Apa Nova impugna las conclusiones y las sanciones aplicadas por la Guardia Nacional de Medio Ambiente tras la inspección realizada en la Estación Depuradora de Aguas Residuales de Glina, a raíz de las más de 1.000 quejas relativas a las molestias olfativas percibidas en Bucarest e Ilfov los días 17 y 18 de agosto.
La inspección de la Guardia de Medio Ambiente se llevó a cabo entre el 19 y el 21 de agosto, y el informe se publicó el 3 de septiembre. La empresa sostiene que la estación funciona de conformidad con la legislación y los procedimientos aplicables y considera que las conclusiones relativas al origen del olor carecen de fundamento técnico.
Apa Nova afirma que las puertas de la nave de deshidratación se abren temporalmente solo para extraer los contenedores de lodos, mientras que el aire contaminado se capta y se trata mediante un sistema de ventilación y desodorización. La empresa también afirma que las observaciones de los comisarios no fueron respaldadas por mediciones específicas y que los análisis realizados por laboratorios acreditados no indicaron excesos de los límites legales.
Según el operador, los resultados de los análisis realizados en la estación y en el río Dâmbovița se situaron muy por debajo de los límites europeos aplicables. Apa Nova impugnará ante los tribunales el acta de infracción y pondrá a disposición de las autoridades los datos técnicos disponibles.
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