El Banco Central Europeo mantiene los tres tipos de interés oficiales tras la subida de septiembre. La inflación anual de la zona euro alcanzó el 3,8%, pero el banco no constata por ahora una reacción significativa de los salarios al shock energético y no promete una decisión concreta para diciembre.
El Banco Central Europeo mantuvo el jueves 29 de octubre el tipo de la facilidad de depósito en el 2,50%, en una economía en la que el encarecimiento de la energía impulsa la inflación al alza, mientras que una financiación más costosa amenaza con ralentizar la actividad. El Consejo de Gobierno mantuvo también los otros dos tipos de interés, en el 2,65% para la refinanciación principal y en el 2,90% para la facilidad marginal de crédito, sin anunciar por adelantado la dirección de la próxima decisión.
En resumen
1.Los tres tipos del BCE se mantienen en el 2,50%, el 2,65% y el 2,90%. Estos son los niveles que entraron en vigor el 16 de septiembre, tras una subida de 0,25 puntos porcentuales.
2.La inflación anual de la zona euro aumentó del 3,2% en agosto al 3,8% en septiembre. Los precios de la energía eran un 18,9% más altos que un año antes, no un 18,9% más altos que en agosto.
3.El BCE advierte de que un shock energético más amplio y prolongado puede elevar la inflación y reducir el crecimiento. Sin embargo, la inflación subyacente se mantuvo en líneas generales estable y los salarios no muestran por ahora una reacción significativa al shock.
4.Los bancos endurecieron los criterios de concesión de crédito a las empresas en el tercer trimestre. La demanda de préstamos para vivienda cayó con fuerza, aunque los criterios de aprobación para esta categoría se mantuvieron sin cambios en conjunto.
5.La próxima decisión de política monetaria está programada para el 17 de diciembre. El BCE decidirá en función de los datos, sin prometer una subida o una reducción de los tipos de interés.
La pausa de octubre mantiene vigente la subida decidida el 10 de septiembre y aplicada seis días después. Entonces, el banco elevó los tres tipos en 25 puntos básicos. Mantenerlos ahora no anula ese endurecimiento ni indica, por sí solo, que el próximo movimiento vaya a ser una reducción.
La dificultad para el BCE procede de los distintos efectos del mismo encarecimiento. Una energía más costosa aumenta directamente las facturas y los costes de producción, pero también reduce el dinero que les queda a los hogares para otras compras. Si las empresas trasladan estos costes a los precios, la presión inflacionista puede extenderse; si la demanda se debilita, la actividad económica puede perder ritmo.
Los datos de Eurostat correspondientes a septiembre muestran una inflación anual del 3,8% en la zona euro, frente al 3,2% de agosto. El componente energético alcanzó el 18,9%, tras el 14,3% del mes anterior. Estos porcentajes comparan los precios con los del mismo mes del año anterior. No miden un encarecimiento mensual de la misma magnitud.
El BCE señala que la energía ha superado la trayectoria prevista en sus proyecciones de septiembre. El banco espera que esto eleve la inflación a corto plazo y la mantenga muy por encima del objetivo del 2% en los próximos trimestres. El retorno posterior al objetivo depende, entre otros factores, de la disminución de la inflación energética y de los efectos de unos tipos de interés más elevados.
Sin embargo, el banco distingue el encarecimiento de la energía de la instauración de una espiral entre precios y salarios. Los indicadores de inflación subyacente se mantuvieron en líneas generales estables y las presiones salariales son moderadas. En la rueda de prensa, Christine Lagarde explicó que el BCE vigila atentamente los efectos de segunda ronda, sin observar por ahora un riesgo adicional significativo respecto al incluido en las proyecciones de septiembre.
Tampoco se presenta el panorama del crecimiento como una recesión ya instalada. Los datos disponibles sugieren que la economía de la zona euro siguió expandiéndose en el tercer trimestre, respaldada por la recuperación de los servicios, las inversiones relacionadas con la inteligencia artificial y el gasto público en infraestructuras y defensa. En cambio, la energía y la financiación más caras afectan a la confianza y pueden frenar la demanda.
Las condiciones financieras se han endurecido desde la reunión anterior, según el BCE. Su encuesta sobre el crédito muestra criterios más restrictivos para los préstamos concedidos a empresas y una disminución de su demanda. En el caso de los créditos inmobiliarios, la demanda cayó con fuerza debido a los tipos de interés más elevados, aunque los criterios de aprobación se mantuvieron sin cambios en términos netos. Los criterios de aprobación y el precio efectivo del préstamo son cosas diferentes.
Esta transmisión a través del crédito es una de las vías por las que la política monetaria puede reducir las presiones sobre los precios, pero también la inversión y el consumo. No significa que cada prestatario pague uno de los tres tipos del BCE. Los tipos de los créditos ofrecidos por los bancos comerciales dependen también del contrato, el vencimiento y el riesgo del cliente.
El BCE mantiene un enfoque reunión a reunión, basándose en las perspectivas de inflación, los datos económicos y la forma en que los tipos de interés se transmiten a la economía. La reunión del 17 de diciembre traerá una nueva evaluación. La decisión de octubre mantiene el coste del dinero en el nivel existente, dejando abierta la respuesta a la evolución del shock energético.
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