Las normas de registro, los refugios inseguros y el miedo a la discriminación pueden mantener a las personas alejadas de los alimentos y la atención. La UE apoya la adaptación de los servicios y la cooperación con las organizaciones comunitarias, tras un informe de la ONU que explica estos obstáculos.
La Unión Europea y los Estados miembros pidieron, el 16 de octubre, cambiar las prácticas que impiden que las personas LGBTI reciban ayuda humanitaria de forma segura. En una declaración presentada ante la Tercera Comisión de la Asamblea General de la ONU, la UE apoyó la adaptación de los sistemas de asistencia, mecanismos confidenciales de derivación a servicios y de presentación de quejas, y alianzas con organizaciones dirigidas por personas LGBTI.
En resumen
La UE pide eliminar las barreras que impiden que las personas LGBTI reciban ayuda humanitaria de forma segura.
El informe de la ONU explica cómo las normas de registro, los documentos de identidad y la organización de los refugios pueden excluir a personas necesitadas.
La derivación a servicios y la presentación de quejas deben ser confidenciales, sin exponer involuntariamente a los beneficiarios.
Las organizaciones comunitarias pueden ayudar a los servicios humanitarios a llegar a las personas que evitan las instituciones oficiales por miedo.
La declaración apoya el cambio de prácticas, sin anunciar una nueva asignación financiera.
La posición se refiere a las personas lesbianas, gais, bisexuales, transgénero e intersexuales, designadas mediante el acrónimo LGBTI. En guerras, desastres o situaciones de desplazamiento, su necesidad de alimentos, refugio y atención puede quedar sin respuesta incluso cuando la ayuda está disponible. La discriminación existente antes de la crisis y la forma en que se organizan los servicios pueden impedir el acceso, señala el informe al que responde la declaración europea.
El informe está firmado por Graeme Reid, experto independiente de la ONU para la protección contra la violencia y la discriminación por motivos de orientación sexual e identidad de género. El documento A/81/185, fechado el 15 de julio de 2026, examina la situación de las personas LGBT en el sistema humanitario y propone medidas a los Estados, las organizaciones de ayuda y los financiadores. La declaración de la UE apoya el mandato del experto y sus recomendaciones sobre el acceso seguro a la asistencia.
Algunos obstáculos aparecen ya en el registro para recibir ayuda. Según el informe, los programas organizados en torno a los hogares pueden excluir a las parejas del mismo sexo u otras formas de familia que no se ajustan a las definiciones utilizadas por las autoridades y las organizaciones. Las personas alejadas de sus familias o que viven ocultas pueden tener dificultades para inscribirse para recibir alimentos o apoyo financiero.
Otras barreras están relacionadas con los documentos y el alojamiento. El informe describe situaciones en las que las personas transgénero no pueden acceder a la asistencia porque los documentos de identidad no corresponden con su apariencia. Los refugios y campamentos organizados estrictamente en categorías femeninas y masculinas pueden dejarlas sin una opción segura de alojamiento. Estas normas pueden producir exclusión incluso cuando el programa declara que está dirigido a todas las personas necesitadas.
El miedo a la hostilidad puede llevar a algunas personas a evitar los servicios antes de llegar a una ventanilla o a un centro de distribución. Reid advierte que su ausencia de los registros no demuestra la ausencia de necesidades. En entornos represivos, la simple revelación de la orientación sexual o de la identidad de género puede exponer a una persona a la violencia o al procesamiento penal.
Las soluciones no implican registrar más datos sensibles a cualquier precio. El informe recomienda que esa información se recopile únicamente cuando sea demostrablemente necesario, con estrictas garantías de confidencialidad y con la participación de las comunidades afectadas. El acceso a la ayuda y la protección no debe condicionarse a la revelación de esta información. En la misma línea, la UE pide vías confidenciales para que las personas puedan acceder a los servicios y denunciar la discriminación.
Las organizaciones comunitarias desempeñan un papel práctico en este proceso. Según el informe, llegan a personas que evitan las instituciones oficiales, las derivan a servicios de confianza y, en ocasiones, ofrecen alimentos, refugio o apoyo de emergencia. La UE las apoya como asociadas de las intervenciones humanitarias. El informe también recomienda formar al personal y revisar los procedimientos de registro, para que el compromiso contra la discriminación se refleje en la actividad diaria.
La declaración, publicada por el Servicio Europeo de Acción Exterior el 17 de octubre, no anuncia un nuevo programa de financiación ni adopta nuevas normas jurídicas. La Comisión Europea ya cuenta con una política de adaptación de la ayuda a las diferencias de género y edad, así como con un instrumento para evaluar la integración de estas dimensiones en las acciones financiadas por la UE.
El informe no sostiene que las personas LGBT sean siempre el grupo más vulnerable en una crisis. La ayuda debe concederse en función de las necesidades y los riesgos de cada situación. Las recomendaciones buscan identificar a las personas a las que los servicios no llegan y eliminar las barreras que las dejan sin apoyo.
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