El Gobierno ruso aprobó el miércoles la prolongación de la prohibición de las exportaciones de diésel hasta finales de octubre, alegando la necesidad de mantener la estabilidad en el mercado interno y garantizar el suministro de combustibles durante el periodo de cosecha. La decisión llega en un momento en que el mercado energético mundial se ve afectado por los conflictos en Irán y Ucrania, así como por problemas de suministro.
Moscú precisó que la medida busca limitar el aumento de los precios y prevenir la aparición de escasez en el mercado interno. Rusia ha impuesto en repetidas ocasiones restricciones a las exportaciones de gasolina y diésel, después de que los ataques con drones ucranianos contra las refinerías alteraran la producción y distribución de combustibles.
A finales de agosto, las autoridades rusas habían prolongado la prohibición hasta finales de septiembre, con algunas excepciones para los envíos a antiguas repúblicas soviéticas y Mongolia, en virtud de acuerdos intergubernamentales.
Rusia es normalmente el segundo mayor exportador mundial de diésel, después de Estados Unidos. Antes de las restricciones, producía aproximadamente 85 millones de toneladas al año, de las cuales cerca de la mitad se destinaba a la exportación. La reducción de los suministros rusos ejerce una presión adicional sobre un mercado ya afectado por el déficit y el aumento de los precios en los surtidores.
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