 a 2,05 fichas. El indicador muestra la decisión de mantener dinero en el instrumento experimental, no la frecuencia de los pagos reales.
La función waterfall operaría en la dirección opuesta, transfiriendo a la cuenta bancaria vinculada la parte de un ingreso que superara el límite del monedero digital. La propuesta de la Comisión Europea de junio de 2023 incluye tanto la transferencia del excedente al recibir fondos como la reposición del saldo para los pagos. Así, un límite sobre la cantidad mantenida en el monedero no se convertiría automáticamente en un límite del valor de cada transacción.
Según la interpretación de los autores, el límite y la recarga automática deben analizarse conjuntamente. La posibilidad de cubrir un pago desde la cuenta vinculada puede reducir la necesidad de transferir dinero por adelantado a un monedero separado. En el experimento, el mecanismo favoreció la adopción sin acumular saldos mayores.
Qué queda por decidir sobre el euro digital
La muestra reclutada a través de Prolific no debe considerarse una encuesta representativa de toda la zona del euro. El orden fijo de las condiciones es una limitación metodológica reconocida por los autores, que pospusieron los comentarios hasta el final para reducir el aprendizaje entre etapas. El experimento no incluyó participantes de Rumanía ni de la República de Moldavia y no permite extraer conclusiones directas sobre el comportamiento financiero en estos países.
El proceso legislativo continúa por separado de la investigación. El Consejo de la UE estableció su mandato de negociación el 19 de diciembre de 2025, y el pleno del Parlamento Europeo confirmó el 9 de julio de 2026 el mandato para las negociaciones interinstitucionales. Según el BCE, los diálogos tripartitos están en curso. Estas etapas no equivalen a la adopción definitiva del reglamento.
En la presentación del proyecto del 6 de octubre de 2026, el BCE precisa que la decisión de emitirlo solo se tomará después de la adopción de la legislación. El objetivo de estar preparado para una posible primera emisión en 2029 depende de que el proceso legislativo finalice antes de terminar 2026 y de los preparativos técnicos. El estudio contribuye al debate sobre el diseño, sin establecer el límite final ni una fecha garantizada de lanzamiento.
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