El Banco Europeo de Inversiones ha firmado con Fugro una línea de crédito de 150 millones de euros para ampliar las operaciones marítimas controladas a distancia y desarrollar una nueva generación de buques de superficie no tripulados. El programa puede incluir hasta 25 buques de largo alcance, así como investigación en sensores avanzados y robótica submarina utilizados para cartografiar el fondo marino, inspeccionar cables y supervisar infraestructuras marinas.
El Banco Europeo de Inversiones (BEI) ha firmado con Fugro una línea de financiación de 150 millones de euros para ampliar las tecnologías marítimas controladas a distancia de la empresa neerlandesa. El programa puede respaldar la introducción de hasta 25 buques de superficie no tripulados, de tamaño mediano y mayor autonomía, así como actividades de investigación y desarrollo en teledetección, sensores y robótica submarina. Se trata de un préstamo a largo plazo, no de una subvención, y la firma del acuerdo no significa que la totalidad de los 150 millones de euros ya haya sido desembolsada ni que los 25 buques ya hayan sido encargados o construidos.
En resumen
1.El BEI ha firmado con Fugro una línea de crédito de 150 millones de euros para tecnologías marítimas operadas a distancia.
2.El programa puede incluir hasta 25 nuevos buques no tripulados, junto con sensores, robótica submarina y otras tecnologías de recopilación de datos.
3.Los buques están destinados a cartografiar el fondo marino, evaluar emplazamientos marinos e inspeccionar cables, tuberías y otros activos marinos.
4.La línea cubre gastos elegibles efectuados entre el 1 de enero de 2025 y el 31 de diciembre de 2031, y los desembolsos pueden tener vencimientos de hasta diez años.
5.El BEI y Fugro afirman que estos buques pueden reducir el consumo de combustible hasta en un 90 % frente a los buques convencionales de investigación; el porcentaje es una comparación tecnológica, no una reducción garantizada para cada misión.
Fugro proporciona los datos geotécnicos, geofísicos y de monitorización necesarios antes de construir proyectos marinos y durante su explotación. En el caso de un parque eólico marino, por ejemplo, los promotores necesitan información sobre la estructura del fondo marino para elegir los emplazamientos y diseñar las cimentaciones, mientras que los cables submarinos deben cartografiarse, inspeccionarse y supervisarse después de su instalación. Estas mismas tecnologías se utilizan para interconexiones eléctricas, tuberías y otros elementos de infraestructura crítica situados sobre el fondo marino o debajo de este. La financiación del BEI no está vinculada a la construcción de un único parque eólico o cable, sino a la ampliación de la capacidad de Fugro para prestar estos servicios a distintos proyectos.
La nueva generación de buques no tripulados cambia la forma en que se llevan a cabo estas operaciones. En lugar de un buque convencional que transporte a la tripulación y a los especialistas necesarios para las mediciones, las plataformas pueden controlarse desde centros situados en tierra y transmitir datos en tiempo real. Algunas pueden trabajar junto con vehículos submarinos operados a distancia, que inspeccionan infraestructuras situadas bajo el agua. El BEI señala que el programa financiado incluye una generación de buques con mayores prestaciones y autonomía, junto con investigación sobre tecnologías de teledetección y robótica. El objetivo es que una mayor parte de las operaciones de estudio e inspección pueda realizarse sin la presencia de un equipo a bordo del buque principal.
La ampliación sería significativa en comparación con la capacidad que Fugro ya había desarrollado antes del acuerdo. En su informe de 2025, la empresa indicaba una flota de diez buques de superficie no tripulados, de los cuales siete se utilizaban comercialmente para mediciones hidrográficas e inspección de activos. La financiación del BEI está destinada a una ampliación gradual hacia buques más grandes y con mayor autonomía, adaptados también a operaciones más alejadas de la costa y al uso de vehículos submarinos eléctricos. Esto significa que la cifra de hasta 25 buques describe la dimensión del programa que la financiación puede respaldar, no el número de unidades entregadas en el momento de la firma del contrato.
Las condiciones financieras permiten que el programa se desarrolle durante varios años. Fugro afirma que el préstamo es una línea sin garantías reales y puede financiar gastos elegibles efectuados entre el 1 de enero de 2025 y el 31 de diciembre de 2031. Los desembolsos individuales pueden tener vencimientos de hasta diez años. La empresa no ha anunciado un calendario según el cual se utilizaría inmediatamente la totalidad de la línea y afirma que las inversiones se realizarán gradualmente, en función de la evolución del mercado y de las necesidades del programa. Por lo tanto, la suma de 150 millones de euros representa la financiación puesta a disposición mediante el acuerdo, no la prueba de un pago íntegro efectuado en el momento de la firma.
El acuerdo con el BEI es independiente de la refinanciación bancaria que Fugro anunció ese mismo día. La empresa también obtuvo una prórroga de dos años, hasta diciembre de 2031, de sus líneas de deuda no garantizada existentes, compuestas por una línea de crédito renovable de 400 millones de euros y un préstamo a plazo de 100 millones de euros. Las dos operaciones cumplen funciones diferentes: la financiación del BEI está destinada a inversiones elegibles del programa tecnológico, mientras que la prórroga de las demás líneas se refiere a la estructura de financiación más amplia de la empresa.
Uno de los argumentos para pasar a buques no tripulados es la reducción del tamaño de las plataformas y del consumo de combustible. El BEI indica una reducción de hasta el 90 % en comparación con los buques de investigación tradicionales, y la documentación de Fugro sobre sus operaciones autónomas muestra que los buques de 12 metros pueden consumir mucho menos combustible que los buques convencionales a los que sustituyen. En proyectos concretos, la empresa ha informado de reducciones diferentes según la misión. Por lo tanto, el porcentaje del 90 % debe interpretarse como el posible rendimiento comparativo de este tipo de operación, no como una reducción automática del 90 % de las emisiones totales de Fugro o de cada proyecto en el que se utilicen estos buques.
El traslado de las operaciones a centros de control en tierra también tiene un componente de seguridad. Los buques más pequeños no necesitan transportar al personal requerido por un buque convencional de medición, lo que reduce el número de personas expuestas a las condiciones marinas. Los datos pueden ser supervisados y procesados por especialistas situados en los centros de operaciones, que pueden participar en distintos proyectos sin pasar largos periodos en el mar. Fugro presenta esta combinación de plataformas no tripuladas, comunicaciones a distancia y robótica submarina como una de las direcciones centrales de la transformación de sus operaciones marítimas.
Sin embargo, el ritmo efectivo de la ampliación dependerá de la ejecución del programa y de la demanda de estos servicios. Fugro no publicó junto con el acuerdo del BEI un calendario individual de entrega para cada uno de los hasta 25 buques, ni una lista de los proyectos marinos en los que se utilizarán. El efecto concreto de la financiación podrá seguirse a medida que la empresa encargue o introduzca las nuevas plataformas y las utilice en proyectos de cartografía, construcción y supervisión de infraestructuras marítimas.
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