La Chisináu fue el sábado el anfitrión del Día de la Victoria, organizado por las fuerzas prorrusas, al que asistieron miles de personas, incluidos políticos pro-rusos como Igor Dodon y Vlad Bătrâncea.
Los participantes llevaron cintas bicolores prohibidas por ley, flores y retratos, marchando hacia el Complejo Memorial "Eternidad". El embajador de Rusia, Oleg Ozerov, afirmó que el Día de la Victoria es una celebración "sagrada" para los moldavos, a pesar de los esfuerzos del gobierno por disminuir su importancia. También se corearon consignas como "¡Victoria!" y "¡Recordamos, nos enorgullecemos!".
Al mismo tiempo, el Gobierno organizó el Pequeño Europeo, dedicado al Día de Europa, instando a los políticos a evitar mensajes divisivos.
Ozerov subrayó que la celebración continuará siendo conmemorada en el futuro, teniendo raíces profundas en la cultura moldava.
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