Antes de las críticas dirigidas a la lista de candidatos propuesta por el PSD, Siegfried Mureșan estuvo implicado en el intento de formar un nuevo ejecutivo. Anunció cuándo presentaría el programa de gobierno y la lista de ministros ante el Parlamento, y los documentos fueron presentados como parte del proceso para obtener el voto de investidura.
El Gobierno propuesto por Mureșan contó con el apoyo del PNL, la USR, la UDMR y las minorías nacionales, pero fue rechazado por el Parlamento. Paralelamente, también hubo reacciones por parte del PSD, que pidió al primer ministro designado que renunciara al mandato, argumentando que no contaría con suficientes votos para aprobar una mayoría parlamentaria.
En este contexto, Mureșan continuó con las gestiones políticas, y la lista de ministros se perfiló en negociaciones entre el PNL, la USR y la UDMR, con audiencias programadas en el Parlamento y una votación de investidura fijada para una fecha posterior. Asimismo, se mencionaron disputas sobre carteras y cargos, en el contexto de la prolongación de la crisis política.