Rusia lanzó, durante la noche del sábado al domingo, un ataque masivo contra las regiones ucranianas de Zaporiyia y Jersón, utilizando casi 1.000 drones y otras armas, mientras los emisarios estadounidenses Steve Witkoff y Jared Kushner se reunían en Moscú con Vladímir Putin para discutir un nuevo plan de paz para Ucrania.
En la ciudad de Zaporiyia, los bombardeos mataron a una persona e hirieron a otras 25.
Las autoridades regionales informaron de 886 ataques contra 54 localidades durante el último día, incluidos 25 ataques aéreos, 673 ataques con drones, dos ataques con sistemas de misiles y 186 bombardeos de artillería. Varias viviendas y un edificio de oficinas resultaron dañados.
En la región de Jersón, los ataques contra infraestructuras críticas, de transporte y sociales, así como contra zonas residenciales, causaron dos muertos y 20 heridos, entre ellos dos niños. Resultaron dañados una tubería de gas, un edificio de oficinas, cuatro bloques de viviendas y siete casas.
El ataque tuvo lugar en el contexto de unas declaraciones sobre una posible pausa de los bombardeos. El Kremlin anunció que Putin había ordenado detener los ataques contra Kiev durante tres días, mientras que Volodímir Zelenski declaró que Ucrania está preparada para suspender los ataques contra Moscú hasta el lunes.
Los emisarios de Donald Trump llegarán el domingo a Kiev para reunirse con el presidente ucraniano.
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