El primer ministro español Pedro Sánchez declaró ante los parlamentarios en Madrid que el Gobierno no dispone de pruebas sólidas sobre la implicación de Marruecos en la afluencia de migrantes que llegaron a Ceuta a finales de julio. Precisó que ninguna agencia u organización internacional ha transmitido a España información que demuestre que las autoridades marroquíes planificaron u orquestaron la crisis.
Sánchez afirmó que, si aparecieran pruebas de ese tipo, España reaccionaría con firmeza. El primer ministro es criticado por la oposición de derecha y de extrema derecha, que sostiene que Marruecos habría desempeñado un papel en el incidente. Los debates se vieron alimentados por la publicación de un informe policial que menciona la «permisividad» de las fuerzas del orden marroquíes durante la afluencia de migrantes.
Al mismo tiempo, el jefe del Gobierno español condenó las declaraciones de algunos ministros marroquíes que reivindicaron la soberanía sobre las ciudades de Ceuta y Melilla. Sánchez anunció que convocó al embajador de Marruecos el 21 de agosto y reafirmó que los dos territorios seguirán siendo españoles.
El primer ministro pidió al rey Felipe VI que visite los dos enclaves en las próximas semanas. Las relaciones entre Madrid y Rabat también están influidas por la disputa sobre el Sáhara Occidental, así como por el acercamiento de España a la posición de Marruecos en este asunto.
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