En el contexto del incidente de seguridad militar más grave ocurrido en el territorio de Rumanía en las últimas más de 3 décadas, la realidad es clara: Rusia ha atacado (deliberadamente o no) un edificio civil en Rumanía.
Los políticos que justifican los ataques de Rusia, demonizando a Ucrania y a las entidades que bloquean instrumentos legales y militares de defensa contra drones y otros tipos de amenazas concretas no son más que peones de la agresión de Rusia.
Podemos, con plena justificación, estar descontentos con este gran fracaso en la protección de la población. Pero la esencia de este evento extremadamente grave, que espero que todos entendamos, para que luego actuemos de manera efectiva, coordinada y valiente en vista de la defensa de nuestro país, es que Rusia atacó anoche, deliberadamente o no, un bloque con civiles en Rumanía.
En las horas y días siguientes se activará un enjambre masivo de mentiras y desinformaciones, es decir, la segunda ola del ataque, parte de la guerra informativa. Más allá de las reacciones naturales de pánico, es una oportunidad única para develar la identidad y los mecanismos de acción de aquellos en medio de nosotros que llevan a cabo la guerra informativa contra Rumanía y a favor de Rusia, incluso desde el territorio de Rumanía.
No nos escondamos más detrás de nuestros dedos. ¡O somos patriotas o no somos nada!
La palabrería política irresponsable se convierte en un riesgo concreto para la seguridad nacional.
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