Los 18 miembros fundadores deben combinar la capacidad industrial europea con la experiencia ucraniana de adaptar los drones en el frente. Kubilius pide los primeros resultados para finales de año, con énfasis en los componentes, las pruebas y la reducción del tiempo de desarrollo.
La Alianza UE–Ucrania para los drones ha comenzado su actividad con el objetivo de acelerar la producción conjunta y preparar a la industria europea para aumentos rápidos de la demanda militar. El comisario europeo de Defensa y Espacio, Andrius Kubilius, pidió a los 18 miembros fundadores que transformen la experiencia ucraniana del frente en proyectos industriales y resultados concretos para finales de año.
En resumen
1. La alianza reúne a nueve miembros de la UE y nueve de Ucrania. La iniciativa, dirigida por la industria, busca establecer asociaciones y producción conjunta, con una nueva reunión de la dirección antes de finales de año.
2. Kubilius pide líneas de producción capaces de aumentar los volúmenes en pocas semanas. La disponibilidad de componentes y el mantenimiento de la capacidad industrial son prioridades distintas del desarrollo tecnológico.
3. La cooperación debe incorporar más rápidamente la experiencia del frente al diseño y las pruebas. El comisario pretende reducir de años a meses el tiempo transcurrido entre el requisito y el prototipo.
4. Se esperan los primeros resultados para finales de año. En sus intervenciones, Kubilius no anunció volúmenes de producción contratados ni un nuevo presupuesto destinado a la alianza.
La dirección de la alianza reúne a nueve miembros de la Unión Europea y nueve de Ucrania, en representación de fabricantes y empresas innovadoras. La iniciativa está dirigida por la industria, en cooperación con la Comisión. Kubilius anunció que está prevista una segunda reunión de la dirección antes de que termine el año, mientras los participantes siguen estableciendo el programa de trabajo.
La primera prioridad es acelerar las empresas conjuntas y la producción realizada conjuntamente por empresas europeas y ucranianas. El comisario pretende acercar la capacidad industrial europea a la manera en que Ucrania adapta rápidamente los equipos a la experiencia de combate. En este enfoque, el diseño, la fabricación, la adquisición y el uso de drones deben funcionar en un circuito en el que las observaciones del frente lleguen rápidamente a quienes modifican el producto.
Una segunda línea de actuación se refiere a las líneas de producción mantenidas preparadas para un rápido aumento de los volúmenes. Kubilius explicó que podrían funcionar a un nivel más reducido durante los períodos tranquilos, manteniendo la capacidad de ampliación en pocas semanas. Señaló el Programa de la industria europea de defensa, EDIP, como uno de los instrumentos que pueden respaldar esta preparación. El programa prevé apoyo para ampliar las capacidades industriales y para constituir y mantener reservas de preparación industrial en el ámbito de la defensa.
La ampliación de la producción también depende de la disponibilidad de componentes. El comisario pidió identificar los cuellos de botella en el suministro de materiales magnéticos, explosivos y chips, así como las dificultades relacionadas con las pruebas, la certificación, la propiedad intelectual y el personal cualificado. En su intervención inaugural, animó a las empresas a abrirse mutuamente sus cadenas de suministro e incluir a fabricantes de componentes, desarrolladores de software y usuarios de los equipos.
Las pruebas deben acortar el camino entre un requisito militar y un prototipo utilizable. Kubilius pidió reducir este intervalo de años a meses, utilizando tanto instalaciones europeas como la experiencia de las pruebas en las condiciones de la guerra en Ucrania. La iniciativa BraveTech EU, mencionada por el comisario, ya ofrece un marco de cooperación para el desarrollo y las pruebas de tecnologías de defensa. Sus actividades incluyen la colaboración con operadores militares para adaptar las soluciones a restricciones operativas reales.
La cooperación industrial también dispone del instrumento de apoyo a Ucrania del EDIP, con un presupuesto de 300 millones de euros para modernizar la industria ucraniana de defensa. Esta financiación forma parte del programa europeo más amplio y no representa un nuevo presupuesto concedido a la alianza en su primera reunión. La Comisión señala entre los ámbitos apoyados la producción conjunta, los sistemas contra drones y el fortalecimiento de las cadenas de suministro.
Kubilius pidió que la alianza contribuya a los proyectos europeos relativos a los drones, la lucha contra ellos y la vigilancia del flanco oriental. En sus declaraciones no anunció volúmenes de producción contratados ni nuevas fábricas aprobadas. Los primeros resultados esperados para finales de año deberán mostrar cómo se transforman las prioridades acordadas en una cooperación industrial efectiva.
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